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Mi hijo se ha hecho amigo de un asistente de voz
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Mi hijo se ha hecho amigo de un asistente de voz

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No es la primera vez que un menor utiliza un asistente de voz de un teléfono para avisar a los servicios de emergencia. Más allá de estas entrañables anécdotas, los asistentes de voz están cambiando la manera en que muchas personas se relacionan e interactúan con sus dispositivos, especialmente los niños.

Por ejemplo, más de 8 millones de personas tienen un Amazon Echo, el producto más vendido de Amazon en todo el año pasado (y eso que no está en todos los países). El 20% de las consultas de Google en dispositivos Android se realizan por voz y Siri manejaba ya en 2015 1.000 millones de solicitudes por semana.

Sitting

La interfaz de usuario más natural

Quizá quienes encuentran una manera más lógica de utilizar los smartphones y tablets con la voz sean los niños. No solo porque en muchas ocasiones aún no sepan escribir o no han trasladado a la esfera móvil la forma de introducir texto de los ordenadores, sino porque encuentran en la voz su forma más natural de interactuar.

Los niños piden a los asistentes de voz que resuelvan operaciones matemáticas imposibles o que les cuenten chistes o canciones

La voz es la interfaz de usuario más fácil de usar y no es raro ver cómo les hacen preguntas (más o menos lógicas), les pide que les cuenten chistes o le gastan bromas.

Por eso también cada vez es más frecuente que hasta los juguetes incluyan opciones de voz para que los menores puedan jugar con ellos hablando (aunque ya haya habido también problemas relacionados con la seguridad de estos productos).

Su primer contacto

Pero, ¿cómo descubren los niños que estos dispositivos tienen una opción que les permite hablarles y que el aparato les responda?

Por las personas con las que hemos hablado, y aunque algunos lo han conocido por amigos, puede decirse que es un proceso de imitación. Es decir, en algún momento han visto a un adulto interactuar con el gadget a través de la voz. Lucía y Javier, de 6 y 4 años, comenzaron a ver cómo su padre usaba un smartwatch con la orden "Ok Google". “Tras demostrarles que podía buscar imágenes para que se mostraran en la pantalla, se volvieron "adictos" al tema. Cada vez que llevo el reloj quieren decirle "Ok Google, quiero una imagen de Mérida", o "Ok Google, quiero una imagen de Harley Quinn", etc.”, confiesa su padre.

Communication

A partir de ahí, los niños supieron incluso descubrir utilidades ocultas para sus progenitores. “Instalamos YouTube Kids en una tablet para evitar que accedieran a YouTube normal. En la aplicación hay un icono de micrófono bastante visible que yo ni siquiera usé. De repente empezamos oír cómo le "gritaban" a la tablet el vídeo que querían ver”, asegura.

Operaciones imposibles y otros “trolleos”

Preguntados por el tema, Apple, Google, Microsoft o Samsung aseguran no tener datos sobre cuántos niños utilizan sus respectivos asistentes de voz ni, por tanto, para qué lo emplean. Pero muchos padres confiesan que sus hijos trolean de vez en cuando a estas aplicaciones.

Risas, enfados o insistencia. Las reacciones de los niños cuando el asistente no les entiende son diversas

Aram y Guim, de 8 y 5 años, preguntan por los resultados del fútbol, pero según su padre la mayoría de las veces es “para ponerle a prueba con multiplicaciones y sumas casi imposibles, que ellos ni siquiera saben resolver. A veces, incluso, cuando se aburren, le sueltan algún insulto a ver cómo reacciona”.

Daniel y Pablo, de 9 y 7 años, utilizan los asistentes para buscar información y “para hacer el tonto” (según su madre): desde pedirle que les cante una canción o les cuente un chiste hasta para saber el tiempo o resolver dudas, como el número de países que hay en el mundo o la fecha de muerte del Cid. Su madre asegura que “se parten de risa porque la mayoría de las veces no les entiende” el asistente (Siri, en este caso), aunque confiesa que, en su opinión, puede ser realmente que “muchas veces ellos no saben preguntarle”.

Algunos niños también saben utilizar estos asistentes para que les guíe por el camino más rápido hasta casa (o sugerirles a sus padres que lo hagan ellos cuando están en el coche perdidos). Pero también para mejorar el nivel de inglés.

Texting

Cuando el asistente no les entiende

Ana, de 13 años de edad, utiliza estos asistentes para poner el cronómetro y que le avise en un determinado tiempo o para que le llame a algunos de sus contactos. Pero, al tenerlo en inglés, hay veces que Siri “no sabe a qué contacto quiero llamar, sobre todo porque los tengo con apodos y se los digo tal y como suenan en español”.

Aunque esta tecnología también se está utilizando para cuestiones terapéuticas en los pequeños, lo cierto es que los asistentes de voz siguen sin ser tan perfectos como los humanos. A las personas nos cuesta entender qué quiere decir un niño cuando está aprendiendo a hablar, ¿cómo no va a ocurrir lo mismo con una máquina?

Un estudio de 2012 demostró que los niños sienten empatía por los robots y asistentes de voz, otorgándoles incluso estados mentales

Alejandra tiene 5 años pero todavía habla muy mal. Según nos explica su tío, a veces tartamudea, tiene un ceceo y seseo en función de la hora del día y es “un trastorno del habla ella sola”. Su familiar reconoce que exponen a la niña a interactuar con Siri (“mitad para fastidiarle, mitad para que aprenda a hablar bien) para ver si Siri es capaz de entenderle. “Algo que ocurre muy de vez en cuando”.

