En 2026, hay una razón de peso para decidirse por un coche y no por otro: el espacio y la habitabilidad como argumento de compra

No todo es autonomía, potencia de carga o coste por kilómetro

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Cuando hablamos de coches eléctricos, casi siempre acabamos comparando las mismas cifras. La autonomía, la velocidad de carga o el consumo son los datos que protagonizan las fichas técnicas y buena parte de las conversaciones sobre movilidad eléctrica.

Sin embargo, conforme esta tecnología madura, empieza a ganar importancia otro aspecto que rara vez ocupa titulares y que, para muchas familias, puede terminar siendo igual de decisivo: cómo se aprovecha el espacio.

Dos coches con unas dimensiones exteriores parecidas pueden ofrecer una sensación interna completamente distinta

Porque la experiencia de convivir con un coche no depende únicamente de cuántos kilómetros puede recorrer sin necesidad de cargar su batería. También influye la comodidad con la que viajan cinco personas, la facilidad para cargar el equipaje de unas vacaciones o disponer de un lugar específico para guardar los cables sin renunciar a parte del maletero.

Y aquí sucede algo interesante. Dos coches con unas dimensiones exteriores muy parecidas pueden ofrecer una sensación completamente distinta cuando nos sentamos en su interior. La diferencia ya no está únicamente en cuánto mide el vehículo, sino en cómo ha sido diseñado desde el principio.

Es una evolución que empieza a marcar el desarrollo de algunos fabricantes. En el caso de BYD, esa búsqueda de una mayor habitabilidad pasa por replantear la arquitectura del vehículo para aprovechar mejor cada centímetro disponible, con soluciones que van mucho más allá de aumentar el tamaño de la carrocería.

¿Por qué algunos coches eléctricos ofrecen más espacio interior sin ser más grandes?

Atto 3 Evo Lifestyle 9

La respuesta está en la propia arquitectura del vehículo. En modelos como el BYD ATTO 2, ATTO 3 EVO, SEAL o el SEALION 7, la marca utiliza una arquitectura denominada Cell-to-Body (CTB), que integra la Blade Battery directamente en la estructura del coche

Bajo la arquitectura Cell-to-Body, la batería forma parte de la estructura del chasis, dando mayor libertad a los ingenieros para ganar en habitabilidad

En lugar de alojar la batería como un elemento independiente bajo el suelo, esta pasa a formar parte del propio chasis, reduciendo el espacio que ocupa el conjunto y aumentando al mismo tiempo la rigidez estructural. Puede parecer una solución puramente técnica, pero sus efectos son muy fáciles de apreciar en el uso diario. 

Al optimizar el espacio destinado al sistema de baterías, los ingenieros disponen de mayor libertad para mejorar la habitabilidad: ganar en  altura útil del habitáculo, aumentar el espacio disponible para los ocupantes o incrementar la capacidad de carga sin necesidad de hacer crecer el vehículo de forma desproporcionada.

Es uno de esos avances que rara vez llaman la atención cuando leemos una ficha técnica, pero que se hacen evidentes la primera vez que viajamos en las plazas traseras o cargamos el maletero antes de salir de viaje.

Más espacio para las personas: cuando la distancia entre ejes marca la diferencia

Espacio Interior

Si preguntáramos qué hace que un coche resulte amplio por dentro, probablemente, muchos responderían que su longitud. Sin embargo, una de las cifras que más condicionan la habitabilidad es otra: la distancia entre ejes, es decir, la separación entre el eje delantero y el trasero.

Cuanto mayor es la distancia entre ejes, hay más espacio para las piernas, mejora la sensación de amplitud y resulta más sencillo ofrecer plazas traseras cómodas sin que el vehículo tenga que crecer en la misma proporción

Cuanto mayor es esa distancia, más margen tienen los diseñadores para distribuir el habitáculo. Se gana espacio para las piernas, mejora la sensación de amplitud y resulta más sencillo ofrecer unas plazas traseras cómodas sin que el vehículo tenga que crecer en la misma proporción.

