Los 20 ordenadores personales más importantes de la historia de la tecnología
Historia Tecnológica

Los 20 ordenadores personales más importantes de la historia de la tecnología

El camino que ha recorrido la informática personal durante las últimas cuatro décadas y media está lleno de altibajos. Algunas de las empresas cuyas contribuciones nos han traído hasta aquí, como Sinclair Research, Commodore o Amstrad, ya no existen. Otras siguen su curso, pero carecen de la relevancia que tenían en los albores de la informática personal, como Atari.

Y unas pocas ahora son multinacionales gigantescas con una capacidad de ejercer influencia enorme, como IBM, que ya era una compañía descomunal en los 70, cuando nació la informática personal, o Apple. La trayectoria y el éxito de estas empresas han sido desiguales, pero sin sus propuestas, sin sus ordenadores, esta industria no habría evolucionado como lo ha hecho. Y posiblemente no sería como es.

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Antes de meternos en harina aquí tenéis nuestra declaración de intenciones

El propósito de este artículo es homenajear esos equipos personales que, bien por sus aportaciones desde un punto de vista técnico, bien por su impacto comercial, consiguieron estampar una huella cuyo legado aún perdura.

No cabe duda de que las veinte máquinas que hemos seleccionado merecen formar parte de este reportaje, pero os proponemos que mencionéis en los comentarios cualquier otro ordenador personal que para vosotros también sea relevante. Así todos nos enriqueceremos.

Durante las últimas décadas han llegado al mercado varios ordenadores personales, o familias de soluciones personales, que han adquirido una relevancia notable. Entre ellos podríamos quedarnos con los ThinkPad, de IBM primero y de Lenovo después; los Surface de Microsoft, o los MacBook Air de Apple, entre otras opciones.

Os sugerimos que aceptéis este artículo como lo que es para nosotros: un homenaje a unos ordenadores personales inolvidables

Sin embargo, en este artículo hemos seleccionado máquinas cuya importancia histórica ha sido consolidada por el paso del tiempo. Quién sabe, si dentro de unos años preparamos otro artículo con un enfoque similar al de este reportaje quizá algunos de estos equipos aparezcan en él.

Antes de entrar en faena, un último apunte. Hemos meditado mucho el orden en el que os proponemos indagar en estos equipos para intentar que el artículo adquiera el espíritu de un ranking, pero, por supuesto, no está escrito en piedra.

Creo honestamente que los ordenadores que aparecen en las primeras cinco posiciones merecen estar ahí, pero la mayor parte de ellos podría ocupar otra posición ligeramente diferente y no pasaría nada. En cualquier caso, os sugerimos que aceptéis este artículo como lo que es para nosotros: un homenaje a unas máquinas inolvidables.

1. IBM PC 5150 (1981)

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Nuestra clasificación está encabezada, y creemos que merecidamente, por el primer PC de la historia. IBM lanzó su modelo 5150 a mediados de agosto de 1981 como respuesta a los ordenadores personales que estaban dando alas a empresas mucho más pequeñas como Commodore, Atari, Apple o Tandy. IBM se dio cuenta de que no podía dejar el mercado de los ordenadores personales en manos de sus competidores, así que decidió tomar parte. Y vaya si lo hizo.

Aquel primer PC incorporó un microprocesador 8088 de Intel que trabajaba a 4,77 MHz, entre 16 y 64 KB de RAM, un generador de direcciones de vídeo 6845 de Motorola y un monitor monocromo. Su sistema operativo era PC DOS y había sido desarrollado por una aún joven Microsoft, pero el mayor acierto de IBM fue utilizar una arquitectura abierta que podía ser utilizada por otros fabricantes sin pagar derechos de licencia. El éxito de la plataforma fue enorme desde el primer momento. El resto es historia.

2. Commodore 64 (1982)

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La carta de presentación de este microordenador de 8 bits es impactante: es el ordenador personal más vendido de la historia. Las estimaciones más optimistas defienden que a lo largo de su vida comercial vendió 17 millones de unidades, lo que le llevó a dominar el mercado mundial durante buena parte de la década de los 80. IBM, Apple y Atari, que eran los principales competidores de Commodore en aquella época, no consiguieron frenar el empuje inquebrantable de este pequeño ordenador.

Jack Tramiel, el fundador de Commodore, no daba puntada sin hilo. Una década antes de lanzar este ordenador compró el fabricante de microprocesadores MOS Technology, lo que le permitió producir la mayor parte de los componentes del C64 sin necesidad de recurrir a terceros. Además, el hardware de este ordenador de 8 bits era muy capaz y tenía un precio más bajo que la mayor parte de sus competidores. Aún hoy sigue siendo uno de los ordenadores personales clásicos más reverenciados.

