Las Big Tech han confiado las llaves de su reino a NVIDIA. Ahora quieren las llaves de vuelta

  • NVIDIA lleva años financiando con cantidades absurdas a cualquier empresa que tenga algo que aportar a la IA

  • Se ha convertido en un aliado indispensable, pero también en un socio incómodo

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Alejandro Alcolea

Editor

NVIDIA ya no es una compañía de tarjetas gráficas para videojuegos: NVIDIA es una compañía ubicua. Eso quiere decir que es el bebé en el bautizo, la novia en la boda y el cemento de la industria de la inteligencia artificial. Su hardware está en los centros de datos más potentes del planeta, su software lo controla todo y su dinero invierte en cualquier empresa que tenga algo que decir en la IA. Las Big Tech (y todo el mundo) está confiando ciegamente en NVIDIA y les han otorgado las llaves de la casa, pero algo está cambiando.

Y ahora quieren las llaves de vuelta para recuperar el control.

Todos los focos. Microsoft, Amazon, Google y Meta han comprado cientos de miles de GPU de NVIDIA para dar forma a sus aspiraciones en la IA. En algún momento muchas comenzaron a desarrollar su propio hardware, pero al final el de NVIDIA estaba en todos lados y era el que más garantías daba, por lo que se “rindieron”. Apple, curiosamente, apostó por Amazon.

Y no sólo las grandes. OpenAI, Anthropic, Mistral o xAI son empresas puramente de IA que apostaron muy fuerte desde el principio por NVIDIA. Su hardware es el que marca el camino, el que quieren empresas occidentales y chinas y el que tiene una demanda tan bestial que ha encumbrado a la empresa como el mejor cliente de TSMC y Samsung.

AMD. Pero a nadie le gusta tener todos los huevos en una sola cesta, y esos mismos nombres se están moviendo. De una posición de dominio absoluto, en poco tiempo podemos pasar a otra en la que el mercado del hardware esté mucho más diversificado. AMD es la gran rival histórica de NVIDIA en el segmento de los juegos de PC (y en las consolas), pero aunque estuvieron unos años fuera de la conversación, han vuelto con fuerza.

Tienen el hardware y se están moviendo para conseguir la misma memoria que tiene NVIDIA (y Samsung sale ganando más que nadie) y contratos tan jugosos como el que alcanzaron hace poco con Meta. La gran rival también tiene unos bolsillos profundos y está comprometida con llevarse parte del pastel de la IA.

La amenaza china. Al otro lado del mundo tenemos a China. Hemos contado en numerosas ocasiones que China está a otras cosas cuando hablamos de IA. Si Occidente persigue la AGI (con afirmaciones cuestionables como que ya está aquí), a China le da exactamente igual. Quieren chips rápidos que les permitan crear modelos accesibles y monetizables a corto plazo.

Pero también tienen a Huawei, la compañía que se ha convertido en la punta de lanza de la industria tecnológica china gracias a que su colaboración con fundiciones como SMIC está permitiendo que, de manera impensable debido a los vetos, puedan desarrollar chips avanzados. Aún queda para lograr el desarrollo de chips de vanguardia, pero Huawei ya tiene chips para inferencia más potentes que los H20 de NVIDIA, según ellos, y un supercluster para entrenamiento.

Recuperando el control. Porque en ese término, “inferencia”, es donde está la clave actual. El entrenamiento de la IA es importante porque es el que permite que luego el modelo tenga los datos y tenga un fondo de armario del que tirar, pero la inferencia es la capa final, la que procesa la petición del usuario para dar una respuesta. Ahí no hace falta tanta potencia bruta, y eso es lo que están aprovechando casi todas las empresas citadas anteriormente.

Amazon, Google o Meta tienen programas en los que están investigando o desarrollando activamente chips propios para la inferencia. OpenAI ha firmado un acuerdo con Broadcom para que le suministre chips y xAI junto a otras empresas de Musk también tienen sus propios chips y planean apertura de fábricas. Y en China la cosa no es diferente con Cambricon queriendo ser una alternativa local a NVIDIA y gigantes como Alibaba o ByteDance metiéndose en el diseño de chips.

Groq. Visto esto, ¿crees que NVIDIA se está quieta? Dentro de sus propuestas de hardware, tienen Groq, un acelerador de inferencia que está diseñado para, junto a Vera Rubin, procesar una gran cantidad de datos a una velocidad enorme. Groq era una desconocida en el mundo de la IA -hasta que NVIDIA la licenció- y se especializó desde el principio en eso: chips con una latencia mínima para la inferencia.

La clave está en la arquitectura de sus chips y era una pieza que faltaba en el catálogo de NVIDIA y que demuestra que, aunque el resto quieran las llaves de vuelta, la que ya las tenía puede haber hecho una copia de seguridad para seguir siendo la referencia. Porque todas pueden estar preparando sus chips, pero mientras llegan, NVIDIA ya está ahí y, de hecho, con Groq busca colarse en el pastel de 50.000 millones de dólares: China.

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Problema para NVIDIA. Pero claro, eso es una parte de la historia. La otra es que NVIDIA también tiene todos los huevos en la misma cesta: la de la IA. A mediados del año pasado ya comentamos que seis clientes representan el 85% de todos los ingresos de NVIDIA en el trimestre anterior. Es una absoluta burrada que deja ver que, si hay un volantazo de tecnología, un pinchazo de la burbuja o un nuevo jugador que llegue con fuerza, la situación para NVIDIA puede no ser tan favorable.

La pregunta es si podrá llegar un cambio de régimen y si se permitirá que todo se derrumbe como un castillo de naipes. Lo incómodo es que se está invirtiendo una cantidad absurda de dinero y no es algo que pueda escalar hasta siempre.

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