No hay preocupaciones.
Viajar sin planificación, como si bajo el capó lleváramos un motor de combustión. De los que suenan, vibran y consumen gasolina a casi dos euros/litro. Polestar quiere la experiencia premium para sus coches eléctricos. Que viajemos sin restricciones, que viajemos sin pensar en nada más allá... de viajar.
El Polestar 4 quiere ser eso, un coche pensado para llegar a cualquier lado tal y como lo haríamos con un coche de gasolina. Y la fórmula es de lo más sencilla: si no puedes garantizar unos consumos de récord, nada mejor que embutir una enorme batería bajo los asientos.
Y la fórmula funciona.
¿Por qué no iba a hacerlo?
Ficha técnica del Polestar 4 Coupé Rear Motor
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Nuevo Polestar 4 Coupé Rear Motor |
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Tipo de carrocería |
SUV eléctrico de cinco plazas |
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Medidas y peso |
4,839 metros de largo, 2,139 mm de ancho y 1,544 metros de alto. Distancia entre ejes de 2,999 metros. 2.230 kg de peso. |
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Maletero |
526 litros de maletero trasero. Maletero delantero auxiliar de 15 litros. |
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Potencia |
200 kW (277 CV) |
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Consumo WLTP |
Consumo de 17,8 kWh/100 km. Autonomía de 620 kilómetros en ciclo mixto. |
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Distintivo ambiental DGT |
Cero emisiones. |
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Ayudas a la conducción (ADAS) |
Todas las obligatorias por la Unión Europea. Control de crucero adaptativo con asistente de cambio de carril. |
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Otros |
Pantalla de 10 pulgadas para el cuadro de instrumentos y una central de 15,4 pulgadas con Android Automotive. Compatible con Apple CarPlay.Tercera pantalla para el control de infoentretenimiento y climatizador de por los pasajeros traseros. Retrovisor interior con modo cámara. Techo panorámico electrocrómico. Doce cámaras, un radar y doce sensores de ultrasonidos |
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Híbrido eléctrico. |
No. |
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Híbrido enchufable. |
No. |
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Eléctrico |
Sí. Versiones con baterías 102 kWh con motor de 200 kW (272 CV) y tracción trasera o dos motores para desarrollar 400 kW (544 CV) y tracción total. |
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Precio y lanzamiento |
Ya disponible. Desde 49.900 euros en la versión de tracción trasera (probada). Desde 52.900 euros en la versión Dual Motor. |
Un primer vistazo
En 2022, Polestar llegaba a España. Lo hacía con el Polestar 2, que en Xataka también hemos probado, con el firme propósito de separar los caminos con Volvo y asentarse como marca independiente. Geely, la dueña de ambas, quiere que Polestar se pegue en el terreno del coche premium eléctrico pero con unos precios ligeramente inferiores a su competencia directa.
El problema para Polestar es que, desde entonces, la estrategia se ha tambaleado. Las ventas no han sido las esperadas y su diferenciación con Volvo no está del todo clara. En una semana han sido muchas las veces en las que me han preguntado qué coche es el que estaba probando y, una vez contestado, si la marca seguía siendo parte de Volvo.
No han ayudado, desde luego, los retrasos que hemos vivido hasta tener entre manos los Polestar 3 y 4. Y es una pena porque este último, la opción que esta vez hemos probado, es especialmente interesante con esa carrocería a medio camino entre la berlina y el SUV. Ese concepto de crossover que Stellantis se ha atrevido a probar en Peugeot anticipando la muerte del SUV y que tampoco ha terminado de calar con su Peugeot 408.
Es curioso porque, realmente, el coche como vehículo familiar tiene enormes cualidades. Especialmente en el interior, donde el espacio para las plazas traseras es enorme y donde hemos metido a tres adultos sin incomodidades, sobre todo por su gigantesco espacio para las piernas. Si a esto le sumamos un maletero de 526 litros y otro auxiliar en su parte delantera para llevar los cables, estamos antes un coche muy completo en este sentido.