3. Apple II (1977)

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Este fue el ordenador que erigió los cimientos de la Apple que todos conocemos hoy. Su antecesor, el Apple I, fue un ordenador personal fabricado de forma artesanal que apenas tuvo repercusión más allá de los entusiastas de la electrónica. El Apple II heredó algunas de las características de su predecesor, pero tenía un diseño mucho más atractivo, un acabado profesional, y fue fabricado de forma masiva.

El hardware por el que apostó Steve Wozniak, el artífice de los dos primeros ordenadores de Apple, tenía como corazón un procesador 6502 de MOS Technology que trabajaba a 1,023 MHz, 4 KB de RAM y permitía enviar la señal de vídeo a un monitor en color o un televisor utilizando un modulador de radiofrecuencia. Las ventas de este ordenador y de sus revisiones sostuvieron a Apple desde finales de los 70 hasta mediados de los 80. Ahí es nada.

4. Sinclair ZX Spectrum (1982)

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El ZX Spectrum no fue el ordenador de 8 bits con el mejor hardware. Tampoco fue el más vendido. Y, aun así, es una máquina con una relevancia histórica enorme debido a que su moderado precio permitió a varios millones de usuarios acceder a la informática personal en una época en la que sus competidores eran sensiblemente más caros.

Su éxito fue desigual, pero en algunos países, como España o Reino Unido, tuvo una acogida excepcional, lo que catapultó sus ventas hasta rozar los cinco millones de unidades si sumamos las ventas del modelo original y las de sus revisiones.

Sir Clive Sinclair, el artífice de esta añorada máquina, se empeñó desde el principio en poner a punto un ordenador personal que realmente fuese asequible. Y para lograrlo apostó por un hardware que, aunque no era puntero, era suficiente. Un procesador Z80A de Zilog y entre 16 y 128 KB de RAM según la versión del equipo bastaron para encumbrar a una pequeña joya de la informática doméstica por la que aún muchos suspiramos.

5. Commodore Amiga 500 (1987)

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El Amiga 500 de Commodore ha adquirido el estatus de ordenador personal legendario. Y se lo ha ganado a pulso. Tener esta máquina de 16 bits a finales de los 80 era un lujo que no todos los usuarios se podían permitir, pero aquellos que tuvieron la fortuna de hacerse con una pudieron disfrutar un amplio abanico de software en el que destacaban muchos juegos con una calidad gráfica y sonora similar a la que nos ofrecían las máquinas recreativas.

Jay Miner, el artífice del Amiga, aún trabajaba en Atari cuando empezó a diseñar la máquina que debía sacar el máximo partido posible al flamante microprocesador 68000 que Motorola acababa de colocar en el mercado. Corría el año 1979 y los ejecutivos de Atari no supieron apreciar el enorme potencial de lo que Miner tenía entre manos. Años más tarde Commodore sí lo hizo. Aún hoy existe una comunidad enorme de entusiastas del Amiga que siguen disfrutando este excepcional ordenador personal.

6. MITS Altair 8800 (1975)

Altair 8800 Computer

No existe un acuerdo unánime que defienda que el Altair 8800 fue el primer ordenador personal, pero los expertos en historia de la tecnología coinciden en que esta fue la máquina que encendió la mecha de la informática personal. Curiosamente MITS vendía este equipo tanto ensamblado como en forma de kit que los propios usuarios se encargaban de montar.

Su procesador era un 8080 de Intel, de 8 bits; se podía expandir utilizando tarjetas extraíbles, y, como podemos ver en la fotografía, en el panel frontal tenía 25 interruptores que servían para encenderlo, apagarlo, cargar datos binarios en la memoria principal y operar con ellos. La salida de cada programa la entregaba encendiendo y apagando los diodos LED que tenía en el frontal, por lo que no necesitaba un monitor. Eso sí, utilizarlo era muy complicado.

7. Atari 800 (1979)

Atari 800 Computer Fl

A finales de los 70 a Atari le iba bien gracias en gran medida al éxito de la consola 2600, pero los ejecutivos de la compañía decidieron poner a punto una línea de ordenadores personales que les permitiese competir con el también exitoso Apple II. El Atari 800, de 8 bits, fue lanzado junto al más modesto modelo 400, e integraba un procesador 6502B de MOS Technology a 1,7 MHz, 16 KB de RAM y el sistema operativo Atari DOS. Esta fue la máquina que allanó el camino a Atari en el mercado de los ordenadores personales.

8. Sinclair ZX81 (1981)

Sinclair Zx81

A principios de los 80 los ordenadores personales no eran populares. No lo eran por su precio, que los colocaba fuera del alcance de muchas personas. Y tampoco por su vocación, que solo los hacía atractivos ante los ojos de los entusiastas. Sir Clive Sinclair intentó romper esta tendencia colocando en el mercado una máquina económica y versátil. Y este ZX81, el auténtico precursor del Spectrum, fue su apuesta.

