Para quien convive con la enfermedad celíaca, el momento de sentarse a la mesa fuera de casa suele venir acompañado de una sombra de preocupación por saber si se podrá comer algo sin el peligro. A día de hoy, el único tratamiento y universal es tener una dieta estricta sin gluten de por vida; sin embargo, evitar las trazas y la contaminación cruzada en el mundo real es una tarea titánica. Ahora, un equipo de investigadores españoles ha dado un paso de gigante para cambiar este panorama con una nueva molécula: la celiacasa.
Con firma española. Aquí el hallazgo lo ha protagonizado el Instituto de Biología Molecular de Barcelona y otras instituciones que han propuesto el uso de una enzima que es capaz de fulminar el gluten en el estómago, como ocurre, por ejemplo, con la suplementación de lactasa en los intolerantes de la lactosa.
Pero lo más interesante de todo es que esta enzima se ha inspirado en los jugos digestivos de una planta carnívora.
La barrera del estómago. Para entender por qué la celiacasa es tan especial, primero hay que entender por qué el gluten es tan problemático, y es que cuando ingerimos gluten, por ejemplo, desde un cereal, el sistema digestivo es incapaz de descomponerlo por completo. El resultado es que quedan flotando unos fragmentos grandes y resistentes que son llamados péptidos inmunogénicos del gluten, entre los que destaca uno especialmente tóxico llamado 33-mero.
Al llegar al intestino delgado de una persona celíaca, este fragmento intacto desencadena una respuesta autoinmune masiva que destruye las vellosidades intestinales y provoca inflamación severa. Es por ello que el objetivo aquí era tratar de conseguir un medicamento que degradara estos fragmentos tóxicos antes de que lleguen al intestino, pero el problema es que el estómago y su ácido eran un gran problema para tener una enzima que hiciese bien su trabajo. Y aquí es donde entra en juego la botánica.
Una planta carnívora. En 2022, el CSIC ya había puesto el foco en la neprosina, que es una enzima natural presente en el líquido digestivo de las plantas carnívoras del género Nepenthes. Estas son plantas que utilizan la neprosina para digerir a los insectos que caen en sus trampas, operando en condiciones de alta acidez.
De esta manera, tomando la neprosina como base, los investigadores la han rediseñado y perfeccionado genéticamente en el laboratorio para crear la "celiacasa". Aquí los resultados apuntan a que la nueva molécula es estable y despliega su máxima eficacia a la hora de degradar el gluten en el pH ácido del estómago. En cuestión de minutos, la celiacasa actúa como una tijera molecular que corta los GIP y el letal 33-mero, neutralizando el gluten antes del vaciado gástrico hacia el intestino.
Qué se ha visto. El estudio detallado demuestra que la molécula funciona a dosis muy bajas en ratones, y apunta que al dar gluten hay una menor atrofia de las vellosidades del intestino delgado.
Además, se observaba un descenso significativo de los niveles de inflamación y de los anticuerpos típicos de la enfermedad. Pero lo más interesante es que respeta la composición natural del microbioma que hay en el intestino.
Con cautela. En biomedicina ya estamos acostumbrados a que todo va demasiado despacio, aunque en pro de nuestra propia seguridad. En este caso hablamos de un tratamiento en fase preclínica que no busca sustituir a la dieta sin gluten ni que el paciente pueda tomar una pizza con harina de trigo, sino que es una ayuda sobre todo para cuando se expone a lugares donde puede haber trazas como restaurantes. Como un sistema de seguridad extra.
Pero de momento esto es algo para lo que se debe esperar y que pase por el estudio en humanos antes de que llegue finalmente al mercado en los próximos años.
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