Reino Unido está viviendo una invasión sin precedentes. En seis meses han capturado más pulpos que toda la flota gallega en dos años

La invasión de pulpos en la costa sur de Inglaterra refleja la compleja interacción entre el cambio climático, la economía pesquera y la ecología marina

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Miguel Jorge

Editor

Fue a comienzos de 2025 cuando la ciencia dio con algo “más” acerca de esas criaturas que tanto han dado que hablar. Sabíamos que los pulpos eran inteligentísimos, pero no hasta el punto de tener un “cerebro” en cada brazo que les permite, al parecer, actuar con extrema precisión y de forma independiente. Con una “bestia” tan versátil se ha encontrado Reino Unido. 

Pero no una normal, una invasión sin precedentes que en 2026 se ha repetido.

Ataque a la costa inglesa. Sí, el litoral sur de Inglaterra ha vivido un fenómeno insólito: la llegada masiva de pulpos mediterráneos, una especie poco común en esas aguas y que, de repente, se ha convertido en protagonista de los muelles y mercados pesqueros. En Brixham, principal puerto del suroeste, pescadores como Arthur Dewhirst vieron cómo sus redes rebosaban de cefalópodos en lugar de peces habituales, transformando las faenas en inesperadas bonanzas económicas que llegaron a aportar hasta 10.000 libras extra semanales. 

En su primera temporada (2025) se subastaron más de 12.000 toneladas, con picos diarios de 48 toneladas, lo que convirtió a la localidad en la “capital del pulpo” del Reino Unido. Restaurantes y comercios se sumaron al furor, incorporando el animal a menús y fachadas, y convirtiéndolo en emblema local de un año excepcional. Un año después, en junio de 2026, se registró en Brixham una captura de un solo día valorada en un récord de 500.000 libras. Otras fuentes hablan de hasta 20-36 toneladas diarias en enero de 2026.

El cambio climático. Los científicos apuntan al calentamiento del mar como explicación principal del fenómeno. El profesor Steve Simpson, de la Universidad de Bristol, subrayaba en el New York Times que las aguas británicas se encuentran en el límite septentrional del rango habitual del pulpo mediterráneo, pero el incremento de temperaturas ha hecho que el entorno resulte más favorable para su asentamiento. 

Lo que parecía imposible hace unas décadas se ha materializado ahora: un pulso directo del cambio climático visible en la abundancia de una especie que antes apenas llegaba a esas latitudes.

Beneficios y amenazas. Si bien para muchos arrastreros el auge ha supuesto un inesperado alivio económico, para los mariscadores de cangrejo y langosta el escenario es más sombrío. Los pulpos, depredadores voraces e inteligentes, han colonizado las nasas utilizadas para capturar crustáceos, devorándolos en su interior y dejando solo caparazones vacíos. 

En localidades como Salcombe, pescadores veteranos como Jon Dornom relataban la sorpresa inicial (“cientos de alienígenas” en sus trampas) que pronto se tornó en angustia al comprobar cómo las poblaciones de marisco se desplomaban. De un viaje exitoso con casi tres toneladas capturadas se pasó a nasas repletas de restos, lo que amenaza la sostenibilidad de sus negocios a medio plazo.

Impacto en especies. El D&S IFCA ha publicado un análisis comparativo entre 2023 frente a 2025 para 18 embarcaciones: con descensos de capturas de cangrejo de entre el 16,32% y el 95,59%, con 15 de 18 barcos también con caídas en langosta. 

Una encuesta a 40 pescadores encontró caídas del 30-50% en cangrejo, langosta y vieira en 2025, con más de la mitad reportando impactos negativos.

Un dato clarificador. La magnitud del fenómeno se entiende mejor al compararlo con Galicia: durante las campañas 2024-2025 y 2025-2026 se desembarcaron allí unas 1.116 y 1.327 toneladas de pulpo respectivamente, alrededor de 2.443 toneladas entre ambas. 

En Reino Unido, solo durante el primer semestre de 2026 los barcos británicos superaron las 3.200 toneladas, y únicamente seis puertos del suroeste de Inglaterra acumularon 3.057 toneladas. Es decir, en apenas seis meses Reino Unido desembarcó aproximadamente un 30% más de pulpo que Galicia en sus dos últimas campañas completas juntas, hasta el punto de que mayo de 2026 superó por sí solo las 1.100 toneladas.

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Fenómeno incierto. Que se sepa, la última gran irrupción de pulpos en aguas inglesas se remonta a los años cincuenta, cuando aparecieron en masa y desaparecieron en apenas uno o dos años. Esa memoria histórica recuerda lo impredecible del fenómeno: nadie podía asegurar si la oleada se repetiría o si era un episodio aislado, y 2026 lo ha terminado confirmando.

Para los pescadores, esta incertidumbre es crucial, pues su futuro económico depende tanto de la continuidad del boom como de los estragos que pueda haber causado en las poblaciones de crustáceos.

Y este mismo año. Porque según la Marine Biological Association, la "bloom" de 2025 ha sido reemplazada por una nueva en 2026, con buceadores y pescadores reportando de nuevo grandes cantidades de pulpo. 

El Devon & Severn IFCA lo ha confirmado oficialmente en julio de 2026, y un estudio reciente además sitúa el fenómeno como solo el cuarto de este tipo en 125 años, con más de 1.200 toneladas desembarcadas en una sola temporada.

Impacto social y cultural. La irrupción de los pulpos no solo se ha vivido en términos económicos. En Brixham, el animal se ha convertido en símbolo de identidad local: murales en cafeterías, neones en edificios del puerto, vídeos virales de cocineros mostrando cómo prepararlo y platos innovadores que han encontrado buena acogida entre vecinos y turistas. 

De hecho, la criatura ha pasado de rareza exótica a producto de consumo masivo en un entorno poco acostumbrado a él. El entusiasmo popular contrasta con el temor de quienes ven peligrar especies tradicionales de la pesca inglesa, fundamentales para la dieta y el comercio de la región.

Medida regulatoria. Cornwall IFCA propuso una moratoria de emergencia que prohíbe a embarcaciones grandes (multicasco de más de 10 m y monocasco de más de 12 m) usar nasas para capturar pulpo, en vigor desde el pasado 1 de julio de 2026 por 12 meses. 

Además, la MMO ha puesto en marcha un programa de muestreo en los mercados de Brixham y Newlyn (en febrero de 2026) y un portal para que buceadores y público general reporten avistamientos.

Entre la bonanza y el miedo. Así, la invasión de pulpos en la costa sur de Inglaterra refleja la compleja interacción entre el cambio climático, la economía pesquera y la ecología marina. Mientras unos celebran lo más parecido a un maná inesperado, otros temen una catástrofe que altere de manera permanente los equilibrios de sus caladeros. 

Plus: la experiencia de los años cincuenta recuerda que el pulpo puede desaparecer tan súbitamente como llegó, pero el calentamiento global sugiere que fenómenos de este tipo deberían ser cada vez más frecuentes. Para los pescadores, la lección parece clara: el destino de sus faenas ya no depende solo del mar, sino de los vaivenes climáticos y de la imprevisible conducta de un cefalópodo que ha pasado a ser tanto salvación como amenaza.

Imagen | Pexels, Martijn Klijnstra 

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