Leapmotor se ha convertido en una de las marcas favoritas de los conductores europeos. Solo hay que ver el modelo B10 para entenderlo

Tras la buena acogida de la versión 100% eléctrica de este SUV compacto, el próximo junio llegará la versión REEV Hybrid

B10
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Hubo un momento en el que hablar de coches eléctricos implicaba aceptar ciertos peajes. Más planificación. Más dudas. Más sensación de estar adaptándose al coche en vez de al revés.

Por eso resulta interesante lo que está haciendo Leapmotor con el B10. Porque, en lugar de intentar convencer al conductor de que cambie sus hábitos, ha planteado dos formas distintas de entrar en la movilidad eléctrica dependiendo de cómo vive cada persona.

Dos maneras de entender el coche eléctrico. Ambas con una relación entre equipamiento, tecnología y precio que está haciendo mucho ruido en el segmento

Y ahí está probablemente la clave de por qué la marca se está ganando tantos adeptos en Europa: el B10 no intenta imponer una única solución. Intenta resolver problemas reales con dos propuestas bien diferenciadas que parten de una misma base.

Por un lado está el Leapomotor B10 100% eléctrico, pensado para quienes ya viven cómodamente enchufados. 

Por otro, el futuro Leapmotor B10 REEV Hybrid, que llegará en junio de 2026 y propone una fórmula distinta: un coche que siempre se mueve en eléctrico, pero con un motor de gasolina funcionando como generador cuando la batería se agota.

El B10 eléctrico: el coche para quien ya ha normalizado enchufar

Gente

Con hasta 434 km WLTP en la versión ProMax y carga rápida capaz de pasar del 30 al 80% en unos 20 minutos

El B10 BEV parte de una idea bastante sencilla: para muchísimos conductores europeos, la autonomía ya no es el gran problema. Con hasta 434 km WLTP en la versión ProMax y carga rápida capaz de pasar del 30 al 80% en unos 20 minutos, el planteamiento es más cercano al uso cotidiano que a la obsesión por las cifras imposibles.

Porque la realidad de muchos usuarios es otra: trayectos diarios, desplazamientos al trabajo, recados, gimnasio, escapadas puntuales y recargas planificadas en casa o en el trabajo. Ahí es donde el B10 parece especialmente bien resuelto.

La batería va integrada en la estructura del vehículo mediante arquitectura cell-to-chassis, algo que no solo mejora la rigidez del conjunto, sino que además ayuda a rebajar el centro de gravedad y optimiza el espacio interior. Traducido al lenguaje real: el coche se siente sólido, estable y más amplio de lo que uno espera en un SUV compacto de 4,5 metros. 

Y tampoco hablamos de un SUV eléctrico planteado únicamente desde la eficiencia. Todas las versiones montan un motor eléctrico de 218 CV y 240 Nm de par, suficiente para mover con mucha soltura un coche de este tamaño. El 0 a 100 km/h en unos 8 segundos y la tracción trasera ayudan además a reforzar esa sensación de respuesta inmediata y conducción suave que sigue siendo uno de los grandes argumentos del coche eléctrico cuando se prueba en el día a día.

También hay un trabajo interesante en la parte de chasis. La suspensión McPherson delante y multibrazo detrás busca un equilibrio bastante lógico entre confort y estabilidad, algo especialmente importante en un SUV pensado tanto para ciudad como para viajes largos.

El B10 REEV Hybrid: pensado para quienes todavía miran de reojo al enchufe

Final

Y luego está la otra cara del proyecto. Porque no todo el mundo tiene un cargador en casa. Ni todos los conductores hacen el mismo tipo de uso. Ni todo el mundo quiere depender completamente de la infraestructura de carga rápida.

Ahí entra el B10 REEV Hybrid. La idea es bastante inteligente: el coche se mueve siempre mediante el motor eléctrico de 218 CV, pero incorpora un pequeño motor de gasolina de 1,5 litros que actúa únicamente como generador cuando la batería se agota. Es decir: la experiencia de conducción sigue siendo eléctrica, pero aparece una red de seguridad para viajes largos. 

Cuando se necesita ir más lejos, el generador entra en funcionamiento y la autonomía total puede alcanzar hasta 900 km WLTP

Sobre el papel, el planteamiento encaja especialmente bien con dos perfiles muy concretos. Por un lado, quienes hacen muchos kilómetros cada semana y quieren olvidarse de planificar cada parada. Por otro, conductores que todavía no tienen un punto de carga fijo, pero sí quieren empezar a conducir en eléctrico la mayor parte del tiempo.

Y las cifras ayudan a entender el concepto. La batería de 18,8 kWh permite recorrer alrededor de 82-86 km en modo eléctrico, suficiente para cubrir gran parte de los desplazamientos diarios. Cuando se necesita ir más lejos, el generador entra en funcionamiento y la autonomía total puede alcanzar hasta 900 km WLTP.

Lo interesante es que no plantea una experiencia “a medio camino”. El comportamiento sigue siendo el de un eléctrico: entrega inmediata, conducción silenciosa y tracción siempre eléctrica. 

Simplemente desaparece parte de la ansiedad asociada a depender únicamente del enchufe.

Mismo vehículo, dos formas de ser eléctrico

Interior

Lo más interesante del planteamiento de Leapmotor es que evita convertir el debate en una guerra entre tecnologías. 

  • El B10 eléctrico puro tiene muchísimo sentido para quien ya ha integrado la recarga en su rutina. Especialmente con autonomías que ya permiten vivir con bastante normalidad.
  • El B10 REEV Hybrid, en cambio, parece diseñado para quienes todavía están haciendo la transición mental hacia el eléctrico, pero no quieren renunciar a viajar sin pensar demasiado. 

