El pasado lunes 26 de octubre, el Ayuntamiento de Salamanca anunció una “gestión del riesgo del arbolado” en la Ciudad Deportiva de La Aldehuela y en la ribera del Tormes, entre los puentes Enrique Estevan y Sánchez Fabrés. Dicho en román paladino, esto implica talar un buen puñado de árboles.
Desde el Ayuntamiento alegan “pudriciones internas, cavidades, ramas muertas” y árboles caídos por el viento. Prometen plantar el doble de ejemplares autóctonos. La madera grande irá a calderas de calefacción. Una semana después, la imagen es la de una zona parcialmente desertizada. Una veintena de chopos adultos junto al embarcadero han desaparecido. Entre sus huecos se ve la catedral mejor que nunca.
Las vistas. Esta es una de las principales quejas, porque el contexto trae cola. La tala forma parte de un proyecto de “uso recreativo y turístico” cofinanciado con fondos europeos. Incluye embarcadero, mirador y un graderío de 15 metros junto al agua. Y ojo: el saneamiento de la ribera está costando 820.000 euros y lo pagamos entre todos.
La cuestión es que en 2025, al pedir permiso, el Ayuntamiento quería limpiar maleza que afeaba la vista del puente Enrique Estevan, un bien protegido cuya imagen está amparada. El secretario general del PSOE local, David Serrada, lo resumía así: “Quizá ahora los turistas puedan hacerse mejores selfies”.
El límite de la CHD. La Confederación autorizó el proyecto, salvo las islas del cauce. Pero con una condición: a menos de 25 metros de los puentes Romano y Enrique Estevan solo podían ser talados árboles concretos con riesgo real para el monumento en caso de caída. Nadie habló de una tala sistemática. El Comité Antinuclear y Ecologista duda de que se haya cumplido, por eso el PSOE reclama que se publiquen los informes técnicos. El Ayuntamiento se escuda en el visto bueno de la CHD y en inspecciones previas.
Chopo va. Los chopos crecen rápido, viven poco y pueden estar huecos por dentro aunque la copa parezca sana. Algunas fotos difundidas sí que muestran algún tocón hueco y un árbol en ese estado, junto a un embarcadero, es un peligro real. Volvemos al debate que hemos abordado en circunstancias similares: ¿se tala porque es barato, más barato que un mantenimiento debidamente supervisado?
Salamanca verde. Al menos la ciudad planta mucho: 32.000 árboles en 2025 y otros 30.000 este año, hasta superar los 200.000. El problema no es el principio, sino la verificación y la escala. No consta cuántos árboles caerán en total, y el propio Ayuntamiento avisa de que no será una intervención puntual sino que forma parte de una estrategia de gestión del arbolado.
Plantar el doble no compensa. La cuestión es que un plantón no da sombra hasta dentro de décadas. La Universidad de Granada midió durante dos años 19 especies en un parque de la ciudad. Se sabe que la sombra de un árbol enfría de media 2 ºC y, en los momentos críticos, hasta 3,5. Pero ya contamos que la edad del árbol importa para la salud.
Otro estudio, más bien simulación en el Eixample de Barcelona, vio que un arbolado denso sobre suelo muy seco, en plena ola de calor, puede dejar la calle 0,3 ºC más caliente. Pero habla de plantar demasiados árboles apretados, no de quitar árboles maduros. Incluso con el suelo seco, la sombra conserva entre el 71 y el 97 % del efecto refrescante.
El precedente. Recuerdo que en octubre de 2024 el Ayuntamiento taló 12 árboles de la plaza del Oeste y la protesta acabó con un detenido y dos policías heridos. El alcalde, Carlos García Carbayo, defendió que no fue “por capricho”. La frase es idéntica a la que usaron en Zaragoza, donde colectivos vecinales y ecologistas cifran en 10.000 los árboles perdidos desde 2022, aunque Europa la haya nombrado Capital Verde 2028.
Salamanca se encuentra ante un escenario idéntico, pero sí que falta por conocer los informes técnicos de cada árbol y cuántos caerán en total entre La Aldehuela y el Tormes. De hecho, si los chopos de la ribera estaban dentro de esos 25 metros desde los puentes, ¿por qué los dejaron crecer hasta ese estado de podredumbre? Y falta la pregunta clave: cuándo y dónde se plantarán los que prometen, porque desde el Ayuntamiento no se ha publicado ninguna oferta.
Imágenes | Flickr / Salamanca 24 horas
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