Un equipo de expertos quiere resucitar bisontes extintos. Hay muchos motivos para ser escépticos

Bisonte
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Resucitar especies de la extinción parece la nueva tendencia entre los expertos biotecnólogos. Ahora un equipo ruso ha anunciado sus planes para clonar a un bisonte extinto hace miles de años. Los expertos han reaccionado con escepticismo, y con motivos que van bastante más allá de lo técnico.

Resucitar un bisonte prehistórico. Un equipo de investigadores se ha propuesto clonar un bisonte ancestral (se desconoce la especie exacta) a partir de unos restos hallados el año pasado conservados en el permafrost siberiano. Si lo logran, será una proeza técnica, pero convencer a la comunidad científica será una aún mayor.

Según dio a conocer el Laboratorio del Museo del Mamut asociado a la Universidad Federal del Noreste (NEFU), el ejemplar a partir del cual se realizará el proyecto de clonación se encontró en la la República de Sajá, en Siberia. Lo llamativo del hallazgo fue el buen estado de conservación del animal enterrado en el suelo helado del noreste ruso

Como primer paso del proyecto, los investigadores realizaron una autopsia y análisis en profundidad del animal. Estos análisis incluirán un estudio microbiológico y datación por radiocarbono, así como un escaneo en tres dimensiones de los restos.

Miles de años, no sabemos cuantos. Hasta que estas pruebas preliminares no den sus resultados, no es posible determinar la edad (geológica) del sujeto, aunque las primeras estimaciones sobre la edad a la que murió señalaron que entre 1,5 y dos años.

Los expertos creen que el ejemplar podría tener unos 8.000 o 9.000 años basándose en anteriores hallazgos de bisontes realizados entre 2009 y 2010. Determinar la edad real del animal será importante, entre otras cosas porque de ésta puede depender buena parte de las posibilidades de éxito del equipo.

Dudas sobre el proceso. Algunos expertos sostienen que la clonación del animal sería imposible. El motivo es que, por bien conservado que se encuentre el cuerpo del animal, su ADN es poco probable que lo esté, señalaba Love Dalén, paleogenetista consultado por el medio Live Science.

“Desde mi punto de vista, no va a ser posible clonar animales extintos desde tejidos como este”, explicaba. “Para que la clonación sea posible, uno necesita encontrar cromosomas intactos, pero lo que vemos incluso en los especímenes mejor conservados es que cada cromosoma se fragmenta en millones de piezas.” Es decir, el ADN se degrada demasiado rápido para este tipo de clonación.

El equipo podría seguir otro camino, el emprendido por otros investigadores en la deextinción de animales ancestrales como el mamut o el dodo. Lo que proyecta hacer la empresa Colossal, responsable de estas investigaciones, es tomar genes aislados de los animales extintos e introducirlos en sus parientes más cercanos (como los elefantes en el caso del mamut).

Gasolina para la polémica. Quizá el escepticismo sobre el asunto no sería tan evidente si no fuera por una cuestión de hemeroteca. Quizá el nombre de Hwang Woo Suk no sea conocido, pero su caso seguramente sí: En 2006 se destapó que el científico surcoreano había realizado investigaciones fraudulentas en el ámbito nada menos que de la clonación de células embrionarias humanas.

El caso fue uno de los mayores escándalos de la ciencia y acabó con Hwang eludiendo la cárcel tras haber sido condenado por malversación en lugar de fraude. Hwang se disculpó en 2006 por su conducta, pero entre las consecuencias que tuvo que afrontar fue su expulsión de la Universidad de Seúl, donde había trabajado.

Escepticismo y segundas oportunidades. Las consideraciones sobre bioética en la deextinción de animales prehistóricos están a la orden del día. En este caso quizá éstas sean tangenciales a la investigación en sí y las triquiñuelas de los investigadores pueden pasar factura a su credibilidad.

En un contexto en que la debida replicación de experimentos es a veces difícil y a menudo ignorada, la credibilidad juega un papel importante. Habrá que esperar antes de ver cómo acaba desarrollándose este experimento donde las consideraciones típicas sobre el por qué de los experimentos han pasado ya a un segundo plano.

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Imagen | NEFU

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