Cuando hablamos de clonación de seres vivos, a muchos se nos puede venir el famoso experimento con la oveja Dolly. Pero no fue el único, puesto que en Japón un biólogo ha pasado las últimas dos décadas llevando la vida a su límite más extremo, puesto que desde 2005 su equipo se propuso un reto mayúsculo: clonar ratones de forma seriada a partir de una única hembra donante original. 20 años y más de 1.000 ratones después, el experimento ha chocado contra la biología.
Un colapso. Los resultados de este gran experimento de clonación fueron publicados recientemente en Nature y revelan el colapso definitivo de la línea genética en la generación número 58. Un hallazgo muy importante que no solo demuestra que la reproducción asexual continuada de mamíferos es insostenible, sino que también nos demuestra por qué la evolución apostó tan fuertemente por la reproducción sexual y la renovación constante del ADN en nuestra especie.
Su historia. El experimento del investigador japonés Wakayama es un hito de la biología reproductiva. En 2013, el equipo ya había logrado clonar hasta 25 generaciones, como se publicó entonces en Cell Stem Cell; sin embargo, lo que parecía un proceso teóricamente infinito empezó a mostrar grietas graves a partir de la generación 25-27.
A medida que avanzaban las generaciones, las tasas de nacimiento comenzaron a desplomarse, hasta el punto en el que estamos ahora, donde apunta en su último artículo que la acumulación incesante de mutaciones genéticas fue una constante. Aquí se vio cómo los animales comenzaban a tener alteraciones genéticas graves con pérdidas completas de cromosomas en una probabilidad tres veces superior a la reproducción sexual natural.
Sus consecuencias. Que un animal vea alterado su material genético no es inócuo, porque estas alteraciones se vio que afectaban de manera directa al desarrollo embrionario y a la placenta, haciendo que cada nueva generación fuera más difícil de obtener que la anterior. Pero el punto crítico llegó en la generación 58 de los ratones, donde finalmente se colapsó el modelo.
Y el culpable de este colapso no fue otro que estas alteraciones genéticas, que curiosamente no alteraban al físico de los individuos, que parecían completamente sanos, pero el peso del daño genético hizo imposible continuar la cadena.
Las impresiones. Desde el campo español, Lluís Montoliu, investigador del CSIC, ha calificado este experimento de "heroico", puesto que apunta a que este ensayo sería imposible de hacer en Europa debido a las normas éticas y de bienestar animal que existen. Pero lo ve importante, puesto que prueba la superioridad evolutiva de la reproducción sexual.
La otra cara de la moneda. Aquí se presentan grandes preguntas, puesto que si la clonación seriada fracasa por la fragmentación y el daño en el ADN... ¿Cómo se protege la biología cuando utiliza la reproducción sexual? Aquí la respuesta está en tener una renovación constante del interior de nuestras células.
Paradójicamente, mientras la ciencia demuestra que copiar el mismo ADN una y otra vez conduce al desastre genético, nuevos estudios clínicos sobre fertilidad humana están revelando que, para mantener la máxima calidad en el material genético masculino, la renovación frecuente es clave. Pero además, también deja claro que todavía estamos bastante lejos de que podamos clonar a humanos para tener a dos personas iguales, porque al final es algo que puede salir realmente mal.
Imágenes | digitale.de
En Xataka | Un equipo de expertos quiere resucitar bisontes extintos. Hay muchos motivos para ser escépticos
Ver 0 comentarios