Los trabajadores han ganado el pulso a Amazon: así cambia el escenario tras crear su primer sindicato en EEUU

Los trabajadores han ganado el pulso a Amazon: así cambia el escenario tras crear su primer sindicato en EEUU
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"Hemos trabajado, nos hemos divertido y hemos hecho historia". Así, vía tuit y con tono épico, celebraba hace unas horas el líder del movimiento obrero Christian Smalls el hito que han alcanzado los trabajadores de un almacén de Amazon en Staten Island, Nueva York. Con 2.654 votos a favor y 2.131 en contra, la plantilla del centro logístico JFK8, clave para la Gran Manzana, ha conseguido algo difícil de imaginar hace solo unos años: crear el primer sindicato de Amazon en EEUU.

Más allá de la victoria en la planta de Nueva York, el resultado de las urnas es importante por marcar un hito en la historia del gigante del comercio online, que se ha involucró de forma activa para evitar que sus empleados se organizasen a nivel sindical. A lo largo de los últimos meses la firma de Bezos llegó a colgar carteles en las instalaciones en los que pedía que se votase en contra, creó una web para hacer campaña en esa línea y cuestionó la experiencia y competencia del sindicato.

El principal argumento de la multinacional —empleado también por otras firmas, como Activision Blizzard—, es que el sindicato es un agente "externo" y su intermediación impide el diálogo directo entre la compañía y sus empleados. Parte de sus críticas se han centrado también en la organización que finalmente ha conseguido ganarse la confianza de los empleados: ALU, el Sindicato Laboral de Amazon, impulsado por Smalls después de haber sido despedido en marzo de 2020.

Una historia influida por el COVID

La génesis de ALU y el caso de Smalls ayudan a entender el movimiento sindical en la planta de Staten Island. Smalls, quien por entonces ejercía el cargo de supervisor, organizó una huelga hace dos años, durante el inicio de la pandemia, para obligar a la multinacional a mejorar la protección de los trabajadores frente al COVID-19. Poco después la compañía lo despidió alegando que no había respetado las normas de seguridad al no guardar cuarentena. Su caso no fue el único.

Solo unos meses después, Tim Bray, uno de los vicepresidentes de la compañía, dimitía precisamente por la respuesta de Amazon ante las voces críticas con la protección de la plantilla durante la pandemia o su impacto en el medio ambiente. En una carta abierta muy crítica colgada en su web personal, el desarrollador de software y exdirectivo, censuraba la "toxicidad" de la firma. Las presuntas represalias de la empresa motivaron incluso una demanda de la fiscal del Estado.

Ahora, con la victoria de ALU en las urnas, la Junta Nacional de Relaciones Laborales deberá confirmar los resultados. Una vez finalice el trámite el gran reto que deberá afrontar el sindicato es la negociación del convenio colectivo, precisamente uno de los argumentos que ha empleado Amazon para disuadir a sus empleados de respaldar el sindicato. La empresa ha alegado que la organización de Smalls carece de experiencia en un proceso así o incluso en la administración de fondos.

El de Staten Island no es el primer movimiento que se da en Amazon para organizar un sindicato laboral. En 2014 se registró ya un conato en un almacén de Delaware y hace un año incluso llegó a organizarse una votación similar en un almacén de Bessemer, en Alabama, si bien en ese caso las urnas arrojaron el resultado opuesto: con 1.798 votos en contra frente a 738 favorables, la plantilla decidió descartar la organización sindical. En aquella ocasión el proceso se lanzó con el mayor sindicato del comercio minorista y se registró un nivel de participación bajo, del 55%.

Aunque en Alabama se ha repetido la votación, el resultado ha vuelto a ser el mismo. El "No" se impuso por segundo año en las urnas con un margen holgado de 993 papeletas frente a 875 a favor del movimiento sindical. En lid hay sin embargo 416 votos cuya validez aún arroja dudas y exigirá un pronunciamiento de las autoridades. En 2021 los empleados críticos denunciaron que en la planta se aplicaban condiciones abusivas, como la retirada de móviles, pausas mínimas o penalizaciones.

El de Amazon es un caso relevante tanto por su peso en el sector tecnológico como por su contundente huella en el mercado laboral de EEUU, pero no es la única que afronta un proceso similar. A principios de 2021 se organizó un sindicato en Aplhabet, la matriz de Google, en Activision Blizzard se dan movimientos en la misma dirección y, ya fuera del ramo, Starbuks ha visto cómo el movimiento sindical ganaba fuerza también en EEUU como consecuencia de la pandemia.

A finales del año pasado un grupo de empleados de Búfalo, en Nueva York, creó la primera organización laboral y desde entonces otros negocios del país han movido ficha. Un ejemplo que, probablemente, ahora vean con preocupación desde el gigante del comercio online.

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