2026 se ha convertido por derecho propio en el año que perdimos la confianza en los trenes españoles

La línea Madrid-Barcelona lleva un 2026 para olvidar, con afecciones que ponen en duda su verdadera efectividad

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Alberto de la Torre

Editor - Xataka Movilidad
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Alberto de la Torre

Editor - Xataka Movilidad

Son las 16:05 del día de la Hispanidad. Este año no sólo es festivo, es lunes y día que cierra el fin de semana lago que se disfruta en España. Miles de viajeros han aprovechado para reservar sus billetes de tren lo más tarde posible y apurar las últimas horas antes de volver a sus casas, la rutina y, por supuesto, el trabajo. 

Están a punto de comprobar que ha sido una idea fatal. 

La locomotora de un AVE se ha incendiado en la localidad zaragozana de Ricla. La línea de alta velocidad que más pasajeros mueve en nuestro país estará cortada durante cinco horas y cuando los trenes vuelvan a circular lo harán a paso lento, en un goteo de idas y venidas porque ha sido necesario desviar los trenes de ambas direcciones a una sola vía. 

Estos datos recogidos por El País, evidencian las consecuencias del incidente: 

  • 14 trenes de Renfe detenidos en las estaciones de Guadalajara, Calatayud, Zaragoza y Lleida.
  • 18 trenes de Renfe cancelados.
  • 11 trenes de Iryo cancelados o parados por el incendio. 
  • 3 trenes de Ouigo también afectados.
  • 19.500 pasajeros afectados por cancelaciones y retrasos.
  • 5.000 pasajeros de Renfe tuvieron que apearse en alguna estación del viaje que estaban realizando. 
  • 8.000 pasajeros más de la compañía han visto cómo se cancelaban sus trenes.
  • 4.500 pasajeros de Iryo han sufrido modificaciones en sus trayectos.
  • 2.000 pasajeros de Ouigo han corrido la misma fortuna.

El caos durante la tarde de ayer fue total. Pasajeros buscando coches de alquiler y taxis para hacer largos viajes, Renfe informando de que era muy posible que la circulación no pudiera restablecerse en lo que quedaba de día y los paneles de estaciones como Atocha mostrando simples retrasos en la línea. Más tarde, la propia Renfe confirmaba que la circulación se restablecería poco a poco. 

Hoy, evidentemente, la circulación sufre retrasos. La línea de alta velocidad con más tráfico del país tiene un cuello de botella allí donde se produjo el incendio del tren. Un incendio que, aseguraron ayer los responsables de la compañía, provocó el desalojo ordenado de los pasajeros y en el que no se tuvo que lamentar ningún herido. 

De momento, sabemos que el incendio se produjo en la locomotora pero las causas se siguen estudiando. 

La nueva normalidad

Lo peor de lo sucedido ayer (y no será ni mucho menos consuelo para los afectados) es que el tren vuelve a convertirse en un medio de transporte poco fiable en nuestro país. En los últimos años hemos visto cómo el volumen de incidencias se ha disparado, coincidiendo con el envejecimiento del parque móvil, de la infraestructura y el aumento en el volumen de vehículos. 

El accidente de Adamuz (Córdoba) en el que fallecieron 46 personas a principios de 2026 supuso un antes y un después en la circulación ferroviaria de España. Aunque todavía no se sabe con exactitud todos los detalles del accidente, el choque de un Alvia con un tren de Iryo puso en marcha un plan para revisar exhaustivamente las vías y la infraestructura. Y la velocidad de paso se ha reducido en algunos punto. 

En un primer momento, Renfe, Adif y maquinistas se debatieron entre subir y bajar la velocidad de paso en algunos puntos. Las compañías defendían que la circulación era segura, los maquinistas defendían que miraban por el confort y seguridad de los pasajeros y de ellos mismos. Las vibraciones se pusieron en el centro del debate. 

Aunque dichas vibraciones no provocan un descarrilamiento por sí mismas, lo cierto es que se ha estado analizando el estado de las vías y se ha rebajado la velocidad en algunos puntos. Tanto es así que los tiempos de viaje fueron subiendo y bajando durante semanas sin mucho control. Finalmente, se establecieron nuevos límites de velocidad y se aceptó que la línea Madrid-Barcelona iba a ser más lenta. 

Todos estos choques entre unos y otros, así como la falta de claridad a la hora de tomar una decisión y mantenerla en el tiempo provocó las dudas de los pasajeros. No sólo se puso encima de la mesa si la línea era segura, también los números dicen que la línea ya no era fiable. El servicio que antaño funcionaba como un reloj y había llevado a miles de pasajeros del avión al tren estaba viendo cómo éstos volvían al puente aéreo. 

Poco a poco, ambas ciudades se habían acostumbrado a contar con un corredor ferroviario fiable que circulaba a la velocidad suficiente para pasar el día en Madrid o Barcelona, asistir a reuniones de negocios y volver a casa. Con la comodidad añadida del tren: viajar hasta el centro de la ciudad, controles menos exhaustivos y mayor facilidad para circular en marcha. 

Ahora todo ello vuelve a estar en duda. En el primer semestre del año, los trayectos entre Madrid y Zaragoza habían caído en un 15%. La ciudad maña es la otra gran víctima de los problemas ferroviarios. Sin la seguridad de poder realizar el viaje en una hora, son muchos los que han vuelto al coche a pesar de que se tarda el doble. 

Si ampliamos la fotografía, los datos no son mucho mejores. Durante el primer semestre del año, tomando como referencia todas las líneas, la alta velocidad perdió un 20% de viajeros. No ha sido hasta el verano cuando este servicio ha mejorado sus números. Antes, el puente aéreo entre Madrid y Barcelona creció en como consecuencia de los retrasos y el aumento de los tiempos de trayecto. Justo cuando parecía que estaba de capa caída.

El gran problema del sistema ferroviario es ganarse de nuevo la confianza de los pasajeros. La llegada de los nuevos operadores ha tensionado las líneas. No porque la infraestructura no esté preparada en lo técnico, sencillamente porque cada nueva afección afecta a muchos más trenes y viajeros. 

Y a esto se suma unos años en los que hemos visto cómo toda la cadena ha fallado de una manera o de otra. En el accidente de Adamunz falló la infraestructura. Las lluvias posteriores pusieron a prueba el terreno y obligaron a cerrar la alta velocidad a Málaga. Antes y después de estos incidentes, los trenes han tenido problemas. En el verano de 2025 se incendió un tren y provocó el corte del corredor andaluz. Los trenes de Talgo han sido un desastre, con paros por software y fisuras en sus coches. 

Esos sólo han sido los casos más sonados en poco más de dos años. 

Foto | Pablo Nieto Abad

En Xataka | Los trenes Avril de Talgo han sido una pesadilla para Renfe. Una que le va a costar otros 132 millones de euros

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