Neuralink ha sobrevivido a su año más difícil desde que existe. Y ahora parece más fuerte que nunca

Neuralink Buena
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El de Neuralink ha sido, posiblemente, el lado menos conocido del annus horribilis empresarial de su propietario, Elon Musk. A la empresa no le ha ido bien desde que, hace aproximadamente un año, comenzara los preparativos para sus primeros ensayos en humanos, y a pesar de ello sus avances, aunque lentos, no han parado.

¿Qué es exactamente Neuralink? Neuralink es una empresa dedicada a la fabricación de implantes cerebrales para su uso a modo de interfaz digital. Estos implantes deberán ayudar a personas con determinados problemas de movilidad a interactuar con su entorno.

La empresa, fundada por el magnate sudafricano Elon Musk, lleva más de media década dedicada a este ambicioso proyecto. Sus avances hasta el momento han sido discretos e incrementales, pero todo parece indicar que avanza hacia el gran salto: la experimentación en humanos.

Un año de escándalos. O al menos ese parecía el plan. Neuralink comenzó 2022 con una oferta de trabajo: la empresa buscaba un director de ensayos clínicos, pero el panorama no tardó en oscurecerse con una denuncia del Comité de Médicos por una Medicina Responsable. Esta denuncia parece camino de materializarse en una investigación formal por parte del Gobierno federal estadounidense.

Si bien es cierto que Neuralink admitió que algunos de los animales en los que había experimentado habían sufrido daños, la empresa argumentó que ninguno se debía a negligencias o abusos, y que los protocolos seguidos no solo se ajustaban a los mínimos legales exigidos sino también a recomendaciones más estrictas. Desde entonces la empresa ha estado haciendo especial hincapié en el bienestar animal de los sujetos con los que investiga.

A este escándalo interno pueden sumársele los que su propietario, Elon Musk, ha estado protagonizando a lo largo del año. Particularmente por la compra de la red social Twitter, cuyas ramificaciones han afectado a otras empresas. Quizás Neuralink, por su menor protagonismo en el día a día, haya podido mantenerse a cierta distancia del barullo informativo.

N1 y R1. Pese a ello la empresa parece seguir adelante con sus planes. La empresa organizó un evento de “reclutamiento” a finales de noviembre que también sirvió como puesta al día de sus avances. El evento vino a confirmar la tendencia que ya había podido apreciarse con anterioridad: innovaciones incrementales y no revolucionarias en un campo puntero como es el de los implantes neuronales.

N1 es el nombre que ha recibido su primer implante. Se trata de un pequeño dispositivo circular que se adapta al mismo hueso del cráneo desde el que se conecta, a través de más de medio centenar de agujas, al cerebro. Desde ahí sirve como interfaz de entrada y salida de datos.

El implante no fue el único protagonista. La empresa también presentó R1, el robot que se encargará de “acoplar” el aparato al cerebro. La empresa pretende que este proceso de inserción del implante se realice en una simple operación de un cuarto de hora de duración gracias a este “cirujano digital”.

Neuralink Aparato
Prototipo de implante. Neuralink.

Se buscan participantes para experimento en neurociencia. Así las cosas Neuralink parece enfilada a proseguir con sus planes para comenzar los ensayos clínicos en humanos. A mediados del mes de diciembre Neuralink anunció la creación de un registro de pacientes. La empresa busca estadounidenses mayores de 18 años con tetraplejia, paraplejia, pérdida de visión, sordera o afasia.

¿Demasiado ambicioso? Si el lema de SpaceX ha sido innovar a través del ensayo y el error, parece que Neuralink ha tomado una vía más cauta. No es de extrañar teniendo en cuenta el objeto de su investigación. Los avances presentados hasta ahora son pocos pero no exentos de mérito en un contexto difícil.

A pesar de ello 2023 se antoja un año difícil. Habrá que ver la capacidad de la empresa para justificar las pérdidas en vida animal sufridas y así poder aguantar la probable investigación federal a la que podría enfrentarse en los próximos meses.

Organizar ensayos clínicos en humanos tampoco es algo como para tomarse a la ligera. Habrá que ver si los daños sufridos en modelos animales implicarán un reducido poder de convocatoria para participantes. La recompensa es importante, ya que, en el caso de lograr el éxito, podría ayudar a mejorar la calidad de vida de muchas personas con discapacidades de lo más variado. El año se antoja interesante.

Imagen | Neuralink

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