No es ningún secreto que España es una de las potencias europeas en energía solar. De hecho, según datos de IRENA, el estado español se sitúa como segunda potencia solar de la UE (47 GW sumando fotovoltaica y termosolar). Además, es el segundo país europeo con mayor generación eólica y solar conjunta, solo por detrás de Alemania, explica Red Eléctrica.
Ahora bien, ser capaz de captar tanta energía de la solar y de la eólica también tiene letra pequeña: hay ocasiones en las que la tira. La solución pasa por instalar baterías BESS y además, es el momento óptimo para hacerlo porque su precio está bajo mínimos. Dicho y hecho: España ya está en el top 5 europeo de almacenamiento en baterías, según SolarPower Europe.
Un paso adelante. En 2025, España instaló 1,4 GWh de nueva capacidad de baterías, casi cinco veces más que el año anterior. El estado español ha convertido el almacenamiento en una prioridad, como reconoce el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, tanto para garantizar el suministro eléctrico como para reducir la dependencia de combustibles fósiles, según confirma el MITECO.
Y ha abierto la cartera para lograrlo. Según la consultora EY, apoyado en 750 millones de euros del Gobierno para fabricación de baterías y 699 millones de fondos europeos para nueva capacidad. De hecho, a finales de 2025 el MITECO asignó 818,3 millones de euros a 126 proyectos de almacenamiento a gran escala , tras recibir 1.750 solicitudes, casi 2,5 veces el presupuesto inicial previsto.
Por qué importa. Porque los recursos energéticos renovables del estado se desperdician si no pueden aprovecharse en el momento, haciendo que tener electricidad barata dependa de que sople el viento, brille el sol o sea de día. Sin baterías, el exceso de energía renovable se desperdicia o hasta hace que haya precios negativos en el mercado eléctrico, algo que pasa cuando hay alta producción solar en las horas centrales del día.
Tener almacenamiento es también el camino hacia la independencia energética frente al gas y el petróleo importados, un objetivo estratégico del sector según la UE.
Europa está haciendo los deberes. En 2025, la Unión Europea instaló 27,1 GWh de nueva capacidad de baterías en 2025, un 45% más que el año anterior, según el informe EU Battery Storage Market Review 2025 de la asociación energética europea. Otro récord más y ya es el duodécimo año: la capacidad europea total asciende hasta los 77,3 GWh, unas diez veces más que en 2021.
Junto con Alemania, Italia, Bulgaria y Países Bajos, España forma el quinteto que concentra el 63% de toda la nueva capacidad instalada el año pasado. Ojo porque el porcentaje ha bajado respecto al 80% del año anterior del quinteto hegemónico de por aquel entonces (Alemania, Italia, Suecia, Austria y Países Bajos), lo que denota que el mercado se está diseminando más entre otros países.
Algo está cambiando. Independientemente del ranking, lo importante es quién tira del mercado: lo que más está aumentando son las grandes baterías conectadas a la red, representando un 55% del total. Sin embargo, las baterías residenciales cayeron por segundo año consecutivo, en este caso un 6%, hasta alcanzar los 9,8 GWh. Entre las principales razones, la bajada de los precios eléctricos (respecto al inicio del conflicto entre Ucrania y Rusia) y a la reducción de los programas de ayudas para su adquisición.
Hacia 2030. Pese al récord de 2025, SolarPower Europe pone sobre la mesa una advertencia: la UE necesita mucho más. Debe escalar hasta unos 750 GWh para 2030, es decir, volver a multiplicar por 10 la capacidad. El informe subraya que, si no se acelera este despliegue, la Unión Europea corre el riesgo de no cumplir sus objetivos solares para entonces.
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