La DMA amenaza el corazón de las Big Tech: Europa pisa el acelerador con una ley tan ambiciosa como difícil de aplicar
Legislación y Derechos

La DMA amenaza el corazón de las Big Tech: Europa pisa el acelerador con una ley tan ambiciosa como difícil de aplicar

La Ley de Mercados Digitales (DMA) está llamada a cambiar el sector tecnológico. Una directiva tan ambiciosa por parte de la Unión Europea que sus implicaciones amenazan directamente a los cimientos de empresas como Google, Amazon, Meta, Microsoft y los llamados "guardianes" tecnológicos. Esos gigantes, la mayoría estadounidenses, que controlan a través de sus servicios cómo los usuarios accedemos a internet y las distintas aplicaciones.

Ha sido más de un año de negociaciones pero finalmente ya conocemos las líneas maestras de cómo quiere la Unión Europea regular el sector tecnológico. Aquí os explicamos en qué consiste esta nueva directiva, cuáles son sus puntos principales y cuándo se pretende que empiece a entrar en funcionamiento.

Quiénes son los "guardianes". El concepto de 'gatekeeper' o 'guardián' es primordial para entender el funcionamiento de la DMA. Principalmente porque estar incluido en esta categoría implicará una serie de requisitos y obligaciones adicionales. Entre los incluidos están las grandes empresas tecnológicas que todos conocemos: Google, Amazon, Meta, Apple y Microsoft. Pero se deja la puerta abierta a que estén incluidas otras.

El punto ha sido establecido en 7.500 millones de volumen anual o una capitalización de al menos 75.000 millones de euros. Además, también deberán tener al menos 45 millones de usuarios mensuales en Europa o 10.000 usuarios comerciales al año. Todas las empresas nombradas cumplen de sobra estos requisitos, pero en el futuro compañías europeas tecnológicas como Booking, Zalando, SAP o Spotify también podrían encajar. También gigantes asiáticos como Alibaba o Byte Dance podrían acabar superando estos números y ser catalogados como guardianes.

Obligaciones para compañías de servicios, no de dispositivos. Si nos fijamos, no se incluyen empresas como Samsung o Sony, debido a que la DMA gira entorno a los usuarios y los servicios, no sobre el hardware. De hecho, hay un listado de tipos de servicios digitales incluidos: intermediación, publicidad online, motores de búsqueda, redes sociales, plataformas para compartir videos, servicios de mensajería, sistemas operativos, navegadores web y asistentes virtuales.

La interoperabilidad llega por ley. Es quizás la propuesta más fácil de apreciar por el usuario final. La Unión Europea obligará que estos gigantes tecnológicos faciliten la interoperabilidad de sus aplicaciones. Es decir, por ejemplo iMessage deberá funcionar en Android y enviar un mensaje desde Signal a WhatsApp deberá ser posible. Habrá que ver cómo se realiza, ya que esto es un cambio de paradigma radical, pero la intención es que los "guardianes" apuesten por protocolos abiertos y dejen de excluirse mutuamente. Lo que ahora tenemos con el estándar Matter para IoT, pero aplicado a las apps de mensajería. Todo un desafío técnico a nivel de cifrado, como ya hemos visto con Facebook y Messenger, que habrá que ver cómo se acaba implementando.

Los usuarios podremos enviar mensajes, imágenes, vídeos y hacer llamadas entre las aplicaciones de distintas empresas. También se incluyen los chats grupales, aunque en este caso se tendrán hasta tres años para poder garantizar el cifrado, aseguran desde Euractiv.

Eliminar aplicaciones preinstaladas y prohibido incluir servicios por defecto. De alguna manera, podemos entender la DMA como aquella ley donde se implementarán algunas de las posiciones que desde la Comisión Europea han venido defendiendo en varios casos de Competencia. Un ejemplo es el de las aplicaciones preinstaladas que no se pueden eliminar, los servicios que nos obligan a aceptar si queremos usar cierta aplicación o la inclusión por defecto de determinados navegadores.

