Suecia tiene una solución para sus residuos nucleares: un depósito subterráneo donde aislarlos 100.000 años

Suecia tiene una solución para sus residuos nucleares: un depósito subterráneo donde aislarlos 100.000 años
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Parece un termitero a escala industrial, pero lo que ves sobre estas líneas es la ambiciosa idea con la que Suecia quiere atajar uno de los grandes problemas de la energía nuclear: sus desechos.

El Gobierno escandinavo ha dado su visto bueno a SKB, la compañía encargada de la gestión de residuos y combustible nuclear, para que construya un almacén que pretende resolver el problema durante la friolera de 100.000 años. La iniciativa, como detalla la propia firma, consta de un depósito para combustible nuclear gastado en Östhammar; y una planta de encapsulación en Oskarshamn. El lugar escogido para la base no es casual, se sitúa cerca de la planta de Forsmark.

SKB calcula que el almacén movilizará una inversión de cerca de 19.000 millones de coronas suecas, el equivalente a 1.800 millones de euros, y permitirá crear 1.500 empleos. “Es una decisión histórica que permite a SKB deshacerse de los desechos nucleares que ha producido nuestra generación. Ahora esperamos implementar el proyecto de protección ambiental más grande de Suecia”, señala el CEO de la empresa, Johan Dasht, en un comunicado.

Más de 60 kilómetros en túneles

El depósito proyectado en Forsmark incorporará un gigantesco sistema de túneles que superará los 60 kilómetros de longitud. Bajo tierra, el depósito cubrirá una extensión de tres a cuatro kilómetros cuadrados y alcanzará una profundidad de aproximadamente 500 metros.

El diseño, defienden desde SKB, es el resultado de una labor de investigación y desarrollo tecnológico que se ha extendido durante más de cuatro décadas y ha contado con la colaboración de expertos universitarios, centros de investigación e instituciones de educación superior de Suecia y el extranjero. El plan se ha encargado de revisarlo la propia Autoridad Sueca de Seguridad Radiológica y el Tribunal de Tierras y Medio Ambiente. Los municipios que acogerán ambos centros, Ósthammar y Oskarhamn, también han trabajado en el proyecto. Para afrontar su cuantiosa inversión, el proyecto contará con el apoyo financiero del Fondo de Residuos Nucleares.

Queda sin embargo camino por recorrer. El Tribunal de Tierras y Medio Ambiente deberá establecer las condiciones para las instalaciones y la Autoridad de Seguridad Radiológica tendrá que fijar sus requisitos. Por lo pronto, la compañía insiste en que su propuesta ofrece una “solución final segura y protegida” y calcula que el proceso de construcción del depósito de desperdicios, una vez disponga de todos los permisos de las autoridades suecas, le llevará aproximadamente una década.

Forsmark
Central nuclear de Forsmark, en Suecia, en una fotografía de 2007.

“Nuestra generación debe asumir la responsabilidad de los residuos nucleares. Este es el resultado de 40 años de investigación y estarán seguros durante 100.000 años”, aseguró la ministra de Medio Ambiente de Suecia, Annika Strandhall, tras la aprobación del plan planteado por SKB: “Con ello, aseguramos que podremos utilizar nuestra actual energía nuclear como parte de la transición para convertirnos en la primera nación desarrollada sin combustible fósiles del mundo”.

Desde que empezaron a funcionar, en los 70, se calcula que las centrales nucleares de Suecia han generado 8.000 toneladas de residuos altamente radiactivos, incluido el combustible gastado. El objetivo de las nuevas instalaciones es acoger a 500 metros bajo el suelo, en el lecho rocoso, los residuos y el combustible que emplearán los reactores hasta su cierre, previsto para la década de 2040. Cuando al cabo de 70 años los túneles estén llenos se rellenarán con arcilla bentonita para evitar así cualquier riesgo de filtración de agua y se sellarán las instalaciones.

Con su decisión, Suecia sigue los pasos de Finlandia, que está construyendo una planta para residuos en Eurajoki, en la costa suroeste del país. El calendario que maneja el país prevé que pueda recibir los primeros envíos en breve, en 2023, y estar ya operativa en 2025.

A pesar de que el Gobierno destaca las ventajas del proyecto, el depósito no está libre de polémica. Ni a nivel político, ni entre la comunidad científica. El anuncio llega de hecho tras años de debates y no mucho después de que los ecologistas —contrarios a la iniciativa— abandonaran el ejecutivo.

Algunos expertos han cuestionado el método de almacenamiento, denominado KBS3 y que prevé aislar el combustible nuclear gastado en contenedores de cobre que luego se rodean de arcilla de bentonita y depositan en la red de galerías subterráneas. La propia Greenpeace ha censurado que las autoridades ignoren las “fuertes críticas de científicos independientes” que alertan de que las cápsulas “corren el riesgo de corroerse mucho más rápido de lo previsto”.

A día de hoy, hay alrededor de 7.500 toneladas de combustible nuclear gastado depositadas en la instalación de almacenamiento a medio plazo de Oskarshamn, en la costa de Suecia.

Imágenes | SKB y Anders Sandberg (Flickr)

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