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La NASA quiere ir a Marte, pero primero tendrá que investigar nuestra flora intestinal

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De la misma manera que en nuestro planeta conviven millones de especies animales, el cuerpo humano también es un microcosmos que sirve de hogar para miles de millones de microorganismos vitales para el funcionamiento de nuestro cuerpo. Por eso, antes de soñar con misiones a otros planetas primero hay que asegurarse de que ellos también son capaces de sobrevivir al viaje.

Esto es exactamente lo que se está haciendo en la Estación Espacial Internacional mediante una misión de un año que comenzó el pasado marzo. En ella se está investigando cómo y hasta qué punto pueden sobrevivir nuestras bacterias durante largos periodos de tiempo en el espacio, un paso previo de vital importancia para futuras misiones como la de viajar hasta Marte.

La importancia de las bacterias

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En nuestro cuerpo conviven miles de millones de microorganismos que, al igual que cualquier otro ser vivo, necesitan unas condiciones específicas para sobrevivir. A los conjuntos de estos microorganismos se les conoce como microbiomas, y de ellos depende el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo al ser los encargados de ayudarnos en la digestión, producir vitaminas o protegernos de otros microorganismos que puedan hacernos desarrollar enfermedades.

Uno de los microbiomas más importantes para los científicos es el microbioma intestinal, también conocido como biota intestinal o flora intestinal. No sólo es el encargado de ayudar al buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo, sino que también puede influenciarnos a la hora de escoger alimentos y en nuestro humor, y además ayudan a realizar el metabolismo de carbohidratos y a que nuestro sistema inmunitario funcione correctamente.

En la tierra cuidamos de nuestro microbioma ingiriendo comida fresca, frutas, verduras y probióticos como los yogures, lo que reduce el riesgo de de desarrollar enfermedades y alergias. Este tipo de alimentos escasea en unas misiones espaciales en las que abundan las comidas deshidratadas y frutas desecadas, lo que unido a la ingravidez y la radiación podría provocar problemas de salud durante estancias prolongadas.

Una misión previa a la exploración de Marte

Esta importante misión está siendo llevada a cabo por los astronautas Scott Kelly y Mikhail Korniyenko de las agencias espaciales rusa Roscosmos y la norteamericana NASA, que subieron a la ISS el pasado mes de marzo y permanecerán allí durante un año para estudiar la viabilidad de las posibles futuras misiones a Marte.

Durante este tiempo irán tomando muestras periódicas de su sangre, saliva, heces y transpiración, así como de otros objetos externos como los dispensadores de agua, equipos de ejercicio o sacos de dormir. Cuando termine la misión, estas muestras serán analizadas para determinar cómo afectan a los microbiomas de los astronautas tanto su dieta como la radiación o la ingravidez.

Los resultados le ayudarán al equipo médico de la NASA entender mejor cómo se comporta nuestro sistema inmune durante los viajes espaciales. También servirán para desarrollar medidas para prevenir una reducción de microbios que pueda desencadenar malfunciones de la función metabólica o diferentes tipos de infecciones que puedan poner en peligro las misiones tripuladas al planeta rojo.

Vía | NASA
Imágenes | Paul Hudson y Quinn Dombrowski
En Xataka | La primera expedición tripulada al espacio desde las misiones Apolo orbitará la Luna en 2023

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