La Comisión Europea ha presentado un paquete legislativo que obliga a los grandes operadores ferroviarios a abrir sus plataformas de venta a otras compañías. Y Renfe, principal operador en España, está en el punto de mira.
Plataformas. Comprar un billete de tren en Europa sigue siendo, en muchos casos, una odisea. Especialmente cuando el viaje cruza fronteras o implica combinar diferentes operadores. La Comisión Europea estima que de media se tarda un 70% más en reservar un trayecto en tren que en hacer lo mismo con un vuelo.
Y parte de la culpa la tienen los grandes operadores históricos, como Renfe en España, Deutsche Bahn en Alemania o SNCF en Francia, que controlan sus propias plataformas de venta y tienen pocos incentivos para dar visibilidad a sus rivales.
Qué propone Bruselas exactamente. La Comisión ha presentado un paquete legislativo que apunta directo a esa posición dominante. La norma obliga a cualquier operador que tenga una cuota de mercado igual o superior al 50% en el mercado ferroviario nacional a abrir su plataforma digital de venta de billetes a otras compañías que lo soliciten. En la práctica, quien entre en la web de Renfe debería poder ver también los billetes de Iryo y Ouigo, no solo los de Renfe. Lo mismo ocurriría en el resto de países con sus propios operadores dominantes.
Pero no solo eso. Los grandes operadores también deberán compartir sus tarifas, descuentos y horarios de forma dinámica y en tiempo real con agencias de viaje y plataformas digitales como Booking, Omio, Trainline, eDreams, y deberán hacerlo en condiciones comerciales justas y no discriminatorias. Hasta ahora, según denuncia la propia Comisión, estas plataformas solo accedían a las tarifas más caras, no al catálogo completo.
Por qué Renfe está en el centro. No es la primera vez que la operadora española aparece en este debate. En 2023, la Comisión Europea abrió una investigación formal para evaluar si Renfe podría haber abusado de su posición dominante en el mercado español al negarse a facilitar sus datos en tiempo real a plataformas de venta de billetes competidoras, según comparten desde El Diario. La nueva regulación vendría a zanjar este tipo de situaciones con carácter general para toda Europa.
La Comisión recalca que los operadores con mayor reconocimiento de marca, los herederos de los viejos monopolios ferroviarios, se han convertido en la referencia habitual para el viajero, lo que les otorga una ventaja estructural para excluir a la competencia de su ecosistema.
La otra cara de la moneda. El cambio no sale únicamente en contra de Renfe en España. Y es que si la operadora española debe abrir su plataforma a Iryo y Ouigo, también tendría derecho a que sus billetes aparecieran en las webs dominantes de otros países, como SNCF Connect en Francia (por mucho que se haya resistido hasta este momento). Eso podría facilitar su expansión en el mercado europeo.
Aun así, el impacto para los operadores históricos es doble y nada cómodo. Y es que tal y como señalan en El País, por un lado, deberán mostrar con antelación su estrategia comercial ante sus competidores directos. Por otro, más competencia en la venta de billetes aumenta la presión sobre márgenes y comisiones.
El billete único, la gran novedad para el viajero. Junto con la apertura de plataformas, la Comisión propone crear un billete único que cubra trayectos operados por diferentes compañías en una sola transacción. Un viaje de Madrid a Bruselas con Renfe, SNCF y SNCB pasaría a tener un único documento. Y si hay un retraso en uno de los tramos, el pasajero quedaría cubierto, pues la empresa responsable de la incidencia asume la asistencia, la alternativa de transporte y la compensación económica correspondiente.
Hay un matiz importante: si el problema no lo causa el tren sino que quien vendió el billete no respetó los tiempos mínimos de conexión, la responsabilidad recae sobre la plataforma de venta, que deberá reembolsar el billete íntegro y compensar al pasajero hasta con el 75% de su precio.
Qué pasa ahora. Esta propuesta es, de momento, eso, una propuesta. Todavía queda que la negociación llegue a buen puerto entre la Comisión, el Parlamento Europeo y los Estados miembros. Si el proceso avanza sin grandes obstáculos, Bruselas calcula que los cambios podrían estar operativos en menos de doce meses desde la entrada en vigor del reglamento. El comisario europeo de Transporte, Apostolos Tzitzikostas, fue uno de los encargados de presentar la iniciativa junto al vicepresidente ejecutivo Raffaele Fitto, contando que "pasamos de construir redes a servir a los pasajeros".
Imagen de portada | José García
En Xataka | Si la pregunta es qué puede hacer Renfe para frenar a Ouigo e Iryo, la respuesta no está en los precios
Ver 1 comentarios