Crear un NAS con una Raspberry Pi es una idea simpática: gastar 5.000 dólares en ese servidor, no tanto

Taco
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Las Raspberry Pi han hecho de la versatilidad un arte. Estos miniPCs se pueden aplicar a multitud de entornos y escenarios, pero ahora un usuario ha querido explorar una opción singular: la de crear un NAS que además podía comportarse como un router para su entorno doméstico.

La idea es desde luego factible y ya había habido aproximaciones similares, pero este usuario ha ido más allá y se ha gastado 5.000 dólares para acabar descubriendo (o más bien, confirmando) que la Raspberry Pi acaba estando limitada por su propio procesador.

Pidiéndole peras al olmo

Jeff Geerling es ya un viejo conocido de este tipo de proyectos, y en 2019 publicaba por ejemplo una comparativa con las mejores tarjetas microSD para usar en las Raspberry Pi. Su última idea era algo más ambiciosa, y con ella quería crear un NAS en el que gastó muchísimo dinero en las unidades de almacenamiento.

Compró cinco unidades SSD SATA Samsung 870 QVO de 8 TB y una unidad SSD en formato M-2 de Sabrent también con 8 TB de capacidad para conformar un sistema con un total de 48 TB de capacidad de almacenamiento.

Este usuario conectó luego todas esas unidades a un producto de la empresa Radxa llamado Taco, que no es más que una Raspberry Pi Compute Module 4 con esas ranuras para conectar unidades de almacenamiento.

Tras usar el sistema de ficheros ZFS —muy popular en este tipo de escenario—, Geerling comenzó a pasar pruebas al sistema con distintas configuraciones RAID y se dio cuenta de que sus pistas PCIe Gen 2.0 no ofrecían tanto ancho de banda como sería deseable y acababan siendo un cuello de botella para la velocísima unidad de Sabrent.

Tampoco ayudaba la limitada CPU de la Raspberry Pi, que es solvente para muchos proyectos pero que no puede dar más de sí cuando uno quiere aprovecharla para retos más ambiciosos como este. De hecho aunque la ingeniosa placa de Radxa cuenta con soporte para redes Ethernet 2.5G, esa CPU vuelve a ser un cuello de botella para todo el sistema de transferencias, y el rendimiento se ve condenado con un cuello de botella imposible de superar en la RPi.

Este usuario recomendaba de hecho usar la placa Taco de Radxa con unidades SSD más lentas e incluso con discos duros tradicionales, algo que permitiría a la CPU de la RPi saturar las conexiones de red y aprovechar las tasas de lectura y escritura de esos medios de almacenamiento. Sin embargo, no es la opción ideal si uno busca usar SSDs de alto rendimiento.

Más información | Jeff Geerling

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