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Por qué la gente se ha vuelto loca con la llegada de Bayonetta a PC
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Por qué la gente se ha vuelto loca con la llegada de Bayonetta a PC

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El pasado 11 de aril, la comunidad jugona estallaba de alegría. ‘Bayonetta’ llegaba a PC, por fin, y además lo hacía con gráficos remasterizados, soporte para 4K, 60fps y con todas las ventajas que ofrece Steam: logros, compatibilidad con mandos, cromos y partidas guardadas en la nube gracias a Steam Cloud.

Para entender un poco todo este jolgorio debemos remontarnos hasta mediados/finales de los años 90 para hablar de Capcom y de Hideki Kamiya. Un japonés con muy mala leche que ha resultado ser un maldito genio haciendo juegos de acción.

Hideki Kamiya, el alma de la máquina

El primer videojuego dirigido por Kamiya fue ‘Resident Evil 2’.

BOOM.

Kamiya

Justo antes de ese proyecto estuvo trabajando en el primer ‘Resident Evil’ a las órdenes del mismísimo Shinji Mikami. Es decir: en el salto de la entrega original a su secuela, Kamiya logró quitarse de encima a otra leyenda de los videojuegos para ocupar su puesto. Catacrock.

De hecho ‘Resident Evil 2’ resultó ser una maravilla y acabó funcionando tan bien que Capcom le dio vía libre a Kamiya para crear una nueva IP. Y el tío vinagres se acabó sacando de la manga un juego llamado ‘Devil May Cry’ que en principio iba a ser un spinoff de ‘Resident Evil’ y que finalmente se convirtió en uno de los pilares del hack’n’slash tal y como lo conocemos actualmente.

No bromeo: sin ‘Devil May Cry’ no hay ‘Bayonetta’ que valga.

Bayonetta

‘Devil May Cry’ destacaba por muchas cosas, pero hay ciertos elementos clave en la forma de representar la acción que son los que más adelante Kamiya y su equipo de chiflados explotarían al máximo a la hora de crear ‘Bayonetta’: velocidad, precisión, espectacularidad, estilo, belleza, enemigos gigantescos, locura total. Liarse a tiros y espadazos en ‘Devil May Cry’, un título protagonizado por un cazador de demonios de blanca cabellera llamado Dante, no es sólo enormemente satisfactorio y divertido, es una gozada a nivel visual.

Dejadme que en este punto haga una pequeña recapitulación: estamos en el año 2001 y en un periodo de cinco años Kamiya ya ha dirigido ‘Resident Evil 2’ y ‘Devil May Cry’. Ni tan mal.

Pasarían ocho años más hasta el lanzamiento de ‘Bayonetta’, un lapso de tiempo durante el que Kamiya estuvo implicado en mayor o menor medida en otros seis proyectos. Destacaría al menos los dos en los que volvió a ocupar el cargo de director: ‘Viewtiful Joe’, un beat’em up loco en 2D con gráficos de cómic, y ‘Okami’, una bellísima aventura demasiado especial como para explicarla ahora en unas pocas líneas.

Tras la disolución de Clover Studios, el estudio de Capcom donde se gestaron ‘Viewtiful Joe’ y ‘Okami’, Hideki Kamiya, Shinji Mikami y Atsushi Inaba fundan en 2006 un nuevo estudio cuyo nombre me produce escalofríos y que nos ha dado algunas de las mejores joyas de los videojuegos de acción: PlatinumGames.

Sólo de pensar en lo que hizo Mikami con ‘Vanquish’ me vuelvo loco, pero me temo que voy a tener que centrarme en lo que toca. Y lo que toca es ‘Bayonetta’.

Bayonetta, la bruja que llegó para ponerlo todo patas arriba

Con Kamiya como director, y con gran parte del mismo equipo con el que contó durante el desarrollo de ‘Devil May Cry’, ‘Bayonetta’ nace con la intención de llevar el género hasta donde nadie había sido capaz de hacerlo antes. Salvo 'Bayonetta 2', la secuela lanzada en exclusiva para Wii U, ningún otro hack’n’slash ha logrado hasta ahora hacerle sombra al título protagonizado por esta bruja tan particular.

Creo no equivocarme al asegurar que el sistema de combate de ‘Bayonetta’ se acerca peligrosamente a la perfección. Sí, la cantidad de ataques y combos que podemos llevar a cabo puede resultar verdaderamente abrumadora, pero todo aquel que decida entender y profundizar en ello logrará comprobar hasta qué punto puede ser gratificante echar unas partidas.

Bayonetta

Ojo, estoy hablando de los ataques ligeros y fuertes más todas sus combinaciones, pero también existe la posibilidad de usar armas. Y cada una de ellas tiene sus propios set de combos y ataques especiales. Si lo mezclamos todo empezamos a tener tal abanico de opciones que es normal llegar sentirse incluso pequeño.

Y eso no es todo.

Podemos alternar entre dos combinaciones de armas incluso en medio de un combo, lo cual da para secuencias de tortas muy locas. Sumemos a todo esto la forma en la que los combates están deliciosamente planteados y coreografiados, y lo que tenemos como resultado es un espectáculo visual como no hemos visto en ningún otro juego.

Pero hay más. Lo que lleva puesto Bayonetta no es un traje cualquiera: está hecho de su propio cabello. Y lo mejor de todo es que en los combates puede usarlo de varias formas para llevar a cabo ataques especiales y demoledores, como cuando invoca una pierna gigantesca hecha de pelo para estampársela en la cara a un grupo de enemigos. Por no hablar de los movimientos finales de tortura que son de una chifladura mayúscula. ¿Ataúdes? ¿Guillotinas? ¡Todo vale!

La cosa no acaba aquí, claro, porque Kamiya y su equipo decidieron que si había que ir a lo grande, había que ir a lo GRANDE. Tenemos todo tipo de ataques, armas y combos, ¿qué tal si le sumamos un sistema de esquiva muy loco en el que el tiempo se ralentiza si se lleva a cabo el movimiento en el momento adecuado? Check.

Si Bayonetta logra esquivar un golpe justo antes del momento del impacto se activa el llamado Tiempo Bruja. Y que nadie crea que el tiempo se ralentiza sin más, no: tanto los colores en pantalla como los sonidos cambian y todo nos empuja a aprovechar la ocasión para propinarle un palizón de los buenos al enemigo de turno. De hecho este Tiempo Bruja no es un añadido sin más, sino que es una parte fundamental del juego.

Acción, diversión infinita, variedad de situaciones, espectacularidad, un apartado visual alucinante y una bruja como protagonista a la que tildar de carismática sería quedarse cortos son los elementos que convirtieron a ‘Bayonetta’ en uno de los mejores juegos de la pasada generación.

La histeria desatada por su llegada a PC, teniendo en cuenta que han pasado más de siete años desde su lanzamiento en consolas, no podría estar más justificada. Y además ha aterrizado en Steam con todas las mejoras gráficas posibles y a un precio de 19,99 euros.

Si todavía no lo has jugado y te gustan los juegos de acción, ya tardas.

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