Los chorros de energía de los agujeros negros son tan potentes que pueden remodelar galaxias enteras y ahora sabemos cómo medirlo

Por primera vez se ha medido la potencia del motor y no solo las huellas de los neumáticos

Jet de agujero negro
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Azucena Martín

Editora

Siempre se dice que los agujeros negros engullen todo lo que se acerca a ellos, desde la materia hasta la luz. Sin embargo, esto no es del todo cierto. En algunos casos, hay una fracción de partículas y energía que, en lugar de caer en su interior, hace todo lo contrario. Sale despedida en forma de unos chorros, conocidos como jets. Aunque hay algunas hipótesis al respecto, la razón por la que esto ocurre no se conoce del todo. Lo que sí se sabe es que estos chorros son tan potentes que incluso pueden influir en la evolución de las galaxias. 

El problema es que se sabe que son muy potentes, pero no cuánto. Hasta ahora, nadie había sido capaz de medir directamente la potencia de estos jets. Sin embargo, un equipo internacional de científicos ha logrado medir estos chorros en torno a un agujero negro concreto, abriendo con ello un abanico de posibilidades muy interesante. 

Los datos. Estos científicos han estudiado el sistema Cygnus X-1, compuesto por un agujero negro y una estrella supergigante azul orbitando entre sí. Mediante un método muy novedoso, han descubierto que la energía de los chorros que salen del agujero negro es equivalente a la de 1.000 soles. También han observado que se mueven por el espacio a una velocidad de 540 millones de kilómetros por hora y que el 10% de la energía que inicialmente se forma en la caída hacia el agujero negro se convierte en chorros. 

Los antecedentes. Hasta ahora, nadie sabía cómo medir la potencia de los jets de un agujero negro. Lo único que se hacía era medir mediante métodos calorimétricos las cicatrices que dejan en el espacio. Cuando se liberan, pueden dejar a su paso puntos calientes y agujeros en el medio intergaláctico. Sin embargo, como explican en un artículo de Interesting Engineering, esto es algo así como querer medir la potencia de un motor observando las huellas de los neumáticos del coche. Lo importante es analizar directamente la maquinaria. Y eso justamente es lo que se ha logrado hacer ahora.

Medidas indirectas. En los sistemas formados por un agujero negro y una estrella, el agujero negro se alimenta poco a poco del gas que rodea a la estrella. Cuando se va acercando a él, el gas empieza a girar cada vez más deprisa, generando mucho calor y energía. Parte de esa energía no cae dentro del agujero negro, sino que salta hacia afuera, formando los jets. 

A su vez, la estrella libera flujos de partículas muy intensos, que dan lugar a lo que se conoce como vientos estelares. Esos vientos estelares pueden interactuar con los jets y doblarlos. Y ahí está la clave. No se pueden medir los jets como tal, pero sí la resistencia que oponen a ser doblados por los vientos estelares. Podemos saber por ejemplo cómo de fuerte es una persona al analizar su capacidad para vencer en un pulso a alguien cuya fuerza sí conocemos. 

Cambios de trayectoria. La trayectoria global de los jets depende del flujo de momento tanto de los propios jets como de los vientos. Como el flujo de momento del viento sí puede calcularse, basta con analizar la trayectoria para despejar la incógnita. Los datos, además, se pueden afinar aún más con una serie de simulaciones por ordenador. El resultado es un cálculo bastante aproximado de la potencia de los jets.

Hay limitaciones. La mayor limitación de este estudio es que solo se ha analizado un agujero negro. Habría que repetir el procedimiento con más jets en más agujeros negros para comprobar si existe una tendencia y, por lo tanto, si el método es válido. 

Evolución galáctica. Dado que los chorros de los agujeros negros más grandes pueden afectar notablemente a la evolución galáctica, este método podría ser muy útil para entender mejor cómo se forman las galaxias. Por eso es importante pasar al segundo paso y comprobar si el método es reproducible, especialmente con agujeros negros más grandes. 

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