Ayer, mi compañero Jose García resumía en la newsletter de Xataka una de las contradicciones más llamativas del momento: "las empresas de IA han pedido frenar y, a los dos días, han lanzado tres modelos nuevos". La frase condensa bastante bien lo que estamos viendo. Mientras crecen las llamadas a ralentizar el desarrollo de los modelos más avanzados y aumenta la preocupación por sus riesgos, la industria sigue presentando nuevas herramientas y empujando sus capacidades un poco más lejos. La cuestión interesante aparece cuando trasladamos ese debate fuera de los laboratorios: ¿qué piensa la gente cuando tiene que elegir entre frenar o seguir avanzando?
Una encuesta de POLITICO permite poner cifras a esa pregunta, y el resultado español llama especialmente la atención. Como podremos ver en el gráfico que aparece más abajo en este articulo, el 39,8% de los encuestados en España se muestra partidario de seguir desarrollando modelos de IA más avanzados, frente al 30,6% en Estados Unidos. Son 9,2 puntos porcentuales de diferencia entre ambos países. Además, España registra el porcentaje más alto de apoyo a continuar entre los seis países analizados, aunque prácticamente empatada con Alemania.
España destaca en una encuesta mucho más amplia
Conviene detenernos un momento en qué estamos mirando exactamente. El sondeo, realizado por la firma independiente Public First entre el 13 y el 15 de septiembre de 2026, consultó a más de 2.000 adultos en cada uno de seis países: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, España y Alemania, con un margen de error general de 2,2 puntos porcentuales hacia arriba o hacia abajo. Y el los datos van bastante más allá del gráfico anterior: también abordan preguntas por los riesgos de la IA, su impacto sobre el empleo, la competencia entre países y la credibilidad de las advertencias de quienes trabajan en los laboratorios. Aquí nos estamos centrando en una de esas preguntas.
Imagen: Político
La cuestión en la que ponemos el foco contrapone dos posiciones muy concretas. Por un lado, pausar el desarrollo de modelos de IA más avanzados para reducir los riesgos; por otro, seguir desarrollándolos porque podrían aportar beneficios significativos. A quienes no se decantan por ninguna de las dos, como es habitual, se les ofrece además la opción de no saber qué responder. Ese matiz es importante: el sondeo no pregunta si alguien confía en la IA, si le entusiasma la tecnología o si considera menores sus posibles peligros, sino hacia cuál de esas posiciones se inclina ante el desarrollo de modelos cada vez más avanzados.
El gráfico completo ayuda a poner el resultado en perspectiva. España registra el porcentaje más alto favorable a continuar, pero Alemania se queda a solo 0,5 puntos, con un 39,3%. Después aparecen Francia con un 33,4%, Canadá con un 33,0%, Reino Unido con un 32,8% y Estados Unidos con un 30,6%. La diferencia con Alemania es, por tanto, mínima; con EEUU resulta mucho más amplia. Y hay otro dato necesario para entender la fotografía completa: en España la opción más respaldada sigue siendo pausar el desarrollo, con un 46,8%.
El resto de la encuesta es importante. En los seis países analizados, más de la mitad de los participantes considera que existe al menos un riesgo "moderado" de que la IA pueda llegar a "destruir a la humanidad", y POLITICO también recoge una mayor expectativa de que esta tecnología destruya puestos de trabajo que de que los cree. España presenta, además, una particularidad: es el único país donde menos de un tercio de los encuestados afirma utilizar IA rara vez o nunca. Es una coincidencia interesante, pero no demuestra que una mayor frecuencia de uso explique la disposición a continuar.
Ahí es donde la comparación con Estados Unidos adquiere otra dimensión. El AI Index 2026 de Stanford sitúa al país a la cabeza en desarrollo de modelos de IA destacados y en inversión privada, mientras que China lidera otros indicadores de investigación, como el volumen de publicaciones y concesiones de patentes. Hablamos, además, del mercado en el que operan actores como OpenAI, Anthropic y Google DeepMind. España no ocupa una posición comparable en esa carrera y, sin embargo, en la pregunta que estamos analizando sus encuestados muestran una disposición claramente mayor a que el desarrollo continúe.
Eso no significa que el ecosistema español esté vacío. Freepik, lanzada en 2010 y rebautizada este año como Magnific, se ha transformado en una plataforma creativa de IA para imagen, vídeo, audio y 3D, mientras que la donostiarra Multiverse Computing anunció en julio una Serie C con un objetivo de hasta 500 millones de euros, a una valoración pre-money de 1.500 millones. A ello se suma el Plan IA360, presentado el 21 de septiembre como una hoja de ruta para los siguientes 12 meses destinada a reforzar las capacidades tecnológicas del país, impulsar la adopción de la IA y abordar su gobernanza y seguridad.
Imagen de portada | Zach M
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