Este verano tendremos el primero de los tres eclipses que compondrán en España el ya conocido como Trío Ibérico. Este constará de dos totales, en 2026 y 2027, y uno anular en 2028. Desde hace meses, los lugares en los que se alcanzará la totalidad han comenzado a organizar todo tipo de eventos para conmemorar este fenómeno.
Mientras tanto, en los puntos menos afortunados, donde la Luna no ocultará el Sol por completo, nos queda mirar qué porcentaje del astro rey se oscurecerá. Si has visto que en tu ciudad el eclipse será de un 95% puede que hayas pensado que eso ya es muchísimo. Pero la diferencia entre eso y la totalidad es abismal.
La Luna en medio. Un eclipse solar total se produce cuando la Tierra, el Sol y la Luna se alinean de tal forma que la Luna oculta el Sol por completo para algunos observadores en la Tierra. Las zonas de la Tierra en las que se puede ver el fenómeno completo se encuentran dentro de lo que se conoce como franja de totalidad. Es básicamente eso, una franja del mapa en la que se incluyen los puntos afortunados.
En estos lugares, empieza a verse poco a poco cómo el disco lunar oculta el disco solar. Después, tras unos segundos o minutos de totalidad, en los que la ocultación es completa, se produce el proceso inverso. El sol se va destapando poco a poco, dejando ver cada vez más luz. Durante el tiempo que dura la totalidad, se hace totalmente de noche.
La parcialidad no es lo mismo. Cuando un eclipse es parcial, se llega a ver parte de esa ocultación del Sol, pero no llega a darse por completo. No tienen lugar esos segundos o minutos de totalidad. Suele calcularse cuál será el porcentaje máximo del Sol que se cubrirá. Por eso hablamos de eclipses del 80%, 90%, 95%, 99%... Lógicamente, cuanto mayor sea ese porcentaje, mejor, pero incluso si es un porcentaje altísimo el espectáculo no es ni parecido al de un eclipse solar total.
Como si estuviese nublado. El Sol es muy brillante. Tanto, que incluso una pequeñísima fracción sin tapar será suficiente para iluminar la Tierra. Por eso, según explicó en Forbes la astrónoma de la Universidad de Texas Angela Speck, cuando el porcentaje es muy alto, el efecto que vemos los observadores es parecido al de un día nublado. Pero no se da ese anochecer durante el día que tanto ha fascinado a los humanos a lo largo de la historia.
Las condiciones meteorológicas importan. En el mismo artículo de Forbes, el astrofísico retirado de la NASA Fred Espenak explicó que las condiciones meteorológicas y la contaminación también influyen mucho en la visualización de estos fenómenos. “Si tienes muchas nubes dispersas y partículas de aerosol en el aire, dispersarán la luz hacia la sombra, haciendo que el eclipse sea más brillante”. En cambio, “si tienes una atmósfera muy clara sin nubes ni partículas, entonces hay menos dispersión de la atmósfera y es mucho más oscuro en la sombra”.
Los lugares afortunados. La franja de totalidad del eclipse solar de este 12 de agosto de 2026 va desde Groenlandia hasta las islas Baleares. Por lo tanto, habrá muchos lugares del norte de España en los que sí se verá ese anochecer diurno. Concretamente serán el norte de Galicia, Asturias, Cantabria, la Rioja, el norte de Castilla y León y Comunidad Valenciana, la Rioja, y una parte de País Vasco, Navarra, Madrid, Aragón, Cataluña y Castilla la Mancha. Por supuesto, también casi todas las islas Baleares.
De todos modos, un eclipse parcial también es un fenómeno poco habitual que vale la pena observar. Si no estás en la franja de totalidad, no sufras, podrás ver algo maravilloso.
Imagen | NASA
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