Los precios de la memoria han empezado a caer en algunos mercados. Aún queda mucho para dar por cerrada la crisis de la IA

  • La DDR5 ha empezado a bajar de precio en retail, pero solo en algunos mercados

  • Todo apunta a una menor demanda y ajuste de inventario, no a un cambio de ciclo 

Memoria Ram
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Javier Marquez

Editor - Tech

Hay una escena que se repite cada vez que el mercado da una tregua, aunque sea mínima: basta con que el precio de un componente clave empiece a bajar para que surja la sensación de que lo peor ha pasado. Es exactamente lo que está ocurriendo ahora con la memoria DDR5. En las últimas semanas se han registrado caídas en el canal minorista de varios mercados, y eso ha reactivado una pregunta inevitable entre quienes llevan meses siguiendo la evolución de los precios: si estamos ante el principio del fin de la crisis de la memoria o simplemente ante un ajuste puntual.

Una presión extendida. Para entender lo que estamos viendo ahora conviene ampliar el foco y mirar el recorrido reciente del mercado. La subida de precios de la memoria no solo ha golpeado al usuario que quiere actualizar su equipo, sino también a fabricantes, distribuidores y ensambladores, en un contexto marcado por tensiones de oferta y demanda que llevan meses condicionando compras y estrategias. Por lo tanto, estamos ante un escenario de presión que ha terminado afectando a buena parte del mercado del hardware.

Dónde y cuánto están cayendo los precios. Más allá de la percepción, lo que hay ahora mismo es un cambio medible en algunos escaparates. TrendForce apunta a descensos claros en el canal retail de varias regiones. En Europa, el mercado alemán registró una caída del 7,2% mensual en marzo de 2026, mientras que en Estados Unidos se han visto rebajas superiores al 20% en kits concretos de DDR5 de 32 GB. El caso más llamativo es China, donde módulos de 16 GB han retrocedido entre un 25% y un 30% desde los picos de principios de año.

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Una corrección. Detrás de este ajuste hay una explicación bastante más terrenal de lo que podría parecer. Según la firma de análisis y las fuentes del sector que cita, el principal factor es una menor tracción del consumo tras meses de precios elevados, lo que ha llevado a muchos compradores a retrasar decisiones y a los distribuidores a acelerar la salida de inventario. A esto se suma un desfase habitual entre el mercado spot y los contratos, que puede tardar entre uno y dos meses en trasladarse a los envíos reales.

El ruido alrededor de TurboQuant. En paralelo a esta corrección ha aparecido un elemento que ha alimentado el debate en el mercado. TurboQuant, un algoritmo de compresión de Google, ha sido interpretado en parte de la cobertura reciente como una señal de que la presión sobre la RAM podría relajarse. Sin embargo, las lecturas más prudentes apuntan en otra dirección, señalando que se trata de una mejora incremental y no de un cambio capaz de alterar por sí solo la demanda estructural, especialmente en memoria para servidores y cargas ligadas a inteligencia artificial, que sigue siendo elevada.

¿Fin de la crisis? Todo esto encaja en una idea que el propio sector repite con bastante claridad. A partir de fabricantes de memoria con base en Taiwán, los precios por contrato se han mantenido estables pese a la volatilidad en el canal minorista, y la demanda en segmentos como servidores, DRAM y HBM sigue firme, en parte respaldada por acuerdos a varios años con grandes clientes. En este contexto, la corrección actual se interpreta como un ajuste puntual, no como un giro suficiente para dar por resuelto el actual episodio de tensión.

Cautela y más cautela. Lo que estamos viendo en algunos mercados es un alivio puntual para el consumidor, sí, pero todo apunta a que se trata de una corrección dentro de un ciclo todavía tensionado por factores de fondo que no han desaparecido. Las previsiones más optimistas hablan de una normalización progresiva hacia finales de 2026 en algunos segmentos, mientras que otras la sitúan incluso más allá. Con este escenario, dar por terminada la crisis de la memoria sería adelantarse a unos acontecimientos que, por ahora, siguen lejos de confirmarse.

Imágenes | Andrey Matveev

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