Bridgestone se ha propuesto reinventar literalmente la rueda (y la está probando ya en coches eléctricos)

Neumáticos sin aire
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Bridgestone se ha propuesto reinventar la rueda. O el neumático, mejor dicho. Aunque poco tienen que ver los modelos que utilizamos ahora con los ideados a finales del XIX por John Boyd Dunlop o los mejorados por los hermanos Michelin, lo cierto es que los neumáticos que usamos a día de hoy siguen presentado algunos puntos débiles. E importantes. Si no queremos llevarnos un susto en la carretera, debemos estar pendientes de sus niveles de presión. Además pueden pincharse y está el problema de su impacto medioambiental. Pero… ¿Y si los repensáramos, prescindiendo del aire? ¿Y si los cambiáramos por radios de resina?

Bridgestone lleva ya unos cuantos años dándole vueltas a la idea y ahora ha decidido ponerlos a prueba con ayuda de Idemitsu Kosan.

¿Neumáticos sin aire? Exactamente. Desde hace ya algún tiempo la multinacional japonesa trabajaba en lo que ha bautizado como “Air Free Concept”, que en líneas generales consiste en neumáticos con una diferencia fundamental: no necesitan inflarse con aire a alta presión. En su lugar usan una estructura de radios que se extienden a lo largo de la cara interna. La idea no es del todo nueva.

En 2011 Bridgestone ya avanzaba que estaba trabajando en un concepto que le permitiría ofrecer “una alternativa viable y más ecológica" a los neumáticos al uso y años después, en 2017, aseguraba haber desarrollado un prototipo para bicis.

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Y ahora… ¿Qué ha hecho? Asociarse con otra multinacional japonesa, la petrolera Idemitsu Kosan, para probar la eficiencia real de sus neumáticos sin aire. Y no de cualquier forma. Bridgestone ha explicado que los prototipos se testarán en un vehículo eléctrico compacto operado por Idemitsu en su planta de Chiba, al este de Tokio. Se prevé que la experiencia arranque ya este mismo mes.

“El Air Free Concept de Bridgestone es respetuoso con el medio ambiente y creemos que es muy compatible con nuestra visión”, explica Akira Oishi, directivo de estrategia de movilidad de Idemitsu Kosan. El objetivo final sería montar los neumáticos en vehículos eléctricos ultracompactos en desarrollado.

¿Pero por qué íbamos a prescindir del aire? Bridgestone esgrime varios argumentos que bien se pueden resumir en tres palabras: seguridad, comodidad y sostenibilidad. La compañía recuerda que los neumáticos convencionales se inflan con aire a alta presión, lo que les permite operar en cierto modo como resortes que soportan el peso del vehículo y absorben los impactos de la carretera. El problema, incide la multinacional, es que requieren un control regular: si la presión no es la adecuada o el neumático está desinflado el conductor podría llevarse un susto.

“Air Free Concepto elimina la necesidad de inflar los neumáticos con aire para soportar el peso, utilizando una estructura única de radios que se extienden a lo largo de los lados internos de los neumáticos. Con esta tecnología, necesitan menos mantenimiento y no hay que preocuparse por los pinchazos”, detalla.

¿Más flexibles y reciclables? Eso sostiene la compañía, que reivindica que, a mayores, los radios de resina de sus neumáticos ofrecen una “mayor flexibilidad de diseño y reciclabilidad” que los convencionales. En 2017, al presentar su desarrollo para bicis, la empresa ya incidía en que las resinas de los radios y cauchos que emplea contribuyen a “un uso más eficiente” de los recursos y que su “alta flexibilidad” incluso había permitido propuestas de modelos nuevos.

¿Es Bridgestone la única en la carrera? No. Michelin tiene su propuesta, Tweel, que define como “un conjunto completo de rueda más neumático radial sin aire”. “En algunas aplicaciones específicas, nuestros neumáticos Tweel pueden realizar las mismas tareas que uno tradicional, pero sin los inconvenientes y el tiempo de inactividad asociados a los pinchazos”, destaca el fabricante.

Otra de las grandes compañías del sector que ha avanzado en el mismo camino es Goodyear, que ha creado su propio NPT (non-pneumatic tire), un neumático con una estructura de radios que sujetan la banda de rodadura. Hace varios años la surcoreana Hankook presentaba también su prototipo iFlex.

¿Es rentable el negocio? Las cifras son desde luego bastante llamativas. A finales del año pasado la firma de investigación de mercados Brandessence Market Research publicó un informe que concluía que el mercado global de los neumáticos sin aire estaba valorado en 49.360 millones de dólares en 2021. Para 2028 las previsiones apuntaban que podría alcanzar ya los 77.720 millones.  La tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) se fijaba en 6,7%.

“Se espera que el mercado global de neumáticos sin cámara registre un gran crecimiento en el período de pronóstico", avanzaba el informe, antes de desgranar las claves: "Esto se debe a sus ventajas, como la facilidad de reparación en caso de pinchazo, el aumento de comodidad a velocidades más altas y una menor presión de los neumáticos, la reducción del peso de rotación y una mejor absorción de los impactos también en comparación con los neumáticos convencionales”.

Imágenes: Bridgestone

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