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De las fábricas a los bancos: las máquinas plantean revoluciones en el empleo de obreros, pero también de oficinistas

De las fábricas a los bancos: las máquinas plantean revoluciones en el empleo de obreros, pero también de oficinistas
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Cuando hablamos de robots y de cómo afectarán al futuro del empleo muchos imaginamos a máquinas de todo tipo sustituyendo a obreros en tareas relativamente rutinarias. Esas tareas son desde luego las más afectadas a corto plazo, pero es que no solo se restringen al ámbito de los obreros de cualquier fábrica.

De hecho en Deutsche Bank han anunciado un plan para despedir a 18.000 empleados, el recorte más importante de su historia, y para poder hacerlo sin que su operativa se vea afectada la idea es reemplazarlos con máquinas... o más bien, con algoritmos.

Oficinistas robóticos

Mark Matthews, director de operaciones de Deutsche Bank, revelaba que su proyecto "Operations 4.0" tiene como objetivo plantear un ahorro de 6.600 millones de dólares en los próximos tres años.

Según este directivo, la plataforma de inteligencia artificial que han comenzado a usar en algunas áreas de negocio ha "incrementado la productividad de forma masiva", y ya se han ahorrado "680.000 horas de trabajos manuales" que hasta ahora recaían en oficinistas.

Esos trabajos "white collar" (o "de cuello blanco", en referencia a que estos trabajadores suelen ir vestidos con chaqueta, camisa y corbata) son por tanto los afectados por una revolución que según Matthews ha permitido implantar bots para procesar 5 millones de transacciones en el banco corporativo y realizar 3,4 millones de comprobaciones en el banco de inversión.

La inteligencia artificial, destacaban en Axios, va a por los oficinistas. Es cierto que los obreros de plantas de producción ya están viendo los efectos de la automatización y los robots, pero cada vez más empleos de oficinista están también afectados por sistemas de inteligencia artificial que pueden realizar esos trabajos, en parte repetitivos y rutinarios, sin demasiados problemas.

Esos estudios no son infalibles, no obstante: los robots perdieron la batalla contra trabajadores humanos en las plantas de Adidas recientemente, y lo mismo ha ocurrido en el caso de Boeing, que ha vuelto a un proceso de fabricación más "humano" y menos basado en máquinas para garantizar ciertos parámetros de calidad.

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