Su CPU era un chip Z80 de Zilog a 3,25 MHz y tenía solo 1 KB de RAM, pero costaba unas muy razonables 70 libras ensamblado (la versión en forma de kit que montaban los propios usuarios era 20 libras más barata). Vendió algo más de un millón y medio de unidades.

9. Amstrad CPC 464 (1984)

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Este fue el ordenador personal con el que la compañía británica Amstrad, que hasta entonces solo fabricaba televisores, radios y equipos de música, se zambulló en el floreciente mercado de los ordenadores personales. Alan Sugar, su fundador, quería competir con las máquinas de Sinclair y Commodore, y en gran medida lo logró, alcanzando un éxito notable en mercados como el británico o el español.

El CPC 464 integraba un procesador Z80A de Zilog a 4 MHz esencialmente idéntico al del Spectrum, 64 KB de RAM y un lector de casetes que le permitía, a diferencia de los primeros ordenadores personales de Sinclair, cargar los juegos y los programas sin necesidad de recurrir a un reproductor monofónico externo. Con esta máquina actualmente sucede lo mismo que con las de Commodore, Sinclair y la plataforma MSX: existe una amplia comunidad de usuarios que la mantiene viva desarrollando nuevo software para ella.

10. NEC PC-8800 (1981)

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Este ordenador personal tuvo un impacto modesto en Estados Unidos y Canadá, pero en Japón, que fue el país en el que nació, tuvo un éxito arrollador. De hecho, lo podemos considerar «el Spectrum japonés». Y es que, además de compartir con la máquina de Sinclair un éxito comercial enorme, algunos modelos de la familia PC-8800 apostaron por microprocesadores compatibles con los Zilog Z80 de los equipos de Sinclair (otros optaron por chips compatibles con procesadores de 8 y 16 bits de Intel). Actualmente sigue siendo una máquina reverenciada en Japón.

11. Apple Macintosh (1984)

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El primer Mac ha pasado a la historia no solo por su muy notable éxito comercial; también por ser el primer ordenador personal con un alcance masivo que propuso a los usuarios una interfaz gráfica con la que era posible interactuar empleando un ratón. El modelo Lisa llegó un año antes y también la tenía, pero su impacto comercial fue limitado.

Steve Jobs «tomó» la idea de la interfaz gráfica y el ratón de un proyecto que estaba siendo desarrollado en Xerox PARC, y funcionó. Su primer Macintosh gustó mucho por su diseño, y, sobre todo, por unas capacidades muy atractivas que se erigían sobre un procesador Motorola 68000 a 7,8 MHz, 128 KB de RAM y un monitor integrado monocromo de 9 pulgadas en el que la interfaz gráfica lucía de maravilla.

12. Atari ST (1985)

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Este ordenador personal de 16 bits fue la respuesta de Atari al Amiga 1000 de Commodore (el Amiga 500 llegó dos años más tarde). Jack Tramiel, el fundador de Commodore, había salido un año antes de la compañía que había construido por la puerta de atrás, pero no dudó en comprar a Warner la división de consumo de Atari para competir en el mercado de los ordenadores personales con la misma ferocidad con la que lo había hecho a la cabeza de Commodore.

La familia de ordenadores Atari ST tuvo un éxito notable durante la segunda mitad de los 80, aunque no consiguió igualar las cifras de ventas de los Amiga de Commodore. Ambas plataformas compartían algunos componentes, como el procesador Motorola 68000 por el que las dos apostaron inicialmente, pero las capacidades gráficas y sonoras de los Amiga eran superiores gracias a sus chips dedicados. Los Atari ST incorporaron el entorno gráfico GEM de Digital Research y dos puertos MIDI que los hicieron muy populares como herramientas de edición musical.

13. Commodore Amiga 1000 (1985)

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El primer prototipo funcional de Amiga estaba listo para ser presentado en el CES que se celebró en Chicago en 1984. En aquel momento Jay Miner, el artífice de esta máquina, y sus colaboradores solo tenían un puñado de placas de circuito impreso conectadas entre sí por una maraña de cables. Y, aun así, su ordenador personal cautivó a todos los allí presentes por sus excepcionales capacidades gráficas y sonoras.

Y es que Miner, que años antes trabajaba para Atari, había conseguido sacar mucho partido al procesador Motorola 68000, que estaba respaldado por Agnus, Denise y Paula, tres chips que se responsabilizaban de liberar a la CPU del esfuerzo que requería la generación de los gráficos y el sonido. El Amiga 1000 fue la primera encarnación de una familia de ordenadores personales legendaria que aún hoy sigue muy viva gracias a una comunidad de entusiastas que continúa desarrollando software para ella.