De allí para acá sin pensarlo mucho
Esta suerte de berlina levantada llega con la virtud de ser especialmente atractiva para viajar. En nuestro caso, hemos tenido la oportunidad de subirnos a la versión con tracción trasera de 272 CV que, leyendo a algunos compañeros, es más que suficiente y mucho más práctica que la versión tracción total de 544 CV.
Y es que el punto negro más evidente de este Polestar 4 podía estar en su consumo. Hasta ahora, los coches de la marca no han conseguido ser los vehículos más ahorradores pero a su favor diremos que en nuestro recorrido habitual de pruebas, el coche se mantuvo en 19 kWh/100 kilómetros.
Es un consumo algo superior a lo que cabría esperar pero la solución la pone Polestar con una batería de 102 kWh de capacidad bruta para que te olvides por completo de lo gastado. El coche carga a 200 kW de potencia máxima que, de nuevo, no es lo mejor del mercado pero teniendo en cuenta que podemos hacer unos 480 kilómetros antes de detenernos por primera vez (si apuramos hasta el 10%), creo que es más que suficiente.
Una vez realizada esa primera parada, la compañía anuncia una recarga del 10 al 80% en 32 minutos. Todas estas cifras no son, desde luego, espectaculares pero personalmente las considero más que suficientes. Puedo echar de menos algo más de potencia de carga pero es la consecuencia de tener una arquitectura de 400 voltios que limita al coche irremediablemente en este sentido. Eso sí, con el 80% podemos recorrer otros 370 kilómetros hasta que, de nuevo, apuremos la batería hasta el 10%.
En Geely ya trabajan con arquitecturas de 800 voltios por lo que es de esperar una mejoría notable en los tiempos de recarga en los futuros modelos. Si esto es clave para ti, te recomendaría esperar porque no todos tenemos las mismas necesidades.
Decía que no saltaría a la versión con tracción total y 544 CV porque el consumo será más alto y aunque dinámicamente el coche tiene que ganar en aceleración no creo que necesite, ni mucho menos, más patada. Porque con los 272 CV de esta unidad, el coche va sobrado de potencia.
No hay ninguna circunstancia en la que haya echado de menos una mayor aceleración. Además, el control que hace de la misma es perfecto para bajar la potencia al suelo, con suavidad y sin pecar de acelerones fuertes que pueden provocar mareos por ciertas inercias incontrolables con el pie derecho.
Ese es, además, parte de su secreto. El Polestar 4 es un coche rápido y potente pero nada deportivo. Esto no es malo, simplemente gusta de ir por vías rápidas y devorar kilómetros. En esta circunstancia, el coche es muy cómodo y está muy bien aplomado. No hay rastro de las suspensiones blandas que llegan en coches desarrollados en China. Y es que Polestar sigue siendo una empresa con capital chino pero cuyo desarrollo se queda en Suecia.
Esa seguridad viene reforzada por Android Automotive, un sistema operativo que sigue siendo una de las mejores soluciones (si no la mejor) en el sistema de infoentretenimiento de un coche. La interfaz no es la más llamativa del mercado pero sí es práctica. Los iconos tienen buen tamaño y la información se encuentra de forma sencilla. Especialmente interesante es olvidarte del teléfono móvil pues con una cuenta de Google tenemos acceso a las principales aplicaciones (Spotify y hasta Youtube) con nuestras preferencias ya seleccionadas.
Pero, sobre todo, es interesante por la integración con Google Maps que es, junto al planificador de Tesla, la mejor opción si queremos planificar las rutas. Primero por calcular a la perfección (siempre que respetemos los límites de velocidad) la batería con la que llegaremos a destino y la que necesitamos para volver. Segundo por ofrecer una idea muy lógica de dónde parar y cuánto tiempo, a lo que sumamos la visualización de tráfico en tiempo real.
