Hay mucha gente que habla de "batería social" para referirse a la cantidad de tiempo que puede estar con otras personas conversando o haciendo planes diferentes. Pero llega un punto donde esta "batería" se agota y se necesita pasar un tiempo en soledad, desconectado del mundo, para poder recargarla. Y aquí la ciencia confirma que es cierto que este "efecto calmante" es real, pero viene con una factura oculta en nuestro estado de ánimo.
El precio de la calma. Para entender cómo nos afecta realmente pasar tiempo con nosotros mismos, un equipo de investigadores publicó un estudio donde hizo un seguimiento de 178 adultos que documentaron su día a día mediante el método de reconstrucción diaria.
Y lo más interesante de esta investigación es su estricta definición de "estar a solas", puesto que para que el tiempo contara como soledad, los participantes debían estar sin ninguna interacción ni física ni digital. Es decir, mandar un simple mensaje por WhatsApp o hacer una llamada invalidaba este contador.
Los resultados demostraron que el tiempo a solas tiene efectos contrapuestos de forma simultánea, puesto que pasar más horas solo reduce el estrés, pero también aumenta la sensación de soledad social. Y es que los datos revelan que, para una persona media, pasar un día entero a solas se asocia con unos 0,5 puntos menos de satisfacción, en una escala de 0 a 6.
Esto es algo importante, puesto que refuerza la teoría psicológica del "efecto calmante", que concibe la soledad como una herramienta de "desactivación" emocional, útil para reducir las emociones de alta intensidad y promover la calma. Sin embargo, hay estudios previos que habían llegado a asociar los momentos de soledad con niveles altos de cortisol.
El tipo de soledad importa, y mucho, ya que elegir libremente desconectar del mundo social reduce drásticamente el coste emocional de la soledad. Asimismo, contar con relaciones sociales de alta calidad amortigua los efectos negativos en el estado de ánimo cuando decidimos pasar tiempo sin nadie más.
Es por todo esto que los psicólogos definen hoy la soledad cotidiana como un estado emocional donde la relación dominante es simplemente la que mantenemos con nosotros mismos. De hecho, la falta de este espacio personal también genera problemas de bienestar, y es por esto que la ciencia ya investiga el concepto opuesto a la soledad no deseada.
Tiene un peligro. Celebrar los beneficios de un "retiro" temporal de cualquier contacto social no debe hacernos perder de vista la otra cara de la moneda. Aquí el aislamiento crónico y la soledad no deseada tienen un impacto muy importante en la salud pública, puesto que hablamos de un factor imprescindible para no vender la peligrosa idea de que "estar solo es inherentemente bueno".
Aquí las grandes revisiones científicas han cuantificado este peligro controlando posibles factores de confusión, apuntando que la tasa de mortalidad es mayor en aquellas personas que recurren al aislamiento social, la sensación de soledad o el hecho de vivir solo. Y esto es un problema muy importante, puesto que se cuantifica que a día de hoy son 1 de cada 6 personas las que en el mundo sufren este tipo de soledad.
Imágenes | Alex Green
En Xataka | Cuanto más estudiamos los efectos de la soledad en nuestro cuerpo más motivos encontramos para preocuparnos
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