La "primera" familia neandertal nos cuenta algo fascinante sobre ellos: se resistieron a su extinción hasta el final

La "primera" familia neandertal nos cuenta algo fascinante sobre ellos: se resistieron a su extinción hasta el final
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En un estudio firmado entre otros por el último Premio Nobel en medicina, Svante Pääbo, un grupo internacional de investigadores ha anunciado el descubrimiento de una familia de neandertales. Se trata del primer grupo de esta especie que sabemos conectado por lazos de sangre y guarda consigo la llave para desentrañar la organización social de la especie más cercana a la nuestra.

Familia nuclear y familia extendida. En el centro de esta familia prehistórica destacan los restos de dos individuos: un padre y su hija adolescente. Sin embargo no solo los únicos neandertales a los que un análisis de ADN ha situado en esta familia, y es que se han relacionado también con otros dos individuos: un niño pequeño, posiblemente un primo, y una mujer adulta, puede que una tía o abuela.

Los restos óseos fueron encontrados en la cueva de Chagyrskaya en el sur de Siberia, donde los investigadores encontraron restos pertenecientes a un total de 11 humanos, todos ellos pertenecientes a la especie Homo neanderthalensis. El estudio se extiende a otros dos individuos cuyos restos fueron hallados en la vecina cueva de Okladnikov.

Dos grupos. Aunque estos últimos restos no estaban emparentados con los del primer grupo, los investigadores concluyeron que fueron coetáneos. El que grupos de neandertales no emparentados estuvieran habitando la zona ha ayudado a los investigadores a entender las dinámicas sociales en neandertales.

“El hecho de que estuvieran viviendo en el mismo periodo es emocionante. Esto significa que probablemente procedían de la misma comunidad social. Por lo que, por primera vez, podemos utilizar la genética para estudiar la organización de una comunidad neandertal” comenta en una nota de prensa Laurits Skov, quien encabeza la publicación en la que se ha dado cuenta del hallazgo.

El estudio. La publicación en cuestión es un artículo en la revista Nature. Los investigadores analizaron el ADN de 17 restos óseos pertenecientes a 13 individuos que vivieron hace unos 54.000 años. Nunca hasta ahora se había secuenciado el ADN de tantos individuos pertenecientes a esta especie para un mismo estudio.

El equipo encontró diversas heteroplasmias compartidas en el ADN mitocondrial de algunos de estos neandertales. Se trata de una serie de variantes genéticas que tan solo sobrevive un número limitado de generaciones.

Un estudio genealógico y sociológico. Además de las más de 80 muestras de hueso y dentaduras neandertales (uno de los mayores hallazgos en su clase), las excavaciones realizadas en estas cuevas también dieron como fruto diversos huesos animales y herramientas de piedra.

La combinación entre elementos genéticos y herramientas permitió a los investigadores crear una de las imágenes más detalladas hasta ahora de la vida social de los neandertales (la cantidad de información que ocultan este tipo de hallazgos es asombrosa), también de cómo los distintos grupos se interrelacionaban entre sí.

“Nuestro estudio provee una imagen concreta de lo que una comunidad neandertal podría haber aparentado”, explica Benjamin Peter, otro de los autores del estudio. “Esto hace a los neandertales parecer más humanos a mi parecer”.

La clave de la supervivencia. Sin embargo es en estos hábitos sociales donde los investigadores creen puede radicar el mayor misterio de los neandertales: su extinción. El estudio genético de este grupo señalaba escasa diversidad genética asociada a pequeños grupos, de entre 10 y 20 personas. Los investigadores señalan que este tamaño de los grupos se asemeja más a especies en peligro de extinción que a las sociedades de humanos modernos.

Estos grupos no estaban aislados, eso sí. Los investigadores descubrieron gracias a la diversidad genética en el cromosoma Y, que se hereda de padres a hijos varones ambos, que eran las mujeres las que solían cambiar de comunidad.

Llegaron a esta conclusión al comprobar que la diversidad en los genes mitocondriales (que se heredan de madres a hijos e hijas) era mayor en el grupo que la variabilidad en los elementos genéticos asociados al cromosoma Y. Esto sugiere, según el equipo que las distintas comunidades estaban entrelazadas a través de esta forma de migración.

Uno más entre los misterios de los neandertales. A pesar de estas migraciones los neandertales parecían condenados a la extinción como muestra la escasa diversidad generalizada. El motivo de por qué los sapiens sobrevivimos y no los neandertales es uno de los misterios más importantes alrededor de esta especie, la más cercana a la nuestra, tan cercana que portamos algunos de sus genes.

Como tan habitual suele ser en ciencia, el último estudio trae más preguntas que respuestas. A misterios como cuál fue nuestro último ancestro común, o cómo fue la convivencia de neandertales y sapiens en Europa, se puede añadir otra nueva pregunta, la de cómo fue la coexistencia entre neandertales y denisovanos (Homo denisova).

Si bien los neandertales son nuestros parientes más cercanos, nosotros no somos los suyos. Los denisovanos deben su nombre a que sus restos fueron descubiertos por primera vez en la cueva de Denisova. Ésta se encuentra a escasos 100 kilómetros de las cuevas de Chagyrskaya y Okladnikov. A pesar de la cercanía, los investigadores no encontraron trazas de ADN denisovano en los neandertales.

En la senda del último Nobel. Sí sabemos en cambio que el ADN humano contemporáneo, especialmente fuera del continente africano, sí tiene un aporte genético heredado de los neandertales. Los denisovanos también dejaron su impronta genética en los humanos modernos. Sabemos esto gracias a la paleogenómica, disciplina científica en la que Svante Pääbo, coautor de este estudio y reciente Premio Nobel, puede ser considerado padre fundador.

Desde que el primer estudio del genoma neandertal fuera publicado en 2010, los equipos del Instituto Max Planck han logrado secuenciar 18 genomas en 14 sitios arqueológicos de distintos puntos de Eurasia. Trabajos como este son evidencia de que esta disciplina aún tiene mucho trabajo por delante.

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