Es una característica especialmente visible en algunos modelos de BYD. El SEALION 7, por ejemplo, alcanza una distancia entre ejes de 2.930 milímetros, mientras que el BYD TANG llega a los 2.820 mm y el SEAL 6 DM-i TOURING alcanza los 2.790 mm. 

Son cotas que tradicionalmente asociábamos a vehículos de categorías superiores y que tienen una repercusión directa en el confort de los pasajeros.

Al final, es una de esas cifras que rara vez protagonizan una campaña publicitaria, pero que se entienden en cuanto uno ocupa las plazas traseras. Basta con sentarse detrás de un conductor alto para comprobar cómo unos centímetros de batalla pueden marcar la diferencia entre viajar con holgura o hacerlo con las rodillas pegadas al respaldo delantero.

Por qué es importante la distancia entre ejes

Lo mejor. Una distancia entre ejes generosa permite dedicar más espacio a los ocupantes sin que el coche tenga que crecer en la misma proporción. El resultado es un habitáculo especialmente cómodo para viajar, sobre todo en las plazas traseras.

Lo que conviene saber. Una batalla amplia suele ir acompañada de unas dimensiones exteriores también importantes. En modelos como BYD SEALION 7, esa decisión responde precisamente a la búsqueda de una habitabilidad y un confort propios de segmentos superiores.

Más espacio para las cosas: el frunk deja de ser una curiosidad

Frunk

Hay un momento que conocen bien muchos propietarios de un coche eléctrico. El equipaje ya está colocado, pero todavía quedan por guardar los cables de carga. Y, salvo que exista un compartimento específico, casi siempre terminan ocupando parte del maletero principal.

El maletero delantero cambia por completo la forma de organizar el equipaje. Los cables dejan de mezclarse con las maletas

Una de las ventajas de las plataformas eléctricas desarrolladas desde cero es que permiten aprovechar un espacio que en un coche de combustión estaba reservado al motor. Es lo que conocemos como frunk, el maletero delantero.

Durante los primeros años de la movilidad eléctrica, muchos fabricantes lo incorporaron casi como una curiosidad. Hoy empieza a convertirse en un espacio realmente útil.

El BYD ATTO 3 EVO ofrece un frunk de 95 litros, mientras que el SEAL dispone de 72 litros y el SEALION 7 incorpora 58 litros adicionales. Puede parecer un detalle menor frente al maletero principal, pero cambia por completo la forma de organizar el equipaje. Los cables dejan de mezclarse con las maletas, las mochilas o las bolsas de la compra, y el espacio trasero queda reservado para aquello que realmente ocupa volumen.

Es un ejemplo muy gráfico de cómo una decisión de ingeniería puede acabar resolviendo un problema cotidiano. No hace que el coche sea más grande, pero sí consigue que resulte mucho más práctico.

Por qué es importante disponer de un maletero delantero

Lo mejor. Disponer de un maletero delantero permite separar los cables de carga y otros objetos de uso habitual del equipaje principal, facilitando la organización en el día a día.

Lo que conviene saber. La capacidad del frunk varía según el modelo, ya que depende de cómo se distribuyen el resto de componentes bajo el capó.

Cuando el maletero se adapta a cada viaje

maletero b&d

Hay una escena que se repite en casi cualquier familia. El coche que durante la semana sirve para ir al trabajo o llevar a los niños al colegio, el viernes por la tarde tiene que acomodar varias maletas, una nevera portátil, quizá un carrito infantil o incluso las bicicletas para una escapada.

Aprovechar al máximo el espacio disponible para que el coche pueda responder tanto al uso diario como a un viaje largo o al transporte de objetos voluminosos

Por eso, cuando hablamos de espacio, no basta con fijarse en una única cifra de capacidad. Tan importante como el volumen disponible es la facilidad con la que ese espacio puede adaptarse a necesidades muy diferentes. Es precisamente uno de los aspectos donde la flexibilidad cobra protagonismo.

