Llega el verano y las estaciones de esquí echan el cierre, pero eso no significa que se queden abandonadas hasta que vuelva la nieve. De hecho, es el momento idóneo para regenerar la montaña tras meses del trajín de esquiadores y maquinaria con un tratamiento de choque para fijar el suelo con manguerazos de agua, semillas y fibra vegetal, una receta con la que el Pirineo aragonés se reinventa cada verano para estar listo cuando retorne el frío.
A la rica hidrosiembra. La hidrosiembra es una técnica de restauración de taludes y superficies degradadas que emplea semillas, fibra vegetal, agua y fertilizante y que se aplica a presión para maximizar la adherencia y favorecer la germinación en lugares con mucha pendiente.
En el Pirineo aragonés, estaciones como la de Formigal-Panticosa, estos trabajos se realizan entre los meses de mayo y junio y luego en septiembre, meses de buen tiempo donde se concentran periodos de alta humedad. Como explica Juanjo Pes, director de la estación: "Para cuando llega el invierno, las semillas ya han germinado. Si se retrasa demasiado y empieza el frío, pueden congelarse dentro del terreno".
Por qué es importante. Porque además de bonita, la cubierta vegetal es esencial: estabiliza el suelo, reduce la erosión provocada por el deshielo y las lluvias torrenciales y también favorece la recuperación del uso como estación de esquí (donde es frecuente que pasen compactadoras). Hay estudios que confirman que la revegetación mediante hidrosiembra consigue controlar la erosión y que las especies nativas agarren en el suelo frente a aquellos terrenos donde no se aplica.
Contexto. En el método estándar de hidrosiembra solían usarse mezclas comerciales genéricas de semillas, pero ahora se ha impuesto usar semillas autóctonas y tiene su razón de ser: un estudio en el Pirineo francés señala que las semillas tradicionales, aunque ayudan a frenar la erosión, no siempre están adaptadas a las duras condiciones de la alta montaña. De ahí que Formigal trabaje con un conservatorio botánico para obtener semillas locales.
En detalle. La fórmula de la mezcla para este tipo de hidrosiembra incluye un aglutinante que funciona como una especie de pegamento que retiene las semillas incluso en pendientes pronunciadas. Históricamente las especies comerciales son las más convenientes, por ser más baratas y de crecimiento rápido, pero en escenarios complicados como en el Pirineo interesan más las especies oriundas porque aguantan más ese clima. Una vez sembradas, la vegetación tarda unos dos años en desarrollarse.
Sí, pero. La hidrosiembra es una técnica consolidada y conveniente, pero sus resultados ni son inmediatos ni uniformes. De hecho, un estudio realizado en el norte de Europa encontró que el efecto positivo de la hidrosiembra sobre la formación de cobertura vegetal fue relativamente pequeño y de corta duración, sin diferencias significativas en la riqueza de especies entre la hidrosiembra y la siembra convencional, lo que sugiere que depende enormemente de las condiciones locales de suelo y clima.
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Portada | Maria Cassagne y José Noguera
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