En su obsesión por el realismo, el nuevo 'Call of Duty' reprodujo lugares de verdad. No todos están contentos

En su obsesión por el realismo, el nuevo 'Call of Duty' reprodujo lugares de verdad. No todos están contentos
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Lo de que cualquier publicidad es buena no parece encajar con el Conservatorium Hotel, un lujoso alojamiento del centro de Ámsterdam, situado a tiro de piedra del Rijksmuseum. Al menos eso es lo que da a entender su cabreo con Activison Blizzard. Cuando los responsables del Coservatorium se han enterado de que su edificio sirve de escenario en ‘Call of Duty: Modern Warfare II’ han mostrado su malestar con una decisión que no les gusta y para la que, aseguran, nadie contó con ellos.

“Hemos tomado nota de que el Conservatorium Hotel es indudablemente escenario del nuevo Call of Duty —explica el director del hotel, Roy Tomassen, al diario de Volkskrant—. En general, no estamos a favor de los juegos que parecen fomentar el uso de la violencia. No refleja en absoluto nuestros valores fundamentales y, por lo tanto, lamentamos nuestra aparente e indeseada participación”.

Su malestar no se queda ahí. Los responsables del Conservatorium Hotel aseguran que nadie les preguntó antes de colar el edificio en el videojuego e incluso están valorando cómo responder ahora a ese “cameo” involuntario en el shooter de Activision Blizard. Eso sí, sin aportar detalles.

"No refleja nuestros valores"

Lo que ha ocurrido en Ámsterdam —abunda de Volkskrant— se explica en parte por el contexto de los últimos años, marcado por la pandemia y las complicaciones para desplazarse y trabajar. Debido a las dificultades derivadas del COVID-19, desarrollado por Infinity Ward, gran parte del juego habría tenido que realizarse de forma remota, basándose en vídeos e imágenes. "Normalmente miramos las ubicaciones antes de incluirlas en el juego", reconoce Jeff Negus, director de fotografía.

El Conservatorium no es de hecho la única ubicación de Ámsterdam claramente reconocible en el juego, en el que se reproducen también calles, canales, otros edificios y abundantes referencias a la metrópoli europea. Eso sí, cambiando nombres con frecuencia. En el caso del Conservatorium Hotel, de hecho, en vez de utilizar el nombre real del alojamiento los creadores del juego han optado por “Breenbergh”, lo que no evita que pueda identificarse con claridad meridiana.

Si bien el del hotel holandés es el mejor ejemplo, no es la única ubicación perfectamente identificable sobre la que se ha escrito a lo largo de los últimos meses. The Washington Post cita otro ejemplo, el Museo Valderas, un espacio similar al Museo Getty de Los Ángeles que podía jugarse en la versión beta de ‘Modern Warfare II’ pero no se recogió en el lanzamiento oficial.

El estudio no ha aclarado el motivo de esa omisión, pero —precisa el diario estadounidense— circulan diferentes versiones: posibles comentarios negativos de los jugadores durante la fase beta por las características del espacio o directamente su similitud con el Getty de Los Ángeles.

Más allá de lo cómodo que se pueda sentir un hotel de lujo figurando entre los escenarios de un shooter la polémica entronca con cuestiones complejas y delicadas que entran en el campo de la protección de la propiedad. ¿Tienen derechos de autor los inmuebles? Y si es así, ¿están sujetos a ciertas características, como su antigüedad? Hace años ESS Entertainment, dueño del club The Play Pen, presentó una demanda contra Rockstar por supuestamente haber diseñado un club con características similares en el ‘Grand Theft Auto: San Andreas’. Acabó ganando Rockstar.

El caso recuerda en parte a la controversia que siguió en 2006 al lanzamiento de ‘Resistance: Fall of Man’, un juego desarrollado por Insomniac Games y publicado por Sony en el que se mostraban escenas de lucha en un espacio que a todas luces imitaba la Catedral de Manchester.

La elección generó una profunda polémica que derivó incluso en una disculpa formal a la Iglesia.

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