Si echáramos la vista atrás con la ayuda de la siempre socorrida hemeroteca, podríamos pensar que la conducción autónoma lleva entre nosotros toda una vida. Y no estaríamos exagerando. Los primeros ADAS o asistentes avanzados para la conducción nos llevan nada menos que a 1948, cuando se inventó el primer control de crucero, y si hablamos estrictamente del control automatizado del coche, los experimentos nos llevan a los años 70.
Entonces, ¿cómo es posible que todavía no tengamos coches sin conductor como tales? No es una pregunta de fácil respuesta, pero es cierto que la conducción autónoma se enfrenta a grandes retos en cuanto a seguridad vial, ética e infraestructura, entre otros. Esto ha llevado a que la legislación en nuestro continente sea cautelosa y no haya avanzado al mismo ritmo que el rápido desarrollo de esta tecnología, especialmente en los últimos años
La industria automovilística ha sabido implementar sabiamente los avances de lo que conocemos como conducción asistida a los modelos más punteros del mercado
Mientras ambos aspectos se equilibran, la industria automovilística ha sabido implementar sabiamente los avances de lo que hoy conocemos como conducción asistida a los modelos más punteros. Buenos ejemplos de esta innovación son Renault Espace E-Tech full hybrid y Renault Rafale E-Tech full hybrid. Ambos cuentan con un total 32 ADAS y son sin duda de los vehículos mejor equipados en el mercado en este ámbito, tanto, que la experiencia de conducción en ellos es extremadamente fluida y segura, muy cercana a la conducción autónoma, aunque tengamos las manos al volante.
Del estándar de conducción autónoma a la realidad
Para entender el contexto de esta evolución, ¿qué es exactamente la conducción autónoma y quién determina el grado de automatización de la conducción? ¿Basta con frenar y acelerar o hay también que estar pendiente de giros y desvíos? ¿La esquiva de obstáculos es obligatoria? Lo cierto es que todas estas cuestiones son regladas por el estándar J3016 de la SAE International (Sociedad Internacional de Ingenieros de Automoción), que en 2014 definió una serie de niveles y conceptos para poner orden en una industria que ya empezaba a pensar en un futuro repleto de coches sin nadie al volante.
Los conductores interesados en el progreso tecnológico se habrán dado cuenta de que en cuestión de un ciclo generacional muchas marcas han saltado casi de golpe al Nivel 2
Este estándar, que a efectos prácticos se considera la referencia global, contempla los siguientes niveles de automatización:
- Nivel 0 (sin automatización): No hay automatización; el conductor realiza todas las tareas de conducción. Puede incluir sistemas de advertencia como frenado de emergencia asistido o alertas de cambio de carril, pero sin intervención activa del vehículo.
- Nivel 1 (asistencia al conductor): El vehículo puede ayudar en una función específica, como control de crucero adaptativo o asistencia de mantenimiento de carril. Usa sensores como radares y cámaras, pero el conductor debe estar en control total.
- Nivel 2 (automatización parcial): El coche puede controlar dirección, aceleración y frenado simultáneamente con funciones. Un buen ejemplo sería el sistema Active Driver Assist de Renault, o el reconocimiento de señales de tráfico. En este nivel, el conductor igualmente debe supervisar constantemente.
- Nivel 3 (automatización condicional): En ciertas condiciones (ej. autopistas con buen clima y señalización clara), el coche puede tomar el control total, incluyendo adelantamientos y frenado. Sensores avanzados y procesamiento en tiempo real (IA y fusión de sensores) permiten la conducción, pero el conductor debe estar listo para intervenir si el sistema lo solicita.
- Nivel 4 (alta automatización): El vehículo es capaz de operar sin intervención humana en zonas geográficas controladas (geo-fencing), como taxis autónomos en áreas urbanas específicas. Usa una combinación de LiDAR, cámaras 360º, mapas HD y redes neuronales para tomar decisiones. No requiere conductor, pero tiene limitaciones en condiciones adversas o fuera de su zona de operación.
- Nivel 5 (Automatización total): No hay volante ni pedales, el coche se conduce completamente solo en cualquier entorno y condición. Se basa en inteligencia artificial avanzada, V2X (comunicación vehículo-infraestructura), y una red de sensores que le permite operar de manera segura sin intervención humana.
