SpaceX tiene compañía. Incontables retrasos han quedado atrás esta mañana después de que Blue Origin haya puesto un cohete en órbita por primera vez en sus 25 años de historia. Pero qué cohete.
Despegue. Finalmente, el New Glenn encendió sus siete motores principales a las 7:03 UTC del 16 de enero. Un tenso Jeff Bezos siguió desde el centro de control el lento despegue del gigantesco cohete, que se tomó su tiempo para elevarse sobre la plataforma LC-36 de Cabo Cañaveral.
Los motores BE-4 de la primera etapa funcionaron a la perfección, formando siete preciosos diamantes de choque en un color azulado típico de la combustión del metano. Hasta cuatro horas tardó Blue Origin en llenar de propelentes el lanzador de 98 metros de altura, uno de los más altos y potentes de la historia, destinado a poner cargas de hasta 45 toneladas en órbita.
Órbita. Se acabaron las bromas con que Blue Origin nunca haya llegado a órbita. El cohete de siete metros de diámetro superó la fase de mayor estrés aerodinámico y, a los tres minutos del despegue, apagó sus motores para separarse de su segunda etapa, que cruzó la frontera del espacio hasta ganar velocidad orbital.
Con una retransmisión inestable (SpaceX nos tiene malacostumbrados con sus antenas Starlink), la segunda etapa demostró la fiabilidad de sus dos motores BE-3U, que usan hidrógeno líquido en vez de metano como combustible. Cada uno de estos motores optimizados para el vacío tiene un empuje de 770 kN, mientras que los BE-4 de la primera etapa producen 2.400 kN a nivel del mar.
Aterrizaje fallido. No sabemos exactamente cómo pasó, porque no hubo imagen en directo, pero la primera etapa del New Glenn no sobrevivió a su primer intento de aterrizaje. Estaba previsto que el propulsor de 57 metros encendiera sus motores, desplegara sus patas y levitara sobre la barcaza autónoma Jacklyn para finalmente aterrizar, pero Blue Origin perdió la telemetría poco después de la separación de etapas.
Nada que no le ocurriera también a SpaceX en sus primeros intentos. Y es que, como dijo hace unos días Dave Limp, el actual CEO de Blue Origin, "cualquier cosa más allá de llegar a órbita es una ventaja". Blue Origin parte de su experiencia con el cohete New Shepard, pero el lanzador suborbital de 19 metros es tan pequeño en comparación que cabe en la cofia del New Glenn.
Carga. En cuanto a la misión principal, ha sido un éxito y acerca a Blue Origin a su anhelada certificación para lanzar cargas de seguridad nacional para el gobierno de Estados Unidos, un negocio rentable que le permitiría compartir con el Falcon Heavy de SpaceX y el Vulcan de United Launch Alliance.
En cuanto a la carga de este primer cohete, era un prototipo del remolcador espacial Blue Ring que la compañía usará para mover satélites una vez en órbita. El prototipo no se separó de la segunda etapa, que alcanzará un apogeo de 19.300 kilómetros.
SpaceX tiene compañía. SpaceX domina actualmente la mayoría de los contratos comerciales y militares de Estados Unidos... y del mundo. Se espera que el enorme New Glenn funcione como una alternativa para empresas y gobiernos que necesitan colocar satélites en órbita.
Todavía no es reutilizable, pero cuenta con la fortuna de Jeff Bezos para seguir funcionando sin beneficios inmediatos. Además de los numerosos contratos con la NASA que ha ido acumulando, como el del módulo lunar Blue Moon, y los proyectos que tiene entre manos, como la estación espacial privada Orbital Reef, orientada a explotar la investigación en microgravedad y el turismo espacial una vez que la Estación Espacial Internacional sea retirada.
Imágenes | Blue Origin
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Rosonator
El paso que ha dado Blue Origin hoy es tremendo, ciertamente, pero la batalla con SpaceX se hace con reutilización y con economía de escala.
A lo primero se acercan, pero todavía les queda mucho camino, los reencendidos en contra de tu dirección son complicados a nivel técnico, el escape de los motores se los tankea completamente el cohete, la aviónica es complicadísima, y apenas nada de ninguna de estas cosas las han probado todavía (el New Sheppard lo hace todo de otro modo, y el New Glenn hoy parece que ha reventado durante en reencendido).
Por otro lado a la economía de escala a día de hoy ha llegado únicamente SpaceX. Sacar cohetes como si fueran churros. Tener ya casi preparado el siguiente cohete para corregir lo que haya que corregir casi antes de identificar el error.
En fin, que si en este artículo SpaceX sale mencionada tantas veces como la propia Blue Origin es porque lamentablemente SpaceX sigue nada competida. Para mí la gran pregunta es cuándo estará Blue Origin en disposición de presentar batalla, y la respuesta quizás esté en cuánto tiempo van a necesitar para preparar otro cohete completo, dirá mucho del futuro de esta empresa si dentro de 4 o 6 meses estuviéramos viendo el nuevo lanzador listo con los fallos identificados y subsanados, o si se va al par de años. Es el momento de Blue Origin de mostrar agilidad. Han desarrollado un cohete al estilo NASA, cuidando cada detalle para que todo sea exitoso, pero ahora te enfrentas a que, teniendo un cohete listo y funcional, tienes que ir subsanando los fallos que te van apareciendo en operaciones prácticamente nuevas para todo el mundo (salvo una única empresa), y como probablemente te aparezcan muchos, tienes que ser ágil, lo que queda no lo vas a subsanar de otro modo.
Por cierto, imperdonables las unidades imperiales en la retransmisión. No lo hace la NASA, no lo hace SpaceX, es literalmente ponerse la estampita del águila con las estrellas y las barras en primer plano para que quede bien claro lo americanos que son.
ricardouriluriel
Me alegro por el. Soy admirador de los logros de SpaceX, pero también de cualquiera que nos haga avanzar a un mundo mejor. Enhorabuena
David N.
Por una parte me alegro. Mas empresas, mas competencia, pero me ha parecido un lanzamiento muy descafeinado.
estamos malacostumbrados a las increíbles imágenes de SpaceX, y a mi sinceramente se me han quitado las ganas de ver otro lanzamiento de Blue Origin.
TOVI
Toda competencia es buena y me alegra ver que no hay un monopolio en un sector dominado por una sola persona.
elocoplaya
Es curioso ver como, después de mas de 10 años desarrollando el New Glenn y siendo su primera prueba, si es Blue Origin aun cuando la primera etapa se terminó estrellando en lugar de aterrizar para el 100% de los titulares en medios es "Rotundo Éxito" y cuando SpaceX también tenía éxito en sus pruebas y fallaba un objetivo secundario todos los titulares son "Musk fracasa de nuevo".
Y cuando pasaba esto Musk ni siquiera estaba en política, bien le fastidia a los medios que este tío tenga éxito por ser millonario, haciendo algo que lo público (NASA) no ha conseguido hacer desde hace 40 años tirando miles de millones en I+D que no llevan a ninguna parte. La privatización de la carrera espacial es lo mejor que le ha podido pasar, por fin se consigue avanzar.