Dice el refrán que, a río revuelto, ganancia de pescadores. En el caso de la crisis de la RAM, a mercado revuelto, ganancia de las fabricantes. Todos los dispositivos necesitan chips NAND. Son los que van en la memoria RAM o en el almacenamiento que usa desde el móvil hasta el coche, el router y las memorias SD y Samsung, SK Hynix y Micron son las que controlan la mayoría de la producción.
Los centros de datos necesitan una cantidad ingente de memoria, lo que ha provocado que todo lo que no sea producir para ellos sea perderse la gran porción de la tarta, por lo que las tres compañías se han volcado. Y, como sus fábricas más importantes no dan para más, han tomado la decisión de inyectar muchísimo dinero en China, que no es su escenario favorito, pero sí lo que da un alivio inmediato.
Y toda la RAM extra que hagan… no va a ser para nosotros.
Explotadas. Hace unas semanas contamos que Jensen Huang, mandamás de NVIDIA, se había reunido con altos cargos de la industria tecnológica asiática entre los que había directivos de TSMC y Samsung. A los primeros les dijo que se pusieran las pilas porque NVIDIA iba a necesitar muchas obleas este año. A los segundos, más de lo mismo, pero con la memoria HBM4 de nueva generación.
Poco después fue Lisa Su, mandamás de AMD, la que visitó las dependencias de Samsung en Corea del Sur para llegar a un acuerdo por la memoria HBM4 de los surcoreanos para la nueva plataforma de AMD enfocada a la inteligencia artificial. Todo se mueve al son del entrenamiento y la inferencia de la IA. Hablamos de Samsung, pero SK Hynix también está desarrollando la memoria de nueva generación y el objetivo es el mismo: producir todo lo posible porque, aunque como usuarios no podamos comprar RAM o SSD y Valve no pueda hacer la Steam Machine, a ellos les está yendo genial.
Wones a espuertas. El problema es que, aunque los números salgan, las líneas de producción no pueden más. Son muy pocas empresas para crear RAM que abastezca una demanda brutal, y eso implica que o amplían… o no llegan. Y es precisamente lo que están haciendo, pero mirando al tejido industrial que puede servir de apoyo: el que han ido fabricando en China.
En SCMP podemos leer que Samsung va a intensificar su inversión en su planta de Xi’an. Concretamente, un 67,5% respecto al año anterior. Esto llevará la inversión hasta los 465.400 millones de wones -unos 264 millones de euros- en la planta china. Se trata de la única planta de Samsung en el extranjero, y también una de las más importantes de la compañía porque se estima que produce el 40% de la memoria NAND de los surcoreanos.
La inversión millonaria llega tras unos años de parón, pero no son los únicos. SK Hynix también va a inyectar 581.100 millones de wones -331 millones de euros- en su planta de Dalian. Es un 52% más que en el periodo anterior y el mayor desembolso desde que adquirieron la fábrica en 2022.
Alivio inmediato. Los informes apuntan que no es tanto para producir más, sino para satisfacer la demanda de las memorias de vanguardia. Recientemente, Samsung comenzó a fabricar en masa la memoria HBM4 y SK Hynix la memoria DDR5 más rápida, y esta estrategia está enfocada a que las dos plantas fabriquen esa memoria avanzada en lugar de que el resto de fábricas tengan que adaptarse a los procesos de creación de la memoria de vanguardia para poder seguir dedicándose a otro tipo de chips NAND.
También responde a una visión más pragmática. Levantar una fábrica de memoria no es barato, pero sobre todo, no es rápido. Se tardan unos cuatro o cinco años en construir, pulir las salas blancas y optimizar las líneas operativas. Es mucho más rápido adaptar las fábricas ya existentes para obtener una respuesta mucho más rápida. El motivo es que necesitan obleas, y las necesitan ya. Desde SK se advirtió que la escasez mundial de obleas supera el 20% y, probablemente, la situación se mantenga hasta 2030.
Clima no muy favorable. Lo curioso es que este aumento en las inversiones se produce cuando la situación entre China y Estados Unidos sigue siendo muy convulsa. Aunque se han ido relajando, desde Estados Unidos impusieron los controles de exportación sobre equipos avanzados de fabricación de chips destinados a China. Por mucho que sea Samsung moviendo dinero y máquinas avanzadas a Samsung, está en China y eso implica que deben acatar la orden de Washington.
Hay licencias y permisos anuales y, tanto Samsung como SK Hynix, tienen un plazo para poder enviar herramientas a sus instalaciones, que son los que están aprovechando porque se estima que China representa el 40% de la producción de NAND de Samsung y entre el 40% y el 45% de la de SK Hynix. De hecho, la compañía tiene otra planta en Wuxi de la que salen el 30% de sus chips NAND.
China, de chill. Que haya un recrudecimiento de las órdenes de exportación o no es algo que está por ver. Lo que hay sobre la mesa en este momento es que China, “sin hacer nada” (y esto con muchas comillas) se está erigiendo como un jugador importantísimo en este campo de juego. Ya no es sólo que Samsung y SK Hynix, las dos más potentes del sector, hayan elevado por mucho la inversión en su territorio, sino que sus propias compañías de RAM pueden ver en este escenario el impulso que necesitaban para colocarse en la conversación mundial.
Uno de los grandes fabricantes del país es CXMT y no sólo han estado puliendo su proceso de fabricación estos últimos meses para crear memorias DDR5 de 8.000 MHz, sino que han escalado su capacidad de producción para alcanzar una cuota de mercado global de entre el 11% y el 13%. Junto al fabricante YMTC, se están erigiendo como una oportunidad para que marcas como Lenovo, Dell o Asus, que necesitan RAM para poder seguir vendiendo ordenadores, tengan disponible sin aumentar drásticamente el precio de sus equipos.
Pero bueno, como hemos dicho más de una vez estas últimas semanas, toda la RAM extra que fabriquen va a ir a parar al mismo sitio: los centros de datos. Por tanto, el mercado de consumo seguirá igual de mal.
Imagen | Blake Patterson (editada)

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