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La educación tecnológica en España es aún precaria y este estudio de la FECYT lo demuestra
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La educación tecnológica en España es aún precaria y este estudio de la FECYT lo demuestra

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El interés por la formación técnica y tecnológica para los más pequeños es evidente. Son muchos los proyectos que tratan de impulsar el aprendizaje de programación y robótica entre los más pequeños sobre todo en Estados Unidos, pero, ¿cuál es la situación en nuestro país?

Es lo que trata de dilucidar un reciente estudio de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). Sus conclusiones permiten entender cómo se valora en nuestro país la educación de las Ciencias de la Computación, y las conclusiones son claras: queda muchísimo camino por recorrer si queremos impulsar este tipo de educación.

Muchos datos que digerir

En la encuesta realizada en octubre de 2015 participaron 2.324 padres y madres con hijos e hijas de distintos rangos de edad, a lo que se sumó la realización de 30 entrevistas con directores y docentes de distintos colegios de España. El informe fue elaborado en colaboración con Google y everis, que contribuyeron tanto en la ejecución como en la redacción de las recomendaciones finales tras la obtención de resultados.

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Entre las conclusiones se destacó el hecho de que las Ciencias de la Computación son un concepto desconocido en la sociedad española. El 82% de padres y madres no saben qué englobaban o las confundían con otros términos, algo que también les ocurría al 76% de los alumnos de entre 12 y 16 años.

La introducción de dispositivos digitales para programar es por ejemplo muy reducida: solo el 5% de los alumnos disponían de tales soluciones en cursos de primaria, mientras que en secundaria el porcentaje ascendía al 16%.

La influencia de los padres es crítica, siguen los estereotipos

Una de las conclusiones más ambivalentes era la que indicaba que aunque el 73% de padres y madres creen que este tipo de disciplinas deben ser enseñadas en el colegio, el 32% de los padres y madres con hijos en primaria no lo consideraba una prioridad. Aquí era patente el impacto que tenía que los padres y madres tuvieran una buena comprensión de la tecnología, ya que su influencia es notable: un 63% de los alumnos y alumnas de secundaria que estudian Ciencias de la Computación son influidos por sus padres.

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En ese estudio también se revelan brechas de género preocupantes: hay un claro menor interés por parte de las niñas, más orientadas a lenguas y humanidades. Los niños tienen mayor confianza en su capacidad para estudiar ciencias, tecnologías y matemáticas, confirmaba ese estudio en un resultado que parecería más propio del pasado. Los estereotipos siguen siendo patentes y de hecho se perciben en los padres y madres, algo que revela el informe con claridad:

La influencia de los padres también impacta sobre la brecha de género ya que las niñas que estudian CC en mayor porcentaje que los niños (65% y 61%) lo hacen porque sus padres las apoyan. Por el contrario, las niñas que no estudian CC no lo hacen porque reciben menos apoyo de sus padres que los niños (12,9% frente al 23,9% para los niños). Además, las niñas, en un mayor porcentaje que los niños perciben que sus padres piensan que son más capaces de estudiar temas relacionados con Lenguas y Ciencias Sociales (37% en el caso de las niñas y 15% en el caso de los niños).

¿Qué se puede hacer al respecto?

Los expertos en este ámbito comentaron esos resultados con grupos focales y eso ayudó también a elaborar una serie de recomendaciones -algo abstractas, eso sí- que deberían fomentar esa formación en Ciencias de la Computación en el sistema educativo español.

Entre esos consejos estaba la introducción de las CC en el currículo educativo, habilitar "espacios y mecanismos de colaboración" en los que profesionales de este ámbito eduquen tanto a estudiantes como a los propios profesores, y contar con la participación de todo tipo de organismos y asociaciones relacionadas con las TIC para apoyar esa formación.

Aquí es inevitable pensar en iniciativas como las que se están llevando en Estados Unidos, donde Obama tratará de que se apruebe la creación de un fondo de 4.000 millones de dólares para fomentar diversos programas educativos enfocados a enseñar informática a todo tipo de estudiantes.

Tenemos otro buen ejemplo en el Reino Unido, donde hace menos de un mes ya indicamos que se habían empezado a distribuir un millón de BBC micro::bit, los pequeños miniordenadores que permiten a los alumnos iniciarse en este mundillo. Sin contar con las Raspberry Pi, que forman parte de diversos proyectos educativos en ese país, tal y como nos confirmó Eben Upton -creador de estos pequeños prodigios- en una reciente entrevista.

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Nosotros ya hablamos en profundidad del tema en los Premios Xataka 2014, en los que pudimos contar con la presencia de varios expertos en este ámbito para debatir sobre Educación y tecnología. Como comentaban allí los participantes, en nuestro país se ha fracasado en muchos sentidos a la hora de introducir tecnologías en el sistema educativo. "No vale con introducir ordenadores y olvidarse de ellos", explicaban nuestros invitados en aquel debate.

Para ellos el docente es una figura importante a la que cuidar. A pesar de que se han hecho las cosas mal, señalaban estos expertos, los docentes han sido claramente quienes más han hecho por introducir la tecnología, algo que no se ha cuidado tanto por parte del centro.

Otros dejaban claro que para que haya cambios serios el impulso debe venir desde nuestro Gobierno, algo que parece difícil a vida cuenta de las críticas que el Ministerio de Educación ha recibido en los últimos años. Resulta irónico comprobar cómo en el informe del FECYT del que hablamos no ha participado ese organismo, sino el Ministerio de Economía y Competitividad. ¿Por qué? Buena pregunta.

Más información | FECYT | Everis (PDF) | Google
En Xataka | Cómo iniciar a un niño en la programación desde cero con Scratch

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