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'Dreams': así funciona el insólito exclusivo de PS4, mitad juguete de creación, mitad herramienta de desarrollo de videojuegos

'Dreams': así funciona el insólito exclusivo de PS4, mitad juguete de creación, mitad herramienta de desarrollo de videojuegos
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La propuesta de 'Dreams' es tan singular que ha obligado a los desarrolladores (y a Sony, que está apoyando este exclusivo con su maquinaria publicitaria, consciente de que no será un superventas como un 'Uncharted', pero dará un toque diferenciador único a Playstation 4 justo cuando las ventas empiezan a decaer en un año complicado) a saltarse el sacrosanto ritmo habitual de lanzamiento de un juego. En este caso, 'Dreams' ha disfrutado de un largo periodo de acceso anticipado en su modo creación.

De este modo, los jugadores que llegan ahora al juego tienen decenas de experimentos creados por usuarios previos, y Media Molecule se asegura de que en las semanas que van a tardar estos nuevos jugadores en subir sus creaciones, los anteriores siguen aprendiendo y depurando sus técnicas. En efecto, rara vez hablamos en estos términos para referirse a un juego: estamos usando dinámicas más propias de una aplicación técnica.

'Dreams' está en una zona intermedia -muy acorde con su naturaleza de "sueño", por otra parte- entre una herramienta pura y un videojuego al uso, y aunque tiene elementos que se acercan a la versión más tradicional de ambas vertientes, la mayor parte del tiempo flota a medio camino. Así, hay una aventura visualmente gloriosa, llamada 'El sueño de Art' y en la que acompañamos a un músico que debe reunir a su banda. Antes de que lo consiga, pasará por minijuegos que tocarán distintos géneros: aventura gráfica, puzles, acción de plataformas, shooters de diversos estilos, un runner...

Esa diversidad, que nos recuerda que Media Molecule hace "aplicaciones jugables" mejor que nadie, pero también crea estupendos juegos como 'Tearaway' sirve a modo de demo para que descubramos cuáles son las posibilidades de 'Dreams': todo lo que aparece en él está hecho con las herramientas del juego, de las cinemáticas a las mecánicas de gameplay. Es decir, que ni siquiera este exhuberante catálogo del potencial de 'Dreams' es un juego en estado puro, ya que su dispersión de tonos y estilos -que posiblemente no perdonaríamos en un juego comercial- es perfectamente disculpable: su propósito es otro.

Si nos vamos al extremo opuesto, a la parte de herramienta de programación, 'Dreams' tiene una potencia y una versatilidad pasmosas. Va mucho más allá de las capacidades de otros experimentos previos de este tipo, y ofrece posibilidades avanzadas de modelaje, texturizado, creación de esqueletos, lógica, físicas... elementos que la mayoría de los jugadores ni siquiera tienen en cuenta que hay que valorar a la hora de construir un videojuego. Como dijo nuestro compañero Rubén Márquez en su previa del juego a principios de 2019, "sólo la falta de una consola para escribir en C# lo separaría de una versión para dummies del combo Unity, Maya, ZBrush y 3ds Max".

Pero esto son los extremos, y 'Dreams' se ubica, como decimos y a veces cargando más las tintas en un extremo, a veces más en otro, en un curioso término medio que educa a la vez que entretiene, que fomenta (y exige) creatividad a la vez que regala al jugador la de otros. Es una app de diseño gamificada y a la vez una recopilación de juegos desmontables y rearmables para dar pie a otros completamente distintos. Pero... ¿le hace algún favor esta indefinición?

Cómo funciona 'Dreams'

Sería imposible entrar en detalle acerca de cómo funciona 'Dreams'. Eso necesitaría, literalmente, un manual de instrucciones bien voluminoso, y la prueba está en que los vídeos con tutoriales de herramientas de 'Dreams' son abundantísimos y entran en mucho detalle en las posibilidades del juego. Están vestidos con simpáticos personajes y diálogos desenfadados, pero que nadie se llame a engaño: pronto se lanzan a conceptos de programación dura.

