Elegir una tarifa de fibra y móvil ya no depende solo de los gigas: ahora también importa (y mucho) el streaming

Hace unos años, elegíamos operador basándonos fundamentalmente en la velocidad de fibra y los gigas del móvil. Hoy, una tarifa convergente también puede determinar dónde vemos series, películas, televisión en directo y otros contenidos

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Con la llegada de las comunicaciones móviles, tras el monopolio de facto asociado con la era de la telefonía fija, se incorporó en nuestro vocabulario el término “operador de telecomunicaciones”. Su primer “boom” lo asociamos con una época en la que se hizo popular la fórmula de comprar el móvil a través de ellos. Era frecuente ver ofertas que incluían "tarifa + móvil a 0 euros" o con subvenciones, más o menos agresivas, para los terminales. 

Paralelamente al auge de la telefonía móvil y al aumento de la velocidad en las conexiones de datos, Internet empezaba a llegar a los hogares a velocidades paulatinamente más elevadas. De las líneas de cobre de la telefonía fija y los primeros módem para PC y portátiles, e incluso ADSL y RDSI, pasamos a la fibra óptica, que permitió el salto de unas pocas decenas de “megas” (con suerte) a contabilizarse la velocidad disponible por centenares, e incluso en “gigas”. Y llegó, entonces, el momento de las tarifas convergentes.

Una tarifa convergente ya no significa únicamente fibra y móvil

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Además de la fibra, el móvil y la televisión, la tarifa convergente incluye las plataformas de streaming y diferentes servicios digitales, al tiempo que la televisión ha ido adoptando el rol de agregador de contenidos

A modo de definición, podemos decir que una tarifa convergente es un paquete que reúne varios servicios de telecomunicaciones bajo un mismo contrato, habitualmente fibra óptica y móvil, pero también puede incorporar televisión de pago y plataformas de streaming.

Las tarifas convergentes han ido evolucionando de forma paralela a las tecnologías de telecomunicaciones. En una primera generación, la convergencia se daba entre el teléfono fijo e Internet. Con la adopción generalizada del móvil, llegaría la segunda generación, esta vez entre la fibra y el móvil.

Posteriormente, en una tercera generación, y una vez que el ancho de banda estaba asegurado gracias a la fibra, los operadores empezaron a llevar la televisión a los hogares a través de Internet y los “decos”. Al mismo tiempo, las comunicaciones móviles se democratizaban, de modo que era posible ofrecer tarifas convergentes con fibra, varias líneas móviles y televisión.

En el modelo actual, a la fórmula de las tarifas convergentes, además de la fibra, el móvil y la televisión, se han sumado las plataformas de streaming y diferentes servicios digitales, al tiempo que la televisión ha ido adoptando el rol de agregador de contenidos. 

La fibra ya no termina en el router: acaba en todas las pantallas de casa

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Uno de los efectos colaterales de la democratización de la fibra como tecnología mayoritaria para llevar Internet a los hogares es la posibilidad de ofrecer unas velocidades de transferencia capaces de sustentar una amplia variedad de servicios digitales.

La fibra se contrata en megabits por segundo, pero en casa esos "megas" terminan convirtiéndose en videollamadas, partidas online, vídeos y horas de series y películas consumidas en todo tipo de pantallas

A la televisión bajo demanda, se suman el streaming de contenidos 4K, videollamadas, gaming o el uso de aplicaciones y conectividad en móviles, tabletas, Smart TV u ordenadores, de uno o varios usuarios en una misma unidad familiar, que podrán estar accediendo a estos dispositivos y servicios de manera simultánea.

La fibra se contrata en megabits por segundo, pero en casa esos megabits terminan convirtiéndose en videollamadas, partidas online, vídeos y horas de series y películas consumidas en las diferentes pantallas presentes en el hogar.

Y las exigencias de cada uno de estos servicios y aplicaciones pueden ser muy altas. Sin ir más lejos, un servicio de gaming en la nube como GeForce NOW de NVIDIA, para jugar a 4K y 120 FPS, precisa de 45 Mbps de ancho de banda él solo.

El router se convierte en un dispensador de “megas”, que se reparten entre todos los dispositivos, aplicaciones y servicios a los que acceden los diferentes integrantes de la unidad familiar o residencial.  

El streaming ha cambiado lo que esperamos de una tarifa de telecomunicaciones

Vodafone TV reúne tanto la televisión tradicional (lineal) como canales temáticos, cine, series y plataformas externas de streaming, añadiendo la tecnología de vídeo bajo demanda

El panorama de las plataformas de streaming también ha evolucionado paralelamente a la adopción de la fibra óptica en los hogares. En 2007 nació Netflix como plataforma de streaming pionera, aunque no llegaría a España hasta 2015. Después, en noviembre y diciembre de 2016 llegarían HBO y Amazon Prime Video, respectivamente. Disney+ se hizo esperar hasta marzo de 2020. 