Pongamos el caso de la conocida como 'Choice Screen' de Android. A partir de que la DMA entre en acción, todas las grandes empresas estarán advertidas de que tienen esta obligación. Si bien, la obligación aplicará solo a los buscadores y navegadores, ya que crear una pantalla de elección para todas las herramientas sería muy engorroso.

El objetivo de fondo es evitar ir caso por caso. La DMA establece que no se podrán mezclar datos como los de Instagram y Facebook y tampoco prohibir descargar datos personales para llevarlos a otro ecosistema. En esta dirección, las grandes compañías ya se han anticipado con iniciativas como Data Transfer Project. Sin embargo no está ahí Amazon. Con la llegada de la DMA, Amazon tendrá la obligación de incorporarse a esta iniciativa o alguna similar.

También afecta a las tiendas de aplicaciones y los sistemas de pagos. Otro ejemplo de lo que actualmente son juicios individuales y que acabarán convertidos en ley. Hablamos por ejemplo de la lucha de Epic Games con Apple y la posibilidad de utilizar sistemas de pago propios. También la presencia de tiendas de apps alternativas en sistemas operativos como iOS o Android. La DMA obligará a esta interoperabilidad, aunque bajo un concepto que abre la puerta a muchas interpretaciones.

FRAND. Son las siglas de 'fair, reasonable, and non-discriminatory terms'. Esta frase es la que aparecerá en ciertos apartados como las obligaciones de las empresas de cara a los desarrolladores. Es decir, la interoperabilidad o la compatibilidad de servicios con la competencia no será siempre, ya que técnicamente es impensable, sino bajo unos términos razonables. Previsiblemente en esta definición de "razonable" es donde muchas grandes compañías se amparen para justificar que todavía no han añadido compatibilidad con la competencia.

Las redes sociales y los medios de comunicación quedan para otra ocasión. Mientras las aplicaciones de mensajería y las tiendas de apps están incluidas en estas obligaciones, desde el Parlamento Europeo han decidido dejar fuera las redes sociales, por un tema de complejidad respecto a la moderación del contenido. Tampoco se incluyen los medios de comunicación y su relación con servicios como Google News. El debate sobre el copyright será abordado fuera de la DMA.

Algunos aspectos se han dejado para su hermana, la Ley de Servicios Digitales (DSA). Por ejemplo el hecho de la gestión de datos de forma conjunta y su utilización en la publicidad. El texto final de las dos leyes todavía esté pendiente y previsiblemente dará lugar a muchos debates.

Las Big Tech tienen poco más de 6 meses para empezar a aplicar los cambios. El acuerdo tiene que se ratificado por el Consejo de la Unión Europea y por el pleno del Parlamento Europeo, algo que una vez llegado a un acuerdo se prevé que ocurra próximamente. Una vez se vote, al cabo de 20 días entrará en vigor. Las empresas tendrán un margen de 6 meses para llevar a cabo los cambios que exige la ley. Una vez pase este tiempo, quienes no cumplan con la DMA se enfrentarán a multas millonarias, que podrán ser del 10% de su volumen total mundial o de hasta el 20% en caso de infracción repetida. Esto es, multas equivalentes a los distintos casos de Competencia que han ido sirviendo como ejemplo durante años anteriores.

Siguiendo los tiempos, a partir de principios del 2023 podríamos empezar a ver las primeras multas a las compañías que no se hayan adaptado a la normativa. "Lo que hemos aprendido en estos años es que podemos corregir casos puntuales, pero cuando las cosas se vuelven sistemáticas, necesitamos regulación", explica Margrethe Vestager, comisaria europea de Competencia. Tras una década de juicios y multas millonarias a empresas como Google, Amazon o Facebook, ahora la Unión Europea ya tiene una ley donde remarca a las tecnológicas todas las obligaciones que deberán cumplir.

Temas
Inicio