Por fin, tras varios aplazamientos e incluso un scrub durante la cuenta atrás, el vuelo 12 de la Starship de SpaceX ha podido llevarse a cabo. La compañía de Elon Musk lo ha considerado un éxito, teniendo en cuenta su complejidad y todo lo que podría haber fallado. Sin embargo, cabe destacar que ha sido un éxito parcial. El desempeño de la Starship S39 ha sido muy bueno, pero el cohete Super Heavy B19 sí que ha arrastrado algunas incidencias. Tantas como para acabar desintegrándose en la reentrada en la atmósfera. Lógicamente, esto implica que hay mucho trabajo por hacer antes del próximo vuelo.
Lo que salió bien. El lanzamiento se produjo con éxito a las 22:30 UTC (00:30, hora peninsular española) del viernes, 22 de mayo. Se logró alcanzar un empuje de 8.240 toneladas, el doble del que alcanza el cohete SLS que la NASA está usando en el programa Artemis. Incluso la aceleración fue mayor de la esperada. La separación de etapas se produjo adecuadamente y la nave cumplió con lo esperado, amerizando en el océano Índico según lo previsto. También se llevó a cabo adecuadamente la liberación de las maquetas de Starlink que viajaban como carga útil en Starship.
Lo que salió mal. Una de las mayores innovaciones del vuelo 12 de Starship era la introducción de la versión 3 de sus motores Raptor. Había muchas esperanzas puestas en ellos, pero algunos no han funcionado todo lo bien que cabría esperar. El primer fallo se dio 1 minuto y 42 segundos después del despegue, cuando se apagó uno de los motores del anillo exterior del cohete Super Heavy. Este consta de 3 motores centrales, un anillo exterior con 19 motores y uno intermedio con 11. El fallo en el anillo exterior ya era una incidencia relevante, pero no fue lo peor.
La separación de las dos etapas se produjo a los 2 minutos y 30 segundos y justamente ahí se vio cómo los 6 motores de la nave quemaron parcialmente la superficie del cohete. En ese punto, empezaron a encenderse los motores del Super Heavy, pero algunos no llegaron a activarse. 8 segundos después, explotó uno de los motores del anillo intermedio, afectando a varios de los motores que lo rodeaban. Con todo el sistema de motores dañado, en el encendido de regreso solo se encendieron 5 de los motores del anillo intermedio, por lo que el cohete no pudo frenar adecuadamente durante la reentrada, que se produjo a 1.450 kilómetros por hora. El cohete se desintegró y lo que quedó de él impactó en el océano a 300 kilómetros del lugar previsto por SpaceX.
También hubo fallos en la nave. Aunque la mayoría de fallos se produjeron en el cohete Super Heavy, también hubo una incidencia con los motores de la nave Starship. Esta consta de 3 motores de vacío en el centro y 3 motores de nivel del mar a su alrededor. La diferencia entre unos y otros es que los del centro están preparados para funcionar en condiciones de vacío espacial.
Al no haber presión atmosférica, pueden tener toberas más grandes, que permiten un empuje mayor con el mismo combustible. En el vuelo 12 de Starship, uno de esos 3 motores se apagó antes de tiempo, por lo que, para compensar, fue necesario mantener los motores de nivel del mar encendidos durante más tiempo del planeado. Al menos fue un error que los ingenieros de SpaceX pudieron subsanar.
La mayor parte de los fallos se concentraron en los motores
¿Y ahora qué? Como bien ha señalado SpaceX, este ha sido un éxito parcial. Ha habido muchísimos puntos de la misión que han ido a la perfección, pero está claro que hay mucho margen de mejora. Para empezar, cabe hacerse algunas preguntas, como si el sistema de blindaje que tenían anteriormente los motores hubiese impedido la explosión que hizo desintegrarse el cohete.
En la versión 2, el sistema de tuberías externas dejaba tan expuesto el motor que cada uno de ellos tenía un blindaje individual. En la versión 3 este blindaje se ha considerado innecesario al mejorar ese sistema de fontanería espacial. No obstante, está claro de que será un punto a revisar. Por otro lado, habrá que estudiar paso a paso los sistemas de encendido y apagado que no han funcionado adecuadamente.
Próximos retos. En los próximos vuelos, SpaceX tendrá que cumplir con varios retos. El primero será demostrar la posibilidad de hacer un encendido orbital. Estaba planeado encender uno de los motores individualmente en órbita, ya que es un paso clave para la inserción orbital y los retornos controlados a Tierra. Por desgracia, dadas las incidencias que se estaban produciendo con los motores, finalmente se canceló el plan.
Por otro lado, sigue siendo un reto la recuperación del cohete, sin que se desintegre. Y, para terminar, habrá que intentar que estos vehículos sean de reutilización rápida, como lo es ahora el Falcon 9. En definitiva, el vuelo 12 de la Starship ha sido un éxito, pero queda mucho trabajo por delante. SpaceX no se debe dormir en los laureles si quiere mantener vivo su sueño lunar.
Imagen | SpaceX
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