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Carsharing y vehículo eléctrico, ¿por qué están condenados a entenderse?

Carsharing y vehículo eléctrico, ¿por qué están condenados a entenderse?
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Por un lado, los fabricantes de coches eléctricos esforzándose por hacer más competitiva las tecnologías limpias y popularizar el coche eléctrico. Por el otro, el carsharing, un modelo de negocio que apuesta por el alquiler de coches compartidos y que parece alejarse del concepto de coche en propiedad.

Entonces, ¿por qué algunos de los principales fabricantes apoyan incondicionalmente el mercado del carsharing? La respuesta es sencilla: el carsharing supone un acelerador del crecimiento del coche eléctrico. Y el coche eléctrico marca el camino para hacer rentable el mercado del carsharing.

El vehículo eléctrico en España: ¿brotes verdes?

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Las ventas de vehículos eléctricos avanzan lentamente en nuestro país, sin embargo hay signos que indican que es una tendencia que madura a falta de despegar. En 2016 por ejemplo, se duplicó el número de matriculaciones con respecto a 2015, llegando a las 5.000 en todo el año. La proyección en 2017 también es positiva, marzo por ejemplo registró un 25% más de ventas respecto al mismo mes el año pasado.

La mejor herramienta para fomentar el uso del coche eléctrico es el propio coche eléctrico

Unas cifras esperanzadoras aunque pequeñas si comparamos cuotas de mercado del eléctrico en España (en torno al 0.3%) con la de países como Noruega (en torno a un 17%). En este contexto, el precio de partida del coche eléctrico frente al nivel adquisitivo de nuestro país es sin duda el mayor inconveniente que tienen los compradores, que hace que las ventas dependan aún demasiado de las ayudas lanzadas por las administraciones. Mientras, la tecnología va evolucionando en aspectos como la autonomía con baterías de mayor capacidad que, a la espera de tener una infraestructura de recarga sólida, va marcando el camino hacia la popularización de este tipo de movilidad.

En este camino lleno de blancos y negros no cabe duda que la mejor herramienta para fomentar el uso del coche eléctrico es el propio coche eléctrico. El comprobar de primera mano la ausencia de ruido o los privilegios de movilidad y aparcamiento en entornos urbanos, pueden estar por encima de aspectos más racionales como el ahorro a largo plazo, o intangibles como los beneficios medioambientales. Factores que pueden hacer despejar las dudas a un comprador dubitativo.

El mercado del carsharing, con mucho camino por recorrer

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El carsharing, a diferencia de lo que en España entendemos por “compartir coche” (o carpooling, varias personas compartiendo gastos de un viaje con coche particular), plantea un modo de transporte y un modelo de negocio que podría parecer ir en contra del concepto del vehículo en propiedad. Al fin y al cabo se trata de una modalidad de renting que se caracteriza por un sistema de alquiler por cortos espacios de tiempo y pequeñas distancias, y en el que es la empresa operadora la que se encarga del mantenimiento, las reparaciones y gastos como el seguro.

Pero sobre todo porque ofrece al ciudadano (porque está pensado para la ciudad) una flexibilidad a la hora de poder usar varios vehículos y aparcarlos en varios puntos, según su conveniencia; está más cerca del concepto de transporte público a la carta que del transporte privado.

El uso del término transporte público no es gratuito, sino que viene a colación de que son muchas las instituciones públicas las que toman medidas en favor del carsharing. Y no solamente las entidades municipales, que ven aquí una oportunidad de reducir el parque automovilístico y aligerar la congestión de tráfico y de plazas de aparcamiento; sino también de instituciones nacionales, como el parlamento alemán, que aprobó el pasado 30 de marzo la “Ley de trato preferencial para el carsharing”.

Pero el carsharing, como modelo de negocio, está muy lejos de resultar rentable y económicamente sostenible, al menos en España. En Madrid por ejemplo, existe una fuerte competencia entre las principales operadoras, con precios promocionales que se encuentran por debajo del costo que supone mantener toda la infraestructura, los vehículos y el servicio en funcionamiento. Un costo que se ve encarecido más aún debido a la falta de infraestructura de recarga existente en la capital de España, que obliga a trasladar los coches a recargar a las bases de los operadores y que exige un mayor personal.

Las empresas reconocen que los precios promocionales son difíciles de mantener en el futuro, y que la rentabilidad es un objetivo como muy pronto a medio plazo. Pero todas ellas coinciden en dónde está la solución a futuro: aumentar la base de usuarios, mejorar la infraestructura de recarga y lograr una tecnología más barata.

