Los Ferrari y Lamborghini están paralizados en Sri Lanka por el cierre de Ormuz. Solución de los jeques: pagarles un avión

  • El cierre del estrecho de Ormuz está bloqueando el paso de cargueros con más de 500 coches, incluidos modelos de lujo para el golfo Pérsico

  • Algunos millonarios han evitado la espera de la forma más millonaria posible: pagando un billete "en primera" para sus superdeportivos

Ferrari
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Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad
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Rubén Andrés

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Cuando estalló el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el estrecho de Ormuz se cerró al tráfico comercial y los cielos del golfo Pérsico se convirtieron en zona de alto riesgo. Los cargueros que transportaban coches de lujo hacia Dubái, Riad o Doha se encontraron con un estrecho de Ormuz  bloqueado y sin plan de ruta alternativo.

Cualquier cliente en esa situación tiene poco margen de maniobra más que resignarse a esperar su envío como quien espera al mensajero de Amazon, pero un tipo de cliente que no se resigna fácilmente: el que tiene dinero suficiente para abrir su propia vía de entrega. Mientras centenares de Lamborghini, Bentley y Ferrari quedaban inmovilizados en puertos intermedios por el bloqueo marítimo, sus futuros propietarios encontraron la solución más millonaria posible: pagar vuelos "en primera clase" para que sus superdeportivos llegaran en avión.

Coches bloqueados en medio del conflicto. Cuando el estrecho de Ormuz se cerró al tráfico comercial, los grandes cargueros no pudieron llegar a su destino en los puertos del golfo Pérsico. Uno de los casos más llamativos fue el que documentaba Reuters de un cargamento con más de 500 coches que quedaron bloqueados en el mar. 50 de esos coches eran modelos de lujo de marcas como Rolls-Royce, Lamborghini y Ferrari y tuvieron que ser descargados provisionalmente en el puerto de Hambantota (Sri Lanka) a espera de que se resolviera su destino.

El mismo problema afectó a Porsche y Audi, cuyos responsables en el grupo Volkswagen advirtieron de que la guerra golpearía directamente sus ventas en la región. De acuerdo a lo publicado por Bloomberg, Ferrari suspendió durante semanas los envíos al golfo Pérsico.

Un muro entre marcas y millonarios. Ante el bloqueo, cada fabricante adoptó una estrategia diferente, aunque no pudieron evitar que algunos de los coches de lujo que ya estaban en ruta quedaran atrapados en los puertos cercanos. Bentley optó por agotar el inventario que ya tenían los concesionarios de la región para atender los pedidos previos al conflicto, evitando los envíos de nuevas unidades.

Ferrari, en cambio, apostó por una combinación de rutas alternativas más largas y complejas: más de 4.000 vehículos de lujo con destino Dubái tuvieron que ser desviados al puerto de la isla de Lamu como punto de entrada alternativo. Mientras tanto, algunos millonarios impacientes por conducir los coches por los que han estado esperando durante no menos de dos años, no quisieron esperar ni un solo minuto de más y pagaron el sobrecoste del envío con transporte aéreo para recibir sus coches cuanto antes. Una decisión que resultó ser más cara de lo esperado.

El precio de la impaciencia millonaria. El transporte aéreo ya era una vía de importación que existía antes del bloqueo del estrecho de Ormuz, pero triplicaba el coste del envío. Con la guerra bloqueando la única vía de acceso, esa diferencia se disparó hasta cinco veces más. El coste promedio de transportar un kilogramo de carga aérea desde Europa a Oriente Medio aumentó en dos tercios desde el inicio del conflicto, alcanzando los 2,96 dólares por kilo de carga, según recogía el Financial Times. Algunas rutas registraron incrementos de hasta el 100% en tarifas, con un recargo adicional por combustible de entre 0,3 y 0,4 euros por kilo transportado.

Ian Arroyo, director de estrategia de Freightos, un servicio de información logística, apuntaba que solo había dos opciones para asumir ese incremento de precio: "Todo depende de si los fabricantes están reduciendo su propio margen de beneficio debido a su relación con el cliente, o si el cliente se ha ofrecido a costear el transporte por su cuenta". Lo que queda claro es que la factura final del coche iba a subir considerablemente. El dinero no iba a ser un problema en este caso.

Ferrari no pierde ni un pedido. En declaraciones a Gulf News, Giorgio Turri, director general para Oriente Medio Ferrari, aseguraba que la marca había conseguido sortear los problemas de logística sin cancelar ningún pedido en la zona. "No estamos experimentando cancelaciones. [Un Ferrari] No es una necesidad, es un sueño. No tomas decisiones basadas en el estado de ánimo del día. Los sueños nunca son una decisión a corto plazo". Los datos le dan la razón.

Entre el 30 y el 40% de las entregas de nuevos superdeportivos de la marca italiana en la región van a clientes que nunca antes habían tenido un Ferrari. Oriente Medio no es el mercado más grande del mundo en volumen de unidades, pero sí es uno de los más rentables para la marca de "Il Cavallino". La personalización y los accesorios representan una quinta parte de los ingresos de Ferrari, y los adinerados clientes de la región no solo compran el coche: lo convierten en una pieza única duplicando la factura del coche con las personalizaciones .

Para entender la dimensión del negocio que estaba en juego, basta saber un dato que señalaba Turri, "nuestros clientes en Oriente Medio son entre cinco y siete años más jóvenes que la media mundial". Eso para Ferrari no es una simple anécdota, son décadas de ventas garantizadas si los clientes están satisfechos, haya guerra o no.

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Imagen | Freepik

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