Y ambos comparten prácticamente todo lo importante:

Un interior que juega claramente a otra liga

Techo

Hay coches eléctricos que intentan destacar desde la ficha técnica. El B10, en cambio, sorprende bastante más cuando te sientas dentro. Porque el habitáculo no transmite en ningún momento sensación de “modelo de acceso”. Más bien al contrario: la impresión es la de estar ante un SUV pensado para competir un escalón por encima de lo que su precio puede sugerir.

Asientos calefactados y ventilados, reglajes eléctricos y un enorme techo panorámico que multiplica la sensación de amplitud

Gran parte de esa sensación viene de cómo se ha planteado la experiencia digital. La pantalla central flotante de 14,6 pulgadas con resolución 2.5K domina el salpicadero y concentra prácticamente todas las funciones del coche, mientras que el cuatro de instrumentos digital LCD de 8,8 pulgadas mantiene siempre visible la información importante sin resultar recargada.

A eso se suma una integración completa con Apple CarPlay y Android Auto, carga inalámbrica para el smartphone, cámara panorámica de 360 grados y una distribución interior muy enfocada al uso cotidiano: soportes dobles para móviles, múltiples huecos portaobjetos y un planteamiento mucho más cercano al de un dispositivo conectado que al de un coche tradicional.

En el acabado DESIGN aparece además uno de esos detalles que terminan marcando la diferencia en viajes largos: el sistema de sonido envolvente de 12 altavoces. No es solo cuestión de potencia, sino de cómo transforma el ambiente interior. Podcasts, música o audiolibros encajan especialmente bien en un coche que apuesta tanto por el confort y el silencio de marcha.

Y luego están pequeños extras que ayudan a reforzar esa sensación de coche “prémium”: iluminación ambiental configurable en 64 colores, asientos calefactados y ventilados, reglajes eléctricos o el enorme techo panorámico que multiplica la sensación de amplitud dentro del habitáculo.

Un coche que no se queda igual que el día que lo compras

Ota

B10 propone una aproximación mucho más cercana a la de un smartphone o un dispositivo conectado que a la de un automóvil tradicional

Pero probablemente una de las cosas más interesantes del B10 es que intenta comportarse más como un dispositivo tecnológico que como un coche tradicional.

Las actualizaciones OTA (Over-the-Air) permiten mejorar funciones, asistentes de conducción, rendimiento energético o experiencia multimedia sin necesidad de pasar por el taller. Y eso cambia bastante la relación con el coche.

Porque durante años hemos asumido que un coche era un producto prácticamente cerrado: lo comprabas con unas funciones concretas y así se quedaba durante toda su vida útil. Aquí la filosofía es distinta. 

No es solo una cuestión estética o de marketing tecnológico. En el día a día puede traducirse en asistentes más refinados, una interfaz más fluida, mejoras en navegación, optimización de consumos o nuevas funciones de conectividad que llegan sin necesidad de visitar el concesionario.

Esa sensación de “coche siempre a la última” es precisamente una de las ideas que más está definiendo a la nueva generación de eléctricos. Y el B10 parece haber entendido bastante bien hacia dónde se mueve la industria.

Seguridad de referencia en un segmento donde cada vez hay más competencia

Euroncap

En un mercado lleno de SUV eléctricos compactos, destacar únicamente por autonomía ya no basta. Por eso Leapmotor ha puesto mucho foco en la seguridad y en la asistencia a la conducción.

El B10 cuenta con todos los ADAS obligatorios y ha conseguido las cinco estrellas Euro NCAP

El B10 ha conseguido las cinco estrellas Euro NCAP y, además, con cifras especialmente competitivas: 93% en protección de ocupantes adultos, 93% en niños, 84% en usuarios vulnerables y 85% en asistentes de seguridad. Son números que lo colocan al nivel —e incluso por encima en algunos apartados— de modelos prémium más caros.

Y luego está el paquete ADAS. Control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, frenada automática de emergencia, detector de ángulo muerto, alerta de tráfico cruzado trasero, asistente para atascos forman parte del equipamiento de serie y así hasta 19 asistentes a la conducción.

Lo interesante aquí no es la lista en sí, sino cómo afecta al día a día. El típico momento en autopista en el que el coche corrige suavemente la trayectoria cuando el conductor se distrae. La cámara 360 facilitando maniobras en calles estrechas. El asistente en tráfico denso reduciendo el cansancio en ciudad. O la frenada automática actuando antes de que un pequeño despiste termine mal.

Son detalles que, una vez se prueban, cuesta dejar atrás.

El verdadero argumento del B10 no es solo tecnológico

Leapmotor

Muchos coches eléctricos tienen buena autonomía. Otros tienen mucha tecnología. Algunos destacan por diseño. Lo complicado es juntar todo eso en una propuesta coherente y, sobre todo, accesible.

Ahí es donde el Leapmotor B10 parece estar encontrando su hueco. Porque buena parte de las conversaciones alrededor del modelo terminan girando en torno a la misma idea: el nivel de equipamiento que ofrece por lo que cuesta.

El B10 no intenta convencerte de que cambies tu vida para adaptarte al coche. Intenta ofrecerte una forma de electrificarla sin complicarla más de la cuenta.

Y eso explica bastante bien por qué Leapmotor se está convirtiendo en una de las marcas que más curiosidad despiertan entre los conductores europeos.

Imágenes: Leapmotor


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