Según datos de julio de 2026 de la compañía de mediciones SigmaDos30′, Netflix es la plataforma con mayor penetración en España, con un 69,7%, seguida de Prime Video con un 65%. Disney+ se sitúa en tercera posición con una cuota de mercado del 34,2%, en tanto que HBO Max se queda a poca distancia con el 33,2% de cuota. Sin olvidar a Movistar Plus+, RTVE Play, Atresplayer, DAZN, SkyShowtime o Pluto TV. 

No es difícil darse cuenta de que el panorama de plataformas servicios de streaming, a estas alturas, está seriamente fragmentado con distintos catálogos, aplicaciones y, sobre todo, diferentes facturas. Y aquí es donde un operador de telecomunicaciones como Vodafone ha cambiado las reglas del juego, incluyendo en sus tarifas convergentes la posibilidad de contratar suscripciones a una o varias de dichas plataformas de streaming simplificando la facturación.

El reto ya no es acceder a contenidos bajo demanda. Es ordenar un ecosistema en el que cada servicio tiene su propio catálogo, aplicación, cuota y condiciones.

De la televisión de pago al agregador de contenidos

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La tarifa convergente ideal no es necesariamente la que incluye más cosas, sino la que concentra los servicios que el usuario ya utiliza

Los operadores, al tiempo que llevan los “megas” a los usuarios, también están en disposición de convertirse en agregadores de contenidos a través de sus propias plataformas, como es el caso de Vodafone TV.

Vodafone TV ha ido evolucionando hasta ser capaz de añadir, tanto a través de su aplicación integrada en un “deco” hardware como a través de apps para diferentes dispositivos, una capa por encima de la mera conectividad que reúne tanto la televisión tradicional (lineal) como canales temáticos, cine, series y plataformas externas de streaming, añadiendo la tecnología de vídeo bajo demanda.

Es decir, el servicio combina televisión de pago y canales con un ecosistema en el que pueden integrarse también plataformas de streaming, de manera que fibra, móvil y entretenimiento forman parte de una misma propuesta convergente.

Netflix, HBO Max, Disney+ o Prime: muchas plataformas, una sola puerta de entrada

Es importante destacar que Vodafone no es en sí misma una plataforma de streaming. Vodafone TV funciona como servicio televisivo y punto de integración dentro de una propuesta que también puede incorporar plataformas externas.

Lo que hace este operador es ofrecer tarifas de fibra y móvil que, a su vez, pueden integrar Vodafone TV y servicios de streaming si los usuarios lo consideran conveniente para facilitar el acceso a ellos.

El móvil también se ha convertido en televisor

Streaming Movil

La convergencia no solo se limita a las tarifas que ofrecen los operadores. Las diferentes tecnologías de comunicaciones también lo hacen, como en el caso de 5G que, en condiciones óptimas y con tecnología de Vodafone, puede alcanzar hasta 500 Mbps.

Esta velocidad, junto con la elevada calidad y gran tamaño de las pantallas de los dispositivos móviles, permite que las plataformas de streaming también se consuman de un modo natural en el smartphone. El avance de los resultados del Barómetro OTT Cine de GECA muestra, por ejemplo, que más del 50 % de los jóvenes utilizan su teléfono móvil mientras ven películas en plataformas de streaming.

Al streaming se suma el consumo de vídeos en redes sociales, música, podcasts o retransmisiones en directo, entre una variada diversidad de contenidos, a los que se puede acceder a través de los dispositivos móviles. Sin duda hay que agradecérselo a la versatilidad, velocidad y democratización de acceso a las diferentes modalidades de líneas móviles y el consumo de datos asociado.      

Ventajas de unificar todo en el operador

Las principales ventajas de unificar todo en un mismo operador son la simplificación (menos contratos y servicios dispersos), una única factura y una mayor facilidad para gestionar el ecosistema digital doméstico

La unificación de tarifas y servicios que proporciona el operador supone una importante simplificación para el usuario de cara a poner orden en los servicios de telecomunicaciones que tiene contratados, pero también en su ecosistema de contenidos y plataformas de streaming.

El operador se “hace cargo” de la complejidad de la que se liberan sus clientes a través de su “backend” tecnológico de pasarelas de pago y tarificación de servicios. El objetivo es claro: el usuario no tiene necesidad de gestionar diferentes contratos con diferentes proveedores mes tras mes.

Una segunda ventaja es que los clientes sólo tienen que llevar cuenta de una factura, en vez de tener que lidiar con varias dependiendo de las diferentes compañías proveedoras de contenidos.

Una última ventaja es que una tarifa convergente es más sencilla de gestionar, entendiendo más fácilmente qué servicios forman parte del ecosistema digital doméstico frente al “lio” de tener que hablar con diferentes empresas para gestionar altas, bajas o cambios en la modalidad de servicio. Identificaremos qué servicios nos son realmente útiles y satisfactorios y cuáles no, de modo que podamos eliminar aquellos que no necesitamos. Es necesario subrayar que la tarifa convergente ideal no es necesariamente la que incluye más cosas, sino la que concentra los servicios que el usuario ya utiliza.

