Una parte de Dinamarca quiso deshacerse de Microsoft Office y usar una alternativa open source. Y el plan empezó a torcerse

  • El experimento se limitó a decenas de empleados de un ministerio

  • Los problemas afectaron al formato y la edición de documentos

Microsoft Office
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Javier Marquez

Editor - Tech

Hay programas que usamos tanto que acaban volviéndose invisibles. Abrimos un documento, corregimos una frase, enviamos una presentación y seguimos adelante sin preguntarnos qué hace falta para que todo funcione. Pero esa rutina también crea dependencias: de unos formatos, de unas herramientas y de una manera de trabajar que compartimos con otras personas. Por eso, cuando una administración se propone cambiar su software de oficina, no basta con encontrar una alternativa que haga más o menos lo mismo. La verdadera prueba empieza cuando toca utilizarla cada día.

El experimento danés. En junio de 2025, el entonces Ministerio de Digitalización de Dinamarca decidió comprobar hasta qué punto podía prescindir de Microsoft Office en una parte de su actividad. La prueba, iniciada el 19 de junio, reunió a 38 empleados que comenzaron a utilizar un módulo de edición de documentos basado en Collabora, integrado en el sistema de gestión de expedientes del organismo. 

Una cuestión de soberanía digital. La iniciativa no nació de una queja sobre Word o Excel, sino de una preocupación política: hasta qué punto una administración depende de las herramientas de grandes compañías estadounidenses. Caroline Stage, entonces ministra de Digitalización, defendía reducir esa dependencia y explorar soluciones que ofrecieran al sector público más margen de elección. Su intención iba más allá del piloto con Collabora: pretendía avanzar hacia una sustitución más amplia de Microsoft Office en el ministerio antes de terminar 2025. 

Qué es Collabora y cómo funciona. No estamos hablando de un programa experimental desarrollado para la ocasión. Collabora es una suite ofimática de código abierto basada en LibreOffice, con herramientas para redactar documentos, preparar hojas de cálculo y elaborar presentaciones, además de compatibilidad con formatos habituales de Microsoft. En el ministerio danés, su módulo de edición debía funcionar dentro de F2, la plataforma de gestión de expedientes desarrollada por la empresa cBrain. Y ahí estaba una de las exigencias del proyecto: comprobar si los empleados podían seguir utilizando sus plantillas, conservar el formato de los documentos al convertirlos y emplear las funciones de revisión sin alterar los procedimientos habituales de trabajo.

Los problemas aparecieron en los documentos. Lo que sobre el papel debía permitir una transición sin grandes sobresaltos empezó a complicarse en tareas muy concretas. Según correos y documentos internos obtenidos por el medio danés Ingeniøren y descritos por TechSpot, los participantes encontraron dificultades con los estilos y el formato de los archivos. Una de las plantillas utilizaba la tipografía Georgia, que inicialmente no estaba disponible, y se registraron casos de letras que aparecían en negrita de forma inesperada, saltos de línea imprevistos y documentos que se abrían en blanco. Son incidencias que pueden parecer menores hasta que toca corregir un informe o preparar un expediente con otras personas.

La prueba terminó sin consolidarse. El calendario también ayuda a entender lo sucedido. Aunque las primeras dificultades aparecieron en 2025, el personal implicado siguió trabajando con Collabora durante parte de 2026, hasta que el proyecto terminó interrumpiéndose en el contexto del proceso electoral danés y los cambios administrativos posteriores. Según recoge TechSpot, la herramienta ya no se utiliza en el ministerio y no hay planes oficiales para retomar el experimento. 

La evaluación que quedó pendiente. El experimento debía dejar algo más que una decisión sobre qué programas utilizar: también podía aportar información útil para futuras migraciones. Según la documentación interna citada por la prensa danesa, estaba prevista una evaluación en octubre de 2025, pero un portavoz del ministerio confirmó posteriormente que no llegó a realizarse. 

Dinamarca mantiene su apuesta por alternativas. El cierre de aquella prueba no ha detenido otros intentos de introducir software libre en la Administración danesa. Desde diciembre de 2025, la Autoridad de Seguridad Vial participa en SIA Open, un proyecto distinto impulsado por Statens IT para ofrecer un entorno completo de trabajo basado en tecnologías abiertas. Según la Comisión Europea, en octubre de 2026 participaban menos de diez empleados, con planes para ampliar la experiencia. Además, la Agencia de Gobierno Digital danesa señala que se han asignado 80 millones de coronas para un plan de soberanía digital entre 2026 y 2029. 

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