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Estoy vacunado contra el COVID-19 pero he dado negativo en el test de anticuerpos: por qué es posible, pero no preocupante

Estoy vacunado contra el COVID-19 pero he dado negativo en el test de anticuerpos: por qué es posible, pero no preocupante
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En los actuales test diagnósticos, como el test de antígenos o el PCR, no son posibles los falsos positivos. Sin embargo, en los test de anticuerpos o test serológicos sí que pueden llegar a tener lugar estos falsos positivos. Un resultado falso positivo puede darte el sentido de seguridad falso de que estás protegido.

También puede ocurrir que demos negativo en un test de anticuerpos aunque hayamos pasado el COVID-19 ya sea porque la prueba no los detecta o porque nos hicieron la prueba demasiado cerca del momento de la infección, y el cuerpo no ha tenido tiempo de desarrollar anticuerpos.

Sin embargo, para muchos resulta más inquietante haberse vacunado para el COVID-19 y, aún así, que al realizarnos un test de anticuerpos pueda salir negativo.

¿Cómo saber si la vacuna ha funcionado?

Vacunas como la Pfizer tienen una eficacia del 94%. Es decir, aún existe una pequeña posibilidad de que el organismo no reaccione correctamente y no se desarrollen anticuerpos frente al coronavirus una vez hemos recibido la vacuna. Por supuesto, cabe recordar que su la eficacia de una vacuna contra el coronavirus sea del 95% no significa que el 5% de los vacunados se infecte: las cosas son un poco más complicadas, como ya explicamos.

Sea como fuere, ¿cómo podemos saber si estamos inmunizados o no? ¿Cómo saber si la vacuna ha funcionado y no estaba, por ejemplo, en mal estado?

Tras el contagio con el coronavirus, los primeros anticuerpos que fabrica nuestro sistema inmune para combatir la nueva infección son las inmunoglobulinas M (IgM). Más tarde el sistema inmune producirá inmunoglobulinas G (IgG), que es el tipo de anticuerpo más abundante. Pero si nos hacemos un test de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 y no aparecen ninguno de los dos, no necesariamente significa que no hayamos pasado la enfermedad. Como tampoco significa que la vacuna no haya funcionado.

Los test de anticuerpos, normalmente, detectan anticuerpos generales, como los mencionados, así que no todos detectan anticuerpos frente a la proteína S o proteína Spike, que es la que nos importa si nos hemos vacunado.

El mecanismo de acción de cualquiera de las vacunas es la generación de una respuesta inmune débil y específica contra el coronavirus. Para ello, usan distintas formulaciones que expresan la proteína S, que es la proteína de la cobertura exterior del virus que le proporciona esa morfología tan característica y por la que ha recibido la denominación de coronavirus. Al igual que todos los demás coronavirus, el genoma del SARS-CoV-2, pues, codifica la proteína “spike”.

Como los primeros test de anticuerpos desarrollados para esta pandemia pueden no ser capaces de determinar la presencia de anticuerpos conocidos como anti-spike, cuya presencia está ligada a la vacuna, se están desarrollando prototipos de test que sí lo hacen, como el de una empresa española llamada Ingenasa. Este test de anticuerpos está dirigido específicamente a la proteína S.

Estos test son importantes para realizar estudios epidemiológicos, pero no resultan tan pertinentes para nuestra vida cotidiana porque lo importante es que todos nosotros recibamos la vacuna: si alguien forma parte de ese pequeño porcentaje de personas que no ha desarrollado los anticuerpos conocidos como anti-spike, entonces igualmente se verá protegido por la inmunidad de grupo.

Además de todo lo expuesto, hay que tener en cuenta que el sistema inmune es algo muy complejo. El organismo de cada persona es distinto y su reacción ante una inmunización puede generar respuestas inmunes muy diferentes. Además, la respuesta inmune depende de varios factores, como la edad, el estado nutricional y la presencia de ciertos medicamentos o infecciones que pueden inhibir el sistema inmunitario.

Existe la posibilidad, por ejemplo, de que alguien haya pasado la enfermedad hace mucho tiempo y ya no nos queden niveles detectables de inmunoglobulinas contra el SARS-CoV-2. Pero también podría ocurrir que se hayan generado otro tipo de anticuerpos.

En definitiva, pues, un resultado negativo en materia de anticuerpos no implica necesariamente que la persona no esté protegida contra la enfermedad; como tampoco la sola presencia de anticuerpos asegura que la persona no pueda contagiarse, reinfectarse o desarrollar COVID-19 leve.

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