Qué deberíamos mirar hoy al elegir una tarifa de fibra, móvil y TV

Si tuviéramos que hacer un “checklist” con los apartados más importantes que hay que tener en cuenta para elegir una tarifa de fibra, móvil y TV, incluiríamos al menos estos:

  • Velocidad de la fibra

Dependerá del número de usuarios y del número (y tipo) de dispositivos que haya en una casa. No es lo mismo una Smart TV que un NAS que tengamos conectado al exterior a modo de nube personal.

En general, 600 Mbps es una velocidad “todoterreno”. Para una persona que viva sola y que no descargue ni cargue una gran cantidad de archivos, 300 Mbps podrían servir. Si hablamos de “heavy users”, 1.000 Mbps (1 Gbps) es una velocidad interesante. 

  • Datos móviles

En este caso, la casuística es más diversa. Es importante diferenciar entre tráfico de datos limitado o ilimitado, y también prestar atención a qué cantidad de ellos se podrán consumir a la máxima velocidad.

Para profesionales que necesiten usar su smartphone como punto de acceso Wi-Fi, por ejemplo, es interesante tener tarifas de datos ilimitados con la máxima cantidad de datos a máxima velocidad como sea posible.

Para los chavales de la casa, una tarifa ilimitada con una cantidad modesta de datos a máxima velocidad puede servir. En cada caso particular, habrá que establecer límites realistas y responsables.

  • Número de líneas

El número de líneas es otra variable importante. En general, será interesante aglutinar todas las líneas bajo una misma tarifa convergente, pero siempre teniendo en cuenta las premisas del punto anterior de los datos móviles.

Teniendo todas las líneas en un mismo contrato, se simplifica la factura, aunque simplificar no es lo mismo que reducir.

  • Televisión incluida

Este punto es importante pensarlo bien para no acabar pagando por canales y contenidos que no vayamos a ver.

Habrá contenidos que se incluyan con la televisión básica, así como canales y paquetes de canales temáticos con un coste adicional, como los de series, cine o documentales.

  • Plataformas de streaming

A la hora de optar por un operador, puntuará mejor aquel que ofrezca una variedad más amplia de ofertas.

También es importante conocer “la letra pequeña”. Por ejemplo, en el pasado, si ya teníamos contratada una plataforma de streaming, no era posible beneficiarse de las ventajas de añadirla a la tarifa convergente de la operadora. Ahora, operadores como Vodafone ya lo permiten.

  • Precio total

Por mucho que los precios de los diferentes elementos contratados puedan parecer asequibles, no hay que perder de vista el precio total que vamos a pagar por nuestra tarifa convergente. Tampoco es muy inteligente pagar por algo que no vamos a utilizar nunca.

  • Precio posterior a las promociones

En la línea del punto anterior, tampoco hay que perder de vista qué precio se pagará una vez finalizado el periodo de la promoción de bienvenida, que suele durar unos tres o seis meses, aunque dependerá de cada operador y cada promoción.

  • Permanencia

Si tenemos asociada permanencia o no al contrato que hayamos formalizado, también es un detalle que hay que observar. Tanto para el contrato con el operador en conjunto, como para la suscripción de canales o paquetes de canales en televisión, como para la suscripción a plataformas de streaming.

  • Flexibilidad

Este apartado está relacionado directamente con parte del apartado anterior. Es un “plus” que se puedan adaptar servicios a medida que cambian las necesidades en el caso de que detectemos que hay contenidos o servicios que hubiéramos contratado que en la práctica no necesitamos.

Vodafone como ejemplo de la nueva convergencia

Vodafone lleva años integrando conectividad y entretenimiento dentro de su catálogo. Sus propuestas convergentes permiten combinar fibra óptica, líneas móviles y Vodafone TV, además de distintas plataformas de streaming en función de la configuración elegida.

Esta forma de construir la tarifa refleja bien el cambio que ha vivido el sector: el usuario ya no escoge únicamente cuánta velocidad o cuántos datos necesita, sino qué combinación de conectividad y entretenimiento se adapta mejor a su día a día.

El sector de las telecomunicaciones ha evolucionado sin prisa, pero sin pausa, desde los primeros días de las comunicaciones móviles analógicas, pasando por las telefonía móvil digital, el Internet de los módems, ADSL, RDSI, cable y por último la fibra, con velocidades de cientos o miles de megas, que convergen con las elevadas velocidades y anchos de banda de las tecnologías 5G y 5.5G.

Precisamente, la robustez, fiabilidad y velocidad de las redes de comunicaciones que se entretejen a lo largo y ancho de nuestra geografía han hecho posible que los operadores puedan construir una oferta de tarifas, productos y servicios convergentes que trascienden dichos megas y gigas.

Ahora, los protagonistas son los contenidos audiovisuales, bajo la forma de televisión de pago, plataformas de streaming, contenidos bajo demanda, sin olvidar la conectividad propiamente dicha.

Y, en ese nuevo escenario, operadores como Vodafone ya no compiten únicamente por llevar Internet hasta nuestra casa, sino también por convertirse en uno de los puntos desde los que organizamos todo lo que vemos dentro y fuera de ella.

Imágenes: Vodafone y Adobe Stock



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