Son las once de la noche. Antes de dejar el móvil en la mesilla haces lo de siempre: compruebas la previsión del tiempo, respondes el último mensaje pendiente, conectas el teléfono al cargador y activas la alarma.
Si conduces un coche eléctrico conectado, es posible que hayas añadido un gesto más a esa rutina: abrir una aplicación durante unos segundos para dejar el coche preparado para la mañana siguiente.
La experiencia de conducir ya no empieza cuando abres la puerta. Empieza mucho antes, desde la pantalla del móvil.
Puede parecer un detalle menor, pero igual que hoy usamos el móvil para encender las luces de casa, poner en marcha el robot aspirador o comprobar quién ha llamado al timbre, también podemos utilizarlo para decidir cuándo se cargará el coche, climatizar el habitáculo antes de salir, enviar una ruta al navegador o mantener su software actualizado.
En los eléctricos de Renault, esa experiencia gira en torno al sistema openR link, con integración nativa de Android Automotive, y la aplicación My Renault. La idea es sencilla: que muchas de las tareas que antes obligaban a estar sentado al volante puedan hacerse desde cualquier lugar.
Aquí te explicamos las funciones más interesantes que podrás exprimir en la gama eléctrica de Renault, desde modelos compactos como Renault Twingo E-Tech eléctrico o Renault 4 E-Tech eléctrico, hasta vehículos familiares como Renault Megane E-Tech eléctrico.
1. Decidir cuándo quieres que el coche se cargue
El primer gesto apenas lleva unos segundos, pero puede marcar la diferencia al día siguiente. Desde la aplicación My Renault puedes programar la recarga para que comience durante las horas valle o en el momento en que la electricidad resulte más económica.
Desde la aplicación My Renault puedes programar la recarga para que comience en el momento en que la electricidad resulte más económica
El coche permanece conectado, pero espera automáticamente al horario que hayas elegido para empezar a cargar. Cuando suena el despertador, la batería está lista para afrontar la jornada y la carga se ha realizado de la forma que mejor encaja con tus hábitos.
Es una de esas funciones que pasan desapercibidas... hasta que te acostumbras a no tener que pensar nunca más en cuándo enchufar el coche.
2. Entrar en un coche que ya está a la temperatura perfecta
Una vez decides cuándo va a cargarse, hay otra cosa que puedes dejar preparada antes de acostarte. Desde el móvil puedes activar o programar la climatización para que el habitáculo alcance la temperatura ideal justo antes de salir de casa.
Si el vehículo permanece conectado al cargador, la energía necesaria para enfriar o calentar el interior procede de la red eléctrica y no de la batería de tracción. Eso significa llegar por la mañana a un coche agradable tanto en pleno invierno como durante una ola de calor, sin penalizar la autonomía disponible para el trayecto. Un pequeño lujo que termina convirtiéndose en costumbre.
3. Enviar la ruta al coche antes incluso de sentarte al volante
Como no todas las mañanas son iguales, hay días en los que toca una reunión en otra ciudad y otros una escapada de fin de semana o un viaje que requiere algo más de planificación.
En lugar de esperar a arrancar el coche para configurar el navegador con prisas, puedes preparar el recorrido desde el teléfono y enviarlo directamente al sistema openR link para que aparezca automáticamente cuando te pongas al volante.
En los trayectos largos, además, el planificador tiene en cuenta la autonomía disponible y propone las paradas de recarga más adecuadas para completar el viaje con tranquilidad.
Cuando entras en el coche, esa tarea ya está hecha.
4. Mantener el coche actualizado sin pasar por el taller
Hace tiempo que asumimos que un smartphone mejora con el paso de los meses gracias a las actualizaciones de software. Los coches conectados empiezan a funcionar de una forma muy parecida.
Gracias a las actualizaciones OTA (Over The Air), el sistema puede incorporar nuevas funciones, mejoras de rendimiento o correcciones sin necesidad de acudir al taller. Cuando hay una nueva versión disponible, el usuario recibe una notificación y puede gestionar su instalación de forma sencilla.
Es una forma de entender el automóvil cada vez más cercana a la electrónica de consumo: un producto que sigue evolucionando incluso después de haber salido del concesionario.
5. Encontrar el coche cuando tú ya no recuerdas dónde está
Las funciones conectadas no solo resultan útiles antes de salir de casa. Todos hemos vivido esa situación: sales de un aeropuerto, de un gran centro comercial o de un aparcamiento enorme convencido de recordar dónde habías dejado el coche... hasta que descubres que no era así.
En esos casos, la aplicación My Renault permite consultar la ubicación del vehículo directamente desde el teléfono para encontrarlo con rapidez.
No es la función más espectacular desde el punto de vista tecnológico, pero probablemente sí una de las que más veces acabas utilizando. Porque la mejor tecnología suele ser la que resuelve problemas cotidianos sin que apenas nos demos cuenta.
Cuando el móvil deja de ser un accesorio y se convierte en una llave más
Durante mucho tiempo, la tecnología del automóvil se concentraba casi exclusivamente dentro del coche. Todo empezaba al abrir la puerta y terminaba al apagar el motor.
Los vehículos conectados han cambiado esa idea. Ahora la experiencia puede empezar la noche anterior, mientras decides cuándo quieres cargar la batería o programas la climatización desde el sofá.
Antes, el mando del coche servía para abrir las puertas. Ahora, el móvil sirve para gestionar el coche.
Continúa al preparar una ruta antes de salir de casa, sigue con las actualizaciones que mantienen el sistema al día y termina incluso ayudándote a encontrar el coche cuando no recuerdas dónde lo has aparcado.
Al final, el cambio no consiste únicamente en añadir nuevas funciones, sino en integrar el automóvil dentro del mismo ecosistema digital en el que ya vivimos. Igual que controlamos otros dispositivos conectados desde el móvil, también podemos hacer que el coche esté listo antes incluso de que empiece el viaje.
El mando sigue abriendo el coche. El móvil, en cambio, puede decirle cuándo cargar, a qué temperatura quieres encontrar el habitáculo, qué ruta seguir o incluso dónde está aparcado. Quizá esa sea la mejor forma de entender cómo ha cambiado el coche conectado: ya no espera a que te sientes al volante para empezar a ayudarte.
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