Al hilo de esto último, no es casual que los principales fabricantes de vehículos eléctricos estén detrás de las principales operadoras de carsharing: Daimler con Car2Go y PSA con Emov son ejemplos conocidos de empresas que operan en nuestro país. Pero fuera de nuestras fronteras Volvo lleva compartiendo coches con Sunfleet desde 1998, Ford se ha aliado con la operadora Flinkster, Volkswagen ha presentado su servicio Moia… Y como dice el refrán, algo tendrá el agua cuando la bendicen.

El carsharing de coches eléctricos puede suponer una excelente alianza para que ambas industrias afronten los retos que aún frenan el desarrollo de sus respectivos mercados

El carsharing de coche eléctrico: la alianza perfecta

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Que el coche eléctrico se ajusta como un guante a un modelo de transporte urbano como el carsharing es casi de Perogrullo. Con los índices de contaminación de las grandes ciudades en cifras récord, los ayuntamientos están decididos a incentivar el uso del coche eléctrico con privilegios en cuanto a movilidad por zonas restringidas y aparcamiento en zonas reservadas. Además, son fáciles y cómodos de conducir, los modelos más compactos (como el Renault Twizy) caben en cualquier aparcamiento, y su autonomía es más que suficiente para los trayectos cortos para los que está pensado el carsharing.

Por si fuera poco, el carsharing de coches eléctricos puede suponer una excelente alianza para que ambas industrias afronten con más fortaleza los retos que aún frenan el desarrollo de sus respectivos mercados.

Por un lado, porque el carsharing puede suponer para muchos la primera oportunidad de probar un vehículo eléctrico. Las flotas de las operadoras constituyen un magnífico escaparate para un público relativamente receptivo pero que, o bien porque conservan sus recelos, o bien porque no puede permitirse los precios elevados, aún no se deciden a dar el paso de adquirir un coche eléctrico. Así, los fabricantes se ven beneficiados no sólo por la venta de las unidades a las propias operadoras, sino porque están dando acceso a sus usuarios al mercado del vehículo eléctrico, incrementando el interés y las posibilidades de que éste se traduzca en ventas particulares futuras.

Por otro lado, los fabricantes se han constituido como aliados imprescindibles para las operadoras de carsharing, concediéndoles el apoyo financiero que necesitan para afrontar el reto a largo plazo de aumentar su base de usuarios (una de las claves para alcanzar la rentabilidad en el mercado). Y también porque favoreciendo las ventas a particulares, se favorece a toda la industria de la automoción eléctrica y el desarrollo de una tecnología más barata (la otra clave para la rentabilidad).

El futuro de la tecnología, clave para la rentabilidad de toda la automoción eléctrica

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La popularización del coche eléctrico, el aumento de las ventas, la adaptación de normativas y el cambio de movilidad, vendrán a medida que la tecnología permita la fabricación de vehículos eléctricos más baratos y eficientes. Y toda la industria (no sólo los fabricantes de automóviles) tiene claro de que ésta es una carrera de fondo con mucho recorrido por mejorar, pero también mucho potencial a largo plazo.

No en vano, son muchos los fabricantes que se han lanzado a la producción a gran escala de baterías, quizás el elemento más costoso de un vehículo eléctrico y el que más margen de mejora tiene que ofrecer. A las empresas que se han decidido a apostar fuerte por este segmento, como Daimler, Samsung, LG o la propia Tesla, se le van a sumar otras en los próximos años, principalmente en China.

Tabla 2026 Coche Electrico Mas Barato

Con semejante inversión, se están desarrollando baterías cada vez más eficientes, como la desarrollada por Renault y LG para el nuevo ZOE, con 400 km de autonomía homologada (300 km reales). Pero también más baratas: hemos pasado de un coste base de kW/h de 542 dólares en 2012, a 140 en 2017, y se estima que estará por debajo de los 40 en 2030. Con todo esto, se estima que para 2026 los vehículos eléctricos serán más baratos que los de combustión interna. Para ese entonces, ya debería haberse superado la barrera de la rentabilidad de toda la industria que gira en torno al coche eléctrico (incluyendo el carsharing).

Para saber más sobre la actualidad del coche eléctrico, consulta la publicación especializada de Renault Corriente Eléctrica.

Imágenes | Flickr/Mariordo59 | Pixabay/Kenny2332|@Sergio_FerMun Antoine LA ROCCA para Renault (Fábrica de Renault ZOE)

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