El mayor problema de vivir en la Luna son sus noches. La NASA cree haber encontrado la solución para no quedarse sin electricidad

Pila En La Luna
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Azucena Martín

Editora

Si queremos construir bases en la Luna o en Marte, debemos ir trabajando en el desarrollo de tecnologías que hagan más fácil la vida de los colonos lunares. Por ejemplo, es importante pensar en formas de obtener energía. En el caso de Marte, ya hay científicos trabajando en métodos para obtener electricidad usando el dióxido de carbono de su atmósfera. Pero lo ideal sería poder usar baterías. 

Tendrían que ser baterías recargables, pues en la Luna no hay contenedores para pilas (en la Tierra sí, tíralas donde es debido). El problema es que las noches lunares son muy largas, por lo que no se puede usar energía solar para obtener electricidad con la que recargarlas. Por eso, los científicos de la NASA ya están trabajando en unas baterías recargables que generan y almacenan energía de una forma muy original. 

Solo dos ingredientes. La batería en cuestión, llamada pila de combustible regenerativa, contiene hidrógeno y oxígeno gaseosos, que se combinan para dar lugar a agua. En dicha reacción, se generan calor y electricidad, que se puede usar para abastecer los dispositivos necesarios para el día a día de los astronautas. Una vez que ya no hace falta más energía, las moléculas de agua se rompen, dando lugar a hidrógeno y oxígeno, que se guardan para cuando sea necesario empezar de nuevo. Así, el combustible no se gasta. Se regenera.

Grande como un ser humano. No pensemos en pequeñas pilas como las que usamos en casa. Ni siquiera en baterías como las de un coche. Esta pila de combustible regenerativa es muchísimo más grande. Tiene prácticamente la altura de un ser humano y la longitud de un coche sedán. 

Primeras pruebas. En 2025 se probaron los componentes básicos, para comprobar que la tecnología del diseño previo era viable. Ahora mismo los científicos de la NASA están haciendo pruebas más avanzadas, con el objetivo de analizar si el combustible se regenera adecuadamente. En una celda de prueba, el sistema se puede manejar en remoto. Además, una vez iniciada la prueba, puede continuar de forma autónoma, sin intervención de los investigadores. 

Aprendizajes. Se espera que todo vaya bien en las pruebas. Pero, en cualquier caso, habrá aprendizajes que sirvan para perfeccionar el dispositivo. Tras cinco años de desarrollo, el prototipo ha avanzado muchísimo, pero este tipo de experimentos son los que realmente ayudan a perfeccionar una tecnología de este calibre. 

Rumbo a la Luna. Una vez finalizadas las pruebas, el objetivo es repetirlas en un entorno que simule las condiciones lunares. Teóricamente, la batería está diseñada para resistir las temperaturas extremas de la Luna, incluso en sus frías noches de dos semanas terrestres. Si todo va bien, la tecnología estaría lista para ser usada en el programa Artemis. Es el objetivo con el que se ideó esta batería de 270 sensores y 1.000 componentes. Ya habrá tiempo de pensar en Marte. De momento, el objetivo más cercano en el horizonte es nuestro satélite. Necesitamos energía para mantenernos en su superficie. 

Imagen | NASA/Magnific

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