14. MSX (1983)

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Este ordenador personal compitió de tú a tú con las máquinas de Sinclair, Amstrad y Commodore, aunque en Europa su popularidad fue menor que la alcanzada por los otros equipos de 8 bits. Su feudo fue Japón. Allí la plataforma MSX tuvo un impacto enorme. De hecho, marcas como Sony, Panasonic, Sharp, Sanyo, JVC o Toshiba, entre muchas otras, recogieron el guante que Microsoft y ASCII, los promotores de la plataforma, les arrojaron a mediados del 83. Solo en Japón vendió más de cinco millones de unidades.

15. Commodore VIC-20 (1980)

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Aunque su popularidad no igualó la que dos años más tarde consiguió el Commodore 64, el VIC-20 fue el auténtico precursor del ordenador personal que hemos encumbrado a la segunda posición de esta clasificación. Tenía un procesador 6502 de MOS Technology que trabajaba a poco más de 1 MHz y tan solo 5 KB de RAM (ampliables a 32 KB), pero le bastó para afianzar los cimientos sobre los que poco después se erigieron el Commodore 64 y el Amiga, que fueron los mayores éxitos de esta compañía. Actualmente podemos recrear la experiencia de uso de este ordenador gracias al The VIC 20 que Retro Games lanzó en octubre de 2020.

16. HP 100LX (1993)

HP 100LX

Parece una calculadora, pero no lo es. Su predecesor, el modelo 95LX, fue el primer ordenador personal compacto con vocación profesional que cabía en el bolsillo de una chaqueta, y con el 100LX HP refinó aún más su propuesta. Este último equipo tenía un procesador 80C186 de Intel a 7,9 MHz, 1 MB de RAM y una pantalla monocroma que permitía a sus propietarios introducir órdenes y ejecutar aplicaciones utilizando el intérprete de comandos de MS-DOS 5. No cabe duda de que es una pequeña delicia que merece la pena conservar con cariño.

17. Dragon 32/64 (1982)

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Aunque este ordenador personal de 8 bits se vio avasallado por el éxito arrollador de los equipos lanzados durante la primera mitad de los 80 por Sinclair, Commodore y Amstrad, fue una máquina muy popular. Vendió aproximadamente 200 000 unidades en el mercado europeo, una cifra comedida si la comparamos con lo que vendieron, por ejemplo, el ZX Spectrum o el Commodore 64, pero fue muy utilizado para enseñar programación en BASIC. Ahí reside su legado y la razón por la que muchos lo recordamos con nostalgia.

18. Tandy TRS-80 (1977)

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Este peculiar ordenador personal fue un éxito inesperado. Tandy lo colocó en el mercado a principios de 1977 para competir con el Apple II, y, aunque no consiguió intimidar al equipo de la firma de la manzana, vendió más de 250 000 unidades. En cualquier caso, lo que lo hace especial, y la razón por la que ha pasado a la historia, es que fue el primer ordenador personal que incorporaba toda la lógica electrónica en el mismo recinto en el que residía el teclado. Debajo de las teclas. Sus competidores, como Commodore, Atari o Sinclair, copiaron la idea y la introdujeron en las máquinas que lanzaron poco después.

19. Osborne 1 (1981)

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A pesar de sus 11 kg de peso este curioso ordenador personal ha pasado a la historia como el primer equipo portátil que tuvo un éxito razonablemente importante. Para ponerlo a punto Adam Osborne se inspiró en el dispositivo NoteTaker desarrollado tres años antes por Xerox PARC (existe cierto consenso que defiende que este fue el primer ordenador portátil de la historia), y lo equipó con un procesador Z80 de Zilog a 4 MHz, 64 KB de RAM, y también con una pequeña pantalla monocroma de 5 pulgadas. ¿Por qué pesaba tanto? Sencillamente debido a que la pantalla utilizaba un tubo de rayos catódicos.

20. Apple iMac (1998)

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El ordenador personal que podéis ver en la fotografía es el primer iMac lanzado por Apple en el 98. Este equipo dio el pistoletazo de salida a una familia de ordenadores que aún hoy sigue muy vigente, aunque su diseño ha cambiado muchísimo. La principal seña de identidad de todos los iMac es que no recurren a una caja de sobremesa o en formato torre; «esconden» todos sus componentes electrónicos en el mismo recinto en el que reside la pantalla.

Todos han sido perfilados por el diseñador industrial Jonathan Ive. Dejó las filas de Apple en 2019 para fundar su propio estudio de diseño, pero ha confirmado que la marca de la manzana es su principal cliente, por lo que su estilo sigue presente en los productos que lanzan los de Cupertino.

Imagen de portada | Pixabay

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