Un ejemplo sencillo: lo primero que aprendemos a manejar es la cámara, y sin ratón lleva un buen rato acostumbrarse, ya que no hay cuatro direcciones principales, sino ocho -y, por supuesto, todas las intermedias casi infinitas- para moverse en un entorno tridimensional. Aunque 'Dreams' propone el mando Move como alternativa más intuitiva, lleva horas acostumbrarse al movimiento por los espacios con cualquier sistema de control. Solo a moverse.

Cualquiera puede imaginar qué sucede cuando la cosa se complica la verdad. Cuando en vez de reciclar recursos de los muchos que regala el juego como premios por ir superando tutoriales el jugador decide empezar su creación de cero, puede toparse con más de un muro de conocimientos necesarios (o exige la predisposición a adquirirlos) cuya complejidad se alcanza a entender perfectamente accediendo a algunos de los vídeos tutoriales avanzados, como el que hay sobre estas líneas acerca de cómo crear un combo en un juego de lucha.

Básicamente, 'Dreams' pone a nuestra disposición una criatura, el duende o Imp, que es el equivalente a un cursor, y que sirve tanto para agarrar y modificar objetos (entendiéndose esto de una forma amplísima) como para pasar con facilidad de modo edición a modo juego donde testear los cambios, gracias a la habilidad del Imp para poseer a las criaturas que generemos. El Imp tiene también adjudicadas unas misiones para que el jugador reciba nociones técnicas de forma más o menos amena, y recompensas en forma de recursos, a menudo elementos ya creados que editar e incluir en los proyectos. Esto es, como decíamos más arriba, una aplicación de programación gamificada.

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No podemos dejar de insistir en hasta qué punto estos elementos esenciales se llevan al extremo. La creación de un elemento de decorado no muy complejo que en un juego cualquiera pasa completamente desapercibido, como una pequeña colina, una piedra o un árbol puede llevar horas de modelado, colores y detalles, que el juego explica siempre con exhaustividad. Una exhaustividad que a muchos resultará fascinante y enriquecedora, y a muchos otros, agotadora.

La gran baza de la comunidad

Sin duda hay muchas preguntas sobre el futuro de 'Dreams' que quedan en el aire: qué pasará con Playstation 5, qué aplicación en realidad virtual tendrá el juego y sobre todo, cómo y en qué sentido crecerá la comunidad de jugadores y creadores. Porque ese es el as en la manga del juego, y sin duda lo que lo convertirá en una herramienta perdurable o lo dejará como una simple exhibición de posibilidades que se quedaron en el camino.

Dreamshub

Resulta asombroso lo sencillo que es acceder a cualquiera de los juegos que tenemos a nuestra disposición, del propio equipo de Media Molecule o de la comunidad. En cuestión de segundos se entra y se sale de cada uno, en una de esas proezas de técnica "invisible" a la que nos ha malacostumbrado el estudio. Es sencillo picotear por decenas de juegos en unos pocos minutos, y eso no hace sino acrecentar la sensación de que tenemos un universo a nuestros pies. Lo bien organizada que está la sección de repositorio de creaciones con 'Dreams', dividida en novedades, juegos favoritos, selecciones de Media Molecule y las propias creaciones del estudio se complementan a la perfección con la web del juego, que permite zascandilear por las creaciones y gestionarlas al margen de la consola.

En cuanto a la calidad de los juegos sobra decir que hay de todo, pero si tu propósito es dar forma a tus propios juegos tanto como disfrutar de los ajenos, hasta los experimentos más cojos serán constructivos. Por supuesto, no todos los proyectos tienen calidad de juego comercial, pero hay atrevimiento, hay avalancha de ideas, hay recursos, en fin, que remezclar, reutilizar y usar como inspiración. Como recopilatorio de proyectos, de momento 'Dreams' está verde, pero como complemento práctico de las lecciones del editor, es perfecto.

Solo queda desear unos usuarios suficientemente creativos para 'Dreams', porque la supervivencia del ambiciosísimo proyecto de Playstation depende en buena parte de que los creadores exploten a fondo sus herramientas. 'El sueño de Art' es de momento la cima de las posibilidades de 'Dreams', y sería estupendo ver cómo, a lo largo de 2020, alguno de los usuarios lo supera en creatividad. Las posibilidades, desde luego, son infinitas. Y están a nuestra disposición.

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