Intel se está reinventando: la pregunta es si esta renovación es lo suficientemente profunda para recuperar el terreno perdido
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Intel se está reinventando: la pregunta es si esta renovación es lo suficientemente profunda para recuperar el terreno perdido

Es un hecho: Intel está cambiando. Y desde fuera parece que profundamente. En este contexto es fácil dejarse llevar por la tentación de atribuir este giro de timón a Pat Gelsinger, su nuevo director general, y aunque no cabe duda de que es en gran medida responsable de esta transformación no podemos pasar por alto que unas medidas tan disruptivas solo son posibles en tan poco tiempo si comenzaron a fraguarse antes de su llegada, que tuvo lugar el pasado 15 de febrero.

La Intel que se perfila en el horizonte es una compañía muy diferente a la Intel desdibujada de estos últimos años. Una Intel con las ideas más claras. Al menos es lo que nos sugieren las medidas que esta compañía ha dado a conocer. Su nueva estrategia pretende tener un calado profundo en muchos ámbitos, y, sobre todo, aspira a transmitir confianza y recuperar el terreno que ha cedido ante algunos de sus competidores.

Los procesadores 'Alder Lake' y las GPU 'Alchemist' prometen

La semana pasada Intel dio a conocer con mucho detalle las características de Alder Lake, la microarquitectura que utilizarán sus próximos procesadores para PC y ordenadores portátiles. Su baza más contundente consiste en que utilizará dos tipos de núcleos, de alto rendimiento y de alta eficiencia, con el propósito de optimizar la relación potencia/eficiencia e incrementar la escalabilidad de estos chips.

En realidad, esta estrategia no es nueva. Los procesadores con arquitectura big.LITTLE de ARM que podemos encontrar en nuestros teléfonos móviles implementan esta idea desde hace muchos años. Y Apple también la ha introducido en los procesadores M1 que podemos encontrar en algunos de sus equipos.

Aun así, que Intel haya decidido dar este paso y apostar por una microarquitectura como Alder Lake refleja que se atreve a asumir riesgos. Y después de haber adoptado una postura tan conservadora durante tanto tiempo no cabe duda de que esta es una buena noticia.

Que Intel haya decidido dar este paso y apostar por una microarquitectura como 'Alder Lake' refleja que se atreve a asumir riesgos

En el ámbito de los procesadores gráficos sucede exactamente lo mismo. Y es que Alchemist, que es el nombre en código de las GPU que darán forma a la familia de soluciones gráficas ARC, es un soplo de aire fresco dentro del porfolio de Intel.

Por fin parece que esta compañía tiene entre manos una propuesta gráfica diseñada para rivalizar con las soluciones dedicadas de NVIDIA y AMD, y para nosotros, los usuarios, es muy bueno que haya más competencia. No obstante, esto no es todo. Y es que estas GPU llegan con una sorpresa: TSMC se encargará de producirlas para Intel utilizando su nodo N6 con fotolitografía de 6 nanómetros.

Intelroadmap
La hoja de ruta de Intel en lo que se refiere al desarrollo de nuevas fotolitografías refleja que esta compañía ha recuperado la confianza necesaria para introducir la «era de los Angstrom» en su planificación. Eso sí, por el momento no indica cuándo llegará.

La nueva estrategia de Intel se llama IDM 2.0, y esto es a lo que aspira

Intel comenzó a delegar la producción de algunos de sus productos a otros fabricantes de semiconductores hace varias décadas. De hecho, es cliente de TSMC desde hace mucho tiempo. Aun así, es perfectamente comprensible que a todos nos sorprenda que haya decidido encargar a esta última compañía la producción de sus próximas soluciones gráficas. No obstante, la sorpresa pierde impacto si tenemos presente que TSMC es capaz de fabricar a gran escala utilizando las fotolitografías más avanzadas disponibles actualmente.

Intel invertirá 20 000 millones de dólares para poner a punto dos nuevas fábricas en Arizona

Intel ha confirmado, en un nuevo giro relativamente inesperado de los acontecimientos, que en adelante va a «profundizar y expandir su alianza con los fabricantes de semiconductores que lideran este sector». Esta es una forma rimbombante de expresar que pretende incrementar la competitividad de sus productos permitiendo que cuando sea necesario se los fabrique la compañía de semiconductores que disponga de los nodos más avanzados. Y actualmente esa compañía es la taiwanesa TSMC.

Esta decisión forma parte de una estrategia más amplia a la que Intel llama IDM 2.0 (Integrated Device Manufacturing), y que, sobre todo, persigue desarrollar la infraestructura de fabricación de semiconductores de la compañía. Para lograrlo Intel invertirá aproximadamente 20 000 millones de dólares para poner a punto dos nuevas fábricas en su campus de la localidad de Ocotillo, en Arizona (Estados Unidos).

Además, Pat Gelsinger ha asegurado que Intel quiere contribuir a satisfacer la enorme demanda de semiconductores que existe actualmente tanto en Estados Unidos como en Europa, y para lograrlo ha creado una nueva división en la compañía conocida como IFS (Intel Foundry Services) que no solo se responsabilizará de la producción de chips con arquitectura x86-64, sino también ARM y RISC-V.

Como estamos viendo, la llegada de Gelsinger a la cúpula directiva de la compañía está acompañada por un paquete amplio de decisiones que coloca a Intel en un camino muy diferente a aquel por el que ha transitado durante los últimos años.

Su propósito es generar confianza e incrementar su competitividad, y no cabe duda de que lo que nos interesa a los usuarios es que tanto Intel como sus competidores, entre los que se encuentran AMD y NVIDIA, alcancen el mejor estado de forma posible. Será mejor que nos abrochemos los cinturones. Los próximos meses nos prometen emociones fuertes.

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