El BYD TANG, por ejemplo, ofrece una configuración de siete plazas pensada para quienes necesitan viajar con todos los asientos ocupados, pero también permite transformar completamente el espacio de carga cuando la prioridad deja de ser el número de pasajeros. Con las tres filas disponibles, el maletero ofrece 235 litros de capacidad. Si se utilizan únicamente cinco plazas, el volumen aumenta hasta 940 litros, y con las dos filas posteriores abatidas alcanza los 1.655 litros

Esa posibilidad de adaptar el vehículo a cada situación convierte el espacio en un recurso mucho más versátil que una simple cifra homologada.

La misma filosofía se traslada al resto de la gama. En el SEAL 6 DM-i TOURING, la capacidad parte de 500 litros —675 litros hasta el techo— y llega a 1.535 litros cuando se pliega la segunda fila. Incluso el compacto ATTO 3 EVO ofrece 490 litros, ampliables hasta 1.360 litros. 

Por qué es importante la flexibilidad del espacio de carga

Lo mejor. La posibilidad de transformar el espacio de carga hace que un mismo coche pueda adaptarse a situaciones muy distintas sin renunciar a la comodidad de los ocupantes cuando no hace falta transportar grandes bultos.

Lo que conviene saber. Como sucede en cualquier vehículo, la capacidad máxima se obtiene al abatir parcial o totalmente los asientos traseros, una solución pensada para momentos puntuales en los que la prioridad pasa a ser el volumen de carga.

Así se traduce la arquitectura de los modelos de BYD en espacio útil

Después de hablar de la importancia de la distancia entre ejes, del papel del frunk y de la capacidad de carga, resulta más sencillo poner todas esas cifras en contexto.

Modelo

Distancia entre ejes

Maletero

Frunk

Capacidad máxima*

BYD ATTO 3 EVO

2.720 mm

490 l

95 l

1.360 l

BYD SEAL

2.920 mm

485 l 

72 l

-

BYD SEALION 7

2.930 mm

520 l

58 l

1.789 l

BYD TANG

2.820 mm

235 / 940**

n.d.

1.655 l

BYD SEAL 6 DM-i Touring

2.790 mm

500***

n.d.

1.535 l

* Con los asientos abatidos cuando corresponde.
** 235 litros en configuración de siete plazas y 940 litros utilizando cinco plazas.
*** Medido hasta los reposacabezas. Datos oficiales facilitados por BYD.

La arquitectura también se convierte en un argumento de compra

Final

Durante mucho tiempo, el diseño de un automóvil estuvo condicionado por la mecánica. El motor de combustión, la caja de cambios, el sistema de escape o el depósito de combustible ocupaban un espacio fijo que obligaba a los ingenieros a construir el resto del vehículo alrededor de ellos.

Las plataformas concebidas específicamente para vehículos eléctricos han cambiado esa forma de entender el automóvil. En el caso de BYD, la arquitectura Cell-to-Body no solo integra la batería en la estructura del vehículo, también permite reorganizar el espacio de una forma mucho más eficiente, aprovechando mejor cada centímetro disponible para los ocupantes y el equipaje.

Es un cambio que, probablemente, pasa desapercibido cuando observamos el coche desde fuera. Sin embargo, se hace evidente en el momento en que convivimos con él: cuando las plazas traseras ofrecen más espacio del esperado, cuando el maletero admite todo el equipaje de un viaje familiar o cuando los cables de carga tienen un compartimento propio y dejan de ocupar parte del maletero principal.

En otras palabras, la innovación ya no consiste únicamente en recorrer más kilómetros con una carga. También pasa por conseguir que esos kilómetros resulten más cómodos para quienes viajan dentro del coche.

Imágenes: BYD

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