En este caso, se juntan el hambre con las ganas de comer. Los asistentes de voz siguen teniendo muchas limitaciones. Como explica el tío de Alejandra, “cualquier humano entendería, si decimos «Siri, ¡que cómo llego a casa!» estamos pidiendo instrucciones de navegación. Pero Siri piensa que quieres encargar comida a domicilio (que cómo / qué como)”.

Así que entre estas carencias y que la niña tiene dificultades en el lenguaje, se producen “escenas divertidas en las que Alejandra acaba enfurruñada con Siri, que no es capaz de entender nada. Obviamente, el problema es el reconocimiento de voz, pero ella piensa que Siri tiene voluntad y no quiere entenderle. A fin de cuentas, el resto de voces (humanos) se esfuerzan un poco más en comprender lo que dice”.

Look

No hace falta tener dificultades en el lenguaje para que los asistentes no entiendan a los niños. Algunos, como a Pablo y Daniel, les hace gracia. Pero a otros, como a Guim, les enfada hasta el punto de “pegarle al iPad, así que ahí tengo que recordarle que ni es una persona, ni pegarle al iPad hará que le entienda”, explica su padre.

Otros, como Lucía y Javier, “lo intentan de nuevo sin descanso” cuando el asistente no les entienden. “Comienzan a descubrir que si le da resultados erróneos ("Quiero una imagen de Mérida" y sale la ciudad) tienen que añadir contexto ("Quiero una imagen de Mérida de Disney"), nos cuenta su progenitor.

Donde acaba el gadget y empieza el asistente

La interacción de los niños con estos asistentes de voz es, por tanto, natural. Pero, ¿son conscientes los niños de lo que hay detrás de esas voces? En general, puede decirse que saben que no es una persona, aunque Ana (13 años) reconoce que “no sabe” qué es Siri.

"Para Alejandra (5 años), Siri es el iPad, «Tortana» es Windows y Ok Google es «el otro»

Otra cosa es saber si es un programa, un código o una máquina. Cuanto más mayor es el niño, más fácil es que distinga entre el dispositivo y el asistente. Ana sabe que es una máquina pero para Alejandra el iPad es Siri es lo mismo. A veces llama a la tablet «Siri» del mismo modo que otros niños ponen nombres a sus muñecas.

“Siri es el iPad, y «Tortana» es Windows. Ok Google es «el otro», un nombre demasiado complicado para sus capacidades lingüísticas que rara vez ha usado. Pero Alex no usa Siri con propósitos concretos. Le habla, y Siri habla con ella. Le pregunta qué tal está o si quiere té. Como digo, es una especie de muñeca rectangular con pantalla led. Juega con la tablet como si fuese una Barbie o una muñeca más, y alguna vez la ha paseado en un carrito de muñeca mientras le habla. Y no necesita que Siri/iPad le conteste para hablarle igualmente”, nos relata su tío.

Friends

Lucía y Javier saben que funciona en ciertos dispositivos y en ciertas aplicaciones. “En otros saben que no hay esa opción y ni lo intentan. En otras, claro, no saben si lo hay, pero si lo hubiera lo usarían seguro”.

Los niños suelen saber que estas voces no son de humanos, pero no qué hay detrás de ellas

Fernando, hermano mellizo de Ana, reconoce que no utiliza mucho este tipo de recursos. Recuerda que la primera vez que lo vio, porque se lo enseñaron sus abuelos, pensó que “la gente utilizaría el asistente de voz para tonterías”.

Este adolescente conoce y ha utilizado tanto el de Apple como el de Google. “Siri me parece más cómodo porque basta con tener el dedo pulsado. Con Google tienes que ir a los ajustes. Pero como funcionalidad, los veo iguales”, sentencia, para concluir que le daría igual tener un dispositivo que tuviera o no este tipo de herramienta.

Generando simpatía

María, de 8 años, se divierte utilizando estos asistentes, porque “le pido que me cuentes chistes y algunos son muy graciosos”. El problema es que a veces repite las gracietas. En su caso, lo utiliza solo para jugar, buscar fotos o llamar a los familiares, no para ayudarle con las tareas del colegio.

Eso sí, es de las pocas con las que hemos hablado que le ha cambiado la voz al asistente y le ha parece más graciosa la voz masculina que femenina.

Resting

Esta simpatía que María expresa por Siri no es única. Un estudio llevado a cabo en 2012 sobre el uso de robots y asistentes de voz por parte de los niños concluía que la mayoría de los niños creían que Robovie (el robot empleado) tenía estados mentales (por ejemplo, era inteligente y tenía sentimientos) y era un ser social (por ejemplo, podría ser un amigo y confiar en secretos).

En general, los niños se divierten con los asistentes y los usan para buscar información o que les ayude para llegar a determinados lugares

Además, estos niños consideraban que Robovie merecía un trato justo y no debía ser dañado psicológicamente, pero no que Robovie tuviera derecho a su propia libertad (Robovie podría ser comprado y vendido) o derechos civiles (en términos de derechos de voto o una compensación por el trabajo realizado).

“Mis hijos aman a Siri y quieren una Alexa en su vida” La madre de Daniel y Pablo también explica que sus hijos adoran el asistente personal que tienen y que se mueren de ganas por tener a Alexa. Tuvieron la oportunidad de conocerlo en un viaje reciente a Estados Unidos, donde convivieron con unos amigos que tenían en casa el asistente de Amazon.

“Los niños alucinaron. El padre lo usaba para todo, en plan "Alexa, qué tiempo hará mañana", "Alexa, pon música española de los 90", "Despiértanos a las 9", "Comprueba el tráfico", etc. Y los niños empezaron a utilizarlo para que les contara chistes y claro, eso les hacía mucha gracia”.

Desde entonces, esperan que Alexa también llegue a su hogar.

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