Cuando en una sala de cine un bebé zombi cabalga una gallina y la sala entera, todos adolescentes, irrumpen en gritos, lanzamientos de palomitas y TikTok se inunda de vídeos corroborando el caos en las salas, algo ha ocurrido que ha pasado debajo del radar de las previsiones de la industria. 'Una película de Minecraft' no fue precisamente la favorita de los críticos de 2025, pero indiscutiblemente, tuvo una de las mejores taquillas del año. Este mismo fin de semana puedes comprobar por qué sucedió en Netflix.
En tan solo dos semanas, la película rebasó los 550 millones de dólares de recaudación mundial. Acabó rozando los mil millones. Un auténtico fenómeno que revitalizó el interés de la industria en los videojuegos, ya apuntada por el éxito de 'Super Mario Bros. La película' en 2023 con sus más de 1.360 millones de dólares de taquilla. Con Sonic, Mario y 'Mortal Kombat' atesorando varias secuelas y una segunda parte de 'Una película de Minecraft' prevista para 2027, aún está por ver si estamos ante un impacto momentáneo o una auténtica tendencia.
La película hace un buen trabajo a la hora de transformar el casi abstracto juego original en una historia con una mínima coherencia: Steve (Jack Black) es un vendedor de picaportes con el sueño de trabajar en una mina y descubre un portal que lo transporta al Overworld, el mundo cúbico de Minecraft, donde es apresado por Malgosha, una hechicera cerdo que busca dominar ese mundo. Un tiempo después se unirá a cuatro forasteros llegados del mundo real (entre ellos, Jason Momoa) para encontrar el camino de regreso a casa.
El impacto de la película no solo se traduce en un éxito de taquilla, sino en una revitalización de la marca: en abril de 2025, 'Minecraft' había vendido más de 350 millones de copias en todo el mundo, consolidando su posición como el videojuego más popular de todos los tiempos. Tras el estreno de la película, las ventas en consola y móvil del juego original crecieron un 35% y los usuarios activos diarios en consola aumentaron un 41%. Un auténtico fenómeno que demuestra, una vez más, que mientras los adultos señalan la luna con gesto solemne, los jóvenes hacen, esencialmente, lo que les da la gana.

Ver 0 comentarios