¿Cuántas cosas que creemos saber sobre la Edad Media son en realidad deformaciones históricas? Y lo que es casi igual de mollar: ¿hasta qué punto esa visión sesgada e inexacta de dicho periodo ha influido en las obras de ficción? Sin duda, la proliferación de series y películas en las que todo el mundo viste de gris y tiene los dientes negros se destila de concepciones erróneas relativamente recientes. Y lo mismo sucede con las armaduras, que tienen una importancia capital en El Caballero de los Siete Reinos, la nueva serie de HBO Max.
Basada en la serie de noveletas de fantasía Cuentos de Dunk y Egg de George R. R. Martin y cronológicamente anterior a Juego de Tronos (pero posterior a La Casa del Dragón), El Caballero de los Siete Reinos narra la historia de un joven escudero, Dunk, que tras el fallecimiento de su maestro, un caballero errante, se lanza en busca de gloria y dinero pretendiendo ser un hombre de armas, para lo cual termina reclutando a como su propio escudero a Egg, un peculiar niño calvo.
Desprovista de dragones por motivos obvios para los conocedores de la obra literaria de George R. R. Martin, El Caballero de los Siete Reinos propone una serie más atada a la tierra y a la propia soldadesca de Poniente, con unos personajes más realistas dentro del género fantástico y un mayor énfasis en los pormenores del oficio de las armas. Algo que normalmente es pasado por alto en muchas producciones, y es que ni las armaduras medievales eran tan pesadas como parecen, ni la figura del caballero se daba a los quijotismos más bien modernos.
La realidad es que el caballero andante pertenecía al mundo de los dragones
La figura del caballero andante, siempre presto a desfacer entuertos y defender el honor (por dinero o por gallardía) es en sí misma una licencia histórica que bien supo identificar Miguel de Cervantes. Así lo apunta el historiador Javier Traité, autor del libro El olor de la Edad Media.
"Los caballeros errantes no existían, para empezar. O más bien son una figura romántica y literaria". Personajes como Dunk, de El caballero de los Siete Reinos, se solaparían más bien con la versión occidental del ronin japonés, "esos tercerones de señores feudales, que iban viajando buscando trabajo, es decir, señores a los que servir, campañas militares en las que inscribirse como mercenario, o torneos en los que ganar prestigio y dinero. También robar y asaltar a placer, dependiendo de los valores personales de cada uno".
El caballero errante no es una categoría social como tal en la Edad Media, sino un arquetipo literario de la época que ha llegado a nuestros días
"El caballero errante no es una categoría social como tal en la Edad Media", apostilla Traité, sino un arquetipo literario de la época que ha llegado a nuestros días. Sus superhéroes, por decirlo así. Personajes inspirados por otros reales y muchas veces de menor valía y habilidad. Hombres que, como Dunk, acabaron protagonizando historias de leyenda a pesar de tener unos orígenes que distaban mucho de la prosa heroica. En el caso de Dunk, casi se puede decir que el hábito (la armadura, en este caso) hace al monje, y es que sus pretensiones caballerescas comienzan cuando se apropia de la armadura de su difunto señor. A partir de ahí, no hay marcha atrás en sus dichas y desdichas, muchas narradas con un tono cómico que puede sorprender gratamente a los fans de Juego de Tronos que esperaban una producción más oscura y violenta.
Ni las armaduras eran tan pesadas, ni los caballeros montañas (aunque estaban muy fuertes)
Por supuesto, El Caballero de los Siete Reinos no aspira a ser una serie realista. En un universo donde existen la magia y (aunque menos presentes) las criaturas de leyenda, la elasticidad del guion debe como mínimo respetar las leyes de la física para mantener eso que en narrativa se conoce como suspensión de la incredulidad, y eso lo consigue entre otras cosas con un protagonista que no en vano recibe el nombre Duncan El Alto... lo cual implica que destaca frente a otros de los caballeros.
En combate con armadura puedes encontrar combatientes de 120 kilos o de 60, así que la idea de que los caballeros eran como La Montaña es bastante errada
Para conocer más sobre las realida del combate con armadura hablamos con David Díaz Torrijos, capitán del equipo de lucha medieval Bohurt La Mancha. Esta disciplina deportiva, que comprende duelos con y sin escudo, así como una categoría de melee (cuerpo a cuerpo), es la mejor forma que tenemos para saber cómo era la acción en el campo de batalla medieval. Y su experiencia puede sorprender.
Una de las cosas tal vez más interesantes es que las armaduras pesan menos de lo que parece. "La armadura promedio pesa entre 25 y 30 kilos", señala David, "puedes llegar a 40 si el luchador es bastante grande", pero solo hay que ver que la categoría melee, sin pesos reglados para los combatientes, "puedes encontrar combatientes de 120 kilos o de 60", así que la idea de que todos los caballeros tenían que ser como La Montaña está bastante errada.