Los conductores interesados en el progreso tecnológico se habrán dado cuenta de que en cuestión de un ciclo generacional muchas marcas han saltado casi de golpe al Nivel 2. Pero lo que es igual de notable: ni siquiera hay que irse a coches con precios de seis dígitos y concepción totalmente alejada del consumidor de a pie para empezar a encontrar las tecnologías que han hecho posible este avance.
Una conducción humana, pero tan cómoda que parece en modo manos libres
Hacemos zoom en el ejemplo de Renault Espace E-Tech full hybrid. Este vehículo proporcionan un nivel de asistencia tan elevado en tantos aspectos de la conducción que podríamos hablar de una "conducción tutelada"
Como hemos mencionado antes, tanto este SUV como Renault Rafale E-Tech full hybrid, pueden llegar a integrar un total de 32 ADAS o sistemas avanzados de asistencia a la conducción, mejorando tanto el confort de los ocupantes del vehículo como su seguridad. Algunos ejemplos son el regulador de velocidad adaptativo inteligente con Stop&Go, que gestiona la velocidad del coche y mantiene las distancias de seguridad, pudiendo incluso detener y arrancar el coche sin intervención del conductor.
Otros ejemplos de ADAS que parecían impensables hasta hace poco son la conducción híbrida predictiva, que a través del conocimiento de la ruta ajusta automáticamente las condiciones de marcha para optimizar el consumo de combustible, recarga de la batería y uso del modo eléctrico para hacer la conducción más eficiente, y la asistencia a la conducción con remolque (que detecta las oscilaciones y las corrige automáticamente).
Estas ayudas de seguridad se suman a otras como la alerta de cambio de carril involuntario con corrección de trayectoria si hay riesgo de colisión, la iluminación LED matrix vision, que ajusta la intensidad y la forma del haz para evitar deslumbramientos al tráfico de nuestro alrededor e incluso el detector de fatiga, que alerta al conductor si el sistema considera que se ha podido distraer por el cansancio.
Son elementos que, unidos a otros muchos ADAS de confort y practicidad, tal es el caso del aparcamiento con manos libres en línea, batería o ángulo, difuminan los límites entre la conducción tradicional y la autónoma. Y que sitúan a Renault a la vanguardia de la tecnología, ofreciendo una experiencia de conducción tan simplificada y libre de esfuerzo que permite hablar de un antes y un después sin necesidad de haber llegado todavía a su total automatización.
Renault y WeRide: frutos palpables de una tecnología en continua evolución
Mientras la tecnología de alta automatización se democratiza y la normativa se adapta, la aplicación de la conducción autónoma en el transporte público es una de las vertientes más interesantes hoy en día por su conveniencia en el ámbito urbano. En este sentido, Renault Group apuesta por lograr un manejo 100% sin factor humano a través de su asociación con WeRide, que ha resultado en el desarrollo de un miniBus autónomo de Nivel 4.
Este vehículo, capaz de funcionar 24/7 sin necesidad de un conductor ni más paradas que las necesarias para su abastecimiento y mantenimiento, demuestran que la marca del rombo ya ha alcanzado el nivel tecnológico como para construir coches autónomos. Ya puesto a prueba durante el premio Roland Garrós, su puesta de largo en España tuvo lugar en Barcelona, donde realizó un itinerario urbano de marcado carácter turístico para demostrar su capacidad para navegar a través de zonas repletas de tráfico, obstáculos y conductores no siempre predecibles.
Aunque todavía en fase experimental, vehículos como este miniBús serán imprescindibles para desplazarse por las ZBE del futuro, donde los desplazamientos en transporte público dependerán de flotas más seguras y sostenibles gracias a un funcionamiento basado en la IA y en unos sensores mucho más perceptivos que los ojos y los oídos de cualquier conductor humano.
La seguridad de Renault Group en esta tecnología es tal, que la comercialización de este tipo vehículos con autonomía de Nivel 4, se ha dispuesto de aquí a 2030. Un sueño hecho realidad para muchos conductores.
Fotos | Renault