"Un Disneyland para el barrio": el plan de Arabia Saudí para convertir un solar de París en la madre de todos los parques temáticos

Si sale adelante, Mirapolis protagonizará una transformación difícil de imaginar hace solo unos años

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Miguel Jorge

Editor

Durante más de tres décadas, el antiguo Mirapolis ha permanecido abandonado a las afueras de París como el símbolo de uno de los mayores fracasos de los parques temáticos franceses. Ahora Arabia Saudí quiere darle una segunda vida con una idea que parecía impensable hace unos años: convertir aquel espacio en un gran parque de Dragon Ball. El proyecto, impulsado desde el Elíseo y negociado con el fondo soberano saudí, forma parte de una estrategia mucho más ambiciosa: el reino ya está construyendo cerca de Riad el primer parque temático de Dragon Ball del mundo.

Del “Disneyland francés” a un parque de Dragon Ball. Cuando Mirapolis abrió sus puertas en 1987 aspiraba a convertirse en la respuesta francesa a los grandes parques de atracciones estadounidenses. Dominado por una gigantesca estatua de Gargantúa e inspirado en la literatura y los cuentos franceses, el proyecto apenas sobrevivió cuatro temporadas antes de echar el cierre en 1991

Desde entonces, el recinto ha permanecido abandonado, convertido en uno de esos grandes espacios olvidados que parecían condenados a desaparecer del mapa.

El cambio de guion. Hoy la historia podría dar un giro inesperado. El entorno de Cergy sueña con recuperar aquel enorme solar gracias a un parque temático dedicado al universo de Dragon Ball, una inversión saudí que algunos vecinos ya describen como la posibilidad de tener "un Disneyland en el barrio". 

Contaba Politico que las negociaciones, llevadas con gran discreción desde la presidencia francesa, contemplan una inversión que podría superar los mil millones de euros para levantar un complejo de ocio completamente nuevo sobre los restos de Mirapolis.

La pieza europea de un plan mucho mayor. El proyecto francés no nace de forma aislada. Forma parte de la estrategia Vision 2030 con la que Arabia Saudí quiere diversificar una economía demasiado dependiente del petróleo mediante enormes inversiones en turismo y entretenimiento. 

La empresa encargada de negociar en Francia es Qiddiya Investment Company, filial del fondo soberano saudí y responsable de desarrollar algunos de los proyectos de ocio más ambiciosos del país.

El “segundo” Dragon Ball. Sí, porque como contamos hace un tiempo, en realidad el futuro parque de París sería una versión reducida de otro proyecto mucho más ambicioso que ya está en marcha. 

En Qiddiya, a unos 50 kilómetros de Riad, Arabia Saudí construye el primer gran parque temático oficial de Dragon Ball del mundo, un complejo de más de 500.000 metros cuadrados con siete áreas inspiradas en el manga, decenas de atracciones, hoteles y restaurantes dedicados a la obra de Akira Toriyama. El posible parque francés ampliaría esa estrategia y convertiría a Dragon Ball en una de las grandes franquicias internacionales con las que el reino pretende atraer visitantes tanto dentro como fuera de Oriente Medio.

Un proyecto rodeado de discreción. Aunque las conversaciones avanzan desde hace meses, el acuerdo todavía no se ha firmado y ni el Elíseo ni Qiddiya han querido confirmar oficialmente los detalles. 

Sin embargo, las reuniones entre representantes del Gobierno francés, autoridades regionales y responsables saudíes, junto con la reciente apertura de una oficina de Qiddiya en París, muestran que la iniciativa ha superado la fase de simple idea. Incluso ya se estudian cuestiones como el transporte, el suministro eléctrico o la adquisición de los terrenos necesarios para el complejo.

La segunda vida de un símbolo del fracaso. Si finalmente sale adelante, Mirapolis protagonizará una transformación difícil de imaginar hace solo unos años. El recinto que nació para competir con los grandes parques europeos, fracasó antes incluso de la llegada de Euro Disney y pasó más de treinta años abandonado podría convertirse ahora en la puerta de entrada de la expansión internacional del entretenimiento saudí. 

No deja de ser una ironía: el lugar que quiso ser el "Disneyland francés" podría acabar renaciendo gracias al universo manga de una franquicia japonesa… y al dinero de Arabia Saudí.

Imagen | Qiddiya, TGV617 

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