Eso sí, el entrenamiento era imperativo. Muchos competidores de lucha medieval hacen crossfit, y no faltan los practicantes de artes marciales y rugby, que en gran medida descienden de métodos de lucha y entrenamiento muy antiguos.
¿A mayor tamaño más daño? Obviamente una mayor envergadura proporciona más alcance y una mayor velocidad con armas grandes, pero como asegura David, la ventaja sería solo relativa en un enfrentamiento real. "Los luchadores rápidos y pequeñitos hacen bulto abajo. El tamaño no lo es todo. Créeme que hay gente de 70-90 kg que son auténticas bestias, es una maravilla verlos luchar".
@xataka ¿Cuánto pesa una armadura medieval? ⚔️ Asistimos a un COMBATE MEDIEVAL con motivo de la nueva serie El Caballero de los Siete Reinos para descubrirlo. ¡Gracias a Castillo de Belmonte y a Bohurt la Mancha Medieval por ayudarnos a recrear esta experiencia espectacular! @hbomaxes #JuegoDeTronos #QueVer #SeriesEnTikTok
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Donde la altura de Ser Duncan puede jugar un papel fundamental es en el manejo de armas de dos manos. "Un buen bardiche, un hacha a dos manos tienen un factor psicológico bastante curioso en este deporte. Ya te digo que no es lo mismo que te den con un escudo o un bracamarte" como el que tendría cualquier rufián asaltacaminos. Es una pena que el deporte no contemple una categoría para combatientes desarmados para comprobar qué tal obraría con su espada Syrio Forel.
Los peligros más inesperados: lesiones articulares y falta de visibilidad
En un combate como los librados en El Caballero de los Siete Reinos, las cosas suelen terminar de forma bastante violenta. Lógicamente no es el caso en lucha medieval, que es un deporte "totalmente seguro y reglado", donde no hay riesgo de perder miembro alguno, pero incluso así, hay situaciones que pueden coger desprevenido a un combatiente, especialmente si es bisoño.
Lo más sorprendente de meterte en una armadura por primera vez es cuando te pones el yelmo. Te falta visión y te falta el aire
"Lo más sorprendente de meterte en una armadura por primera vez es cuando te pones el yelmo. Te falta visión y, sobre todo, te falta aire", recuerda David. "También pierdes la capacidad de audición", y es que el acolchado de los yelmos, necesario para que un golpe no transmita toda su fuerza directamente contra el cráneo, amortigua notablemente los sonidos del entorno.
Esta falta de conciencia situacional conduce a una sensación de visión de túnel, dificultando el combate frente a rivales rápidos o numerosos. También eleva el riesgo de sufrir lesiones que pueden afectar a la liza. Aunque el deporte como tal es muy seguro, se pueden producir torceduras de tobillos y rodillas. Situaciones que en un combate arbitrado se resuelven con hielo y reposo, pero que en una pelea real podrían tener consecuencias permanentes.
El escudero tenía mucho más trabajo del que parece
Finalmente, es de ley prestar atención al protagonista secundario en todas las historias de caballería: el escudero. Un personaje sin embargo muy visible en El Caballero de los Siete Reinos, y no solo porque Egg sea calvo como un huevo. La importancia que tenían los sirvientes de los caballeros era capital, y es que la lucha con armadura era cosa de dos.
Una de las responsabilidades del escudero era ayudar a que el caballero pudiera colocarse su armadura. El tiempo necesario ronda entre 15 y 20 minutos
Más allá de portar o acercar el escudo a sus empleadores, el papel del escudero era variopinto. Una de sus responsabilidades era ayudar a que el caballero pudiera colocarse su armadura. En el caso de las metálicas, estamos hablando de varias capas diseñadas para reducir tanto impactos contundentes (acolchados) como tajos y estocadas hacia zonas descubiertas (cota de malla).
Según David, el tiempo necesario para ponerse una armadura de combate medieval ronda entre 15 y 20 minutos. No es lo mismo una brigantina, formada por secciones de cuero o tejidos reforzados y tan comunes en el universo de Juego de Tronos, que una coraza, señala David; lo que está claro es que en una situación de apremio el caballero hubiera precisado la ayuda de un asistente mañoso y veloz.
Este sirviente también tenía otras obligaciones. Entre ellas, asegurarse del correcto estado de la propia armadura, puesto que sus numerosas piezas y capas también requieren atención técnica. "Parece que no, pero la armadura se oxida", explica David. "Los remaches saltan, hay que coser las telas de los acolchados... Ya te digo que lleva tiempo el mantenimiento de una armadura". Algo que en su caso soluciona a base de spray WD40 y remachadora; dos herramientas que al bueno de Egg le hubieran sonado tan fantásticas como a un norteño las historias de dragones.
El Caballero de los Siete Reinos ya se puede ver en HBO Max. Todos los lunes hay un nuevo capítulo de estreno.
Fotos | HBO Max
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