Además, contar con Android Automotive puro (y no contar con un infoentretenimiento propio sostenido sobre las vigas de Android) facilitará que las actualizaciones lleguen antes a los conductores y con menos bugs.
Pequeña pantalla en las plazas traseras
Lo único que nos deja un sabor de boca algo agridulce es, como en demasiadas ocasiones últimamente, algunas decisiones de ergonomía. Primero porque los controles de climatización están en la pantalla, así como controles básicos antes de ponernos en marcha como los retrovisores. Y algunas que, sencillamente, son absurdas como la apertura eléctrica de la guantera pasando por la pantalla en lugar de incluir un simple botón.
La otra gran duda se me plantea con la ausencia de luna trasera. El coche tiene ésta tapada y en su lugar ofrece únicamente una cámara que muestra las imágenes traseras en el retrovisor central. De primeras, es una solución peor que el espejo al uso porque se pierde sensación de profundidad aunque, eso sí, se gana versatilidad cuando llueve porque la cámara al ir protegida debería dar mejores imágenes.
Sin embargo, existe un problema. Yo he sentido mayor fatiga conduciendo al utilizar esta cámara en la posición central. Y es que cuando utilizamos un espejo, el ojo apenas reenfoca para mirar por el retrovisor a pesar de que éste se encuentre mucho más cerca de nuestro ojo que el horizonte de la carretera. Esto se entiende bien si alguna vez te has hecho un retrato con una cámara réflex en un espejo y es que, en ese caso, la distancia para enfocarnos dobla a la que nos separa del espejo.
Al utilizar una pantalla, el ojo tiene que enfocar esa pantalla. Es decir, pasa de enfocar al horizonte (lo que sería el infinito de nuestra imaginaria reflex) a hacerlo a unos pocos centímetros. Ese cambio de perspectiva marea un poco al principio. Y aunque se le va cogiendo el truco, creo que la vista llega más cansada al final del viaje. Eso sí, a cambio ganamos mucho espacio para las cabezas en las plazas traseras porque allí donde el maletero abre se retrasa hasta ya la caída del coche. Un lugar donde a Polestar le sería imposible mandarlo si la luna trasera sí estuviera presente.
Lo mejor es que los controles de asistencia al conductor nos han funcionado bastante bien. En líneas generales, el control de crucero adaptativo se ha comportado con suavidad en las aceleraciones y las frenadas aunque sí debemos destacar que en nuestros trayectos no se han dado situaciones con mucho tráfico por lo que no hemos podido probarlo en esas condiciones. Eso sí, sin el control de crucero adaptativo activado, hay ocasiones en las que el mantenimiento de carril ha actuado de forma demasiado contundente por lo que nos deja dudas de qué habría hecho de habernos encontrado más tráfico.
La conclusión de Xataka
El Polestar 4 es un buen coche si buscas un eléctrico para viajar, con un buen espacio de maletero y, sobre todo, que tus pasajeros traseros viajen realmente cómodos. Si no quieres un SUV o tus acompañantes van a medir más de 1,80 metros, agradecerán seguro el enorme espacio en las plazas traseras.
La mayoría de nuestras críticas están centradas en algunas decisiones ergonómicas. La ausencia de luna trasera en lugar de una cámara puede incomodar un poco pero si esto no es un problema para ti, ganas espacio en el maletero y para tus acompañantes.
Como decíamos, no es un coche con una carga rápida que quite el hipo pero con una batería de 102 kWh que permite pasar del 10 al 80% de la batería disponible en 32 minutos, creo que es más que suficiente para un viaje largo. Desde luego, haciendo unas paradas sensatas cada dos horas o 200-250 kilómetros, no tardaremos más que con un coche de combustión.
A esto se suma un sistema de infoentretenimiento perfecto en lo práctico. No brilla por su estética pero sí por su funcionalidad y el planificador de rutas de Google es casi perfecto cuando quieres viajar sin preocuparte. Porque con este tamaño de batería, sí, puedes viajar sin problema por toda España sin abrirte la cabeza.
Fotos | Xataka
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