Haumea es uno de los objetos más extraños del sistema solar. Ahora sabemos algo mejor cómo se formó

Haumea es uno de los objetos más extraños del sistema solar. Ahora sabemos algo mejor cómo se formó
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Haumea no es uno de los objetos más conocidos de nuestro sistema solar, pero es uno ciertamente curioso. Se trata de un planeta enano situado en el Cinturón de Kuiper que tan solo descubrimos en 2003. Ahora, investigadores de la NASA han ido un paso más allá para desentrañar su pasado.

El planeta extraño y su familia. Uno de los primeros factores que llama la atención sobre este planeta enano es su forma, ovalada en lugar de otros objetos que tienden hacia formas esféricas o irregulares. La segunda característica es su enorme velocidad de rotación relativa a su tamaño: el día de Haumea dura unas cuatro horas.

Haumea fue descubierto en 2003 y catalogado en 2008. Debe su nombre a la diosa hawaiana de la fertilidad. Cuenta con dos satélites nombrados en honor a las hijas de ésta, Namaka y Hi'iaka. Es, además, el primer planeta enano del Cinturón de Kuiper del que sabemos tiene anillos. Fueron descubiertos en 2017.

Sabemos muy poco de la superficie de este planeta pero los expertos creen que se trata de un planeta rocoso recubierto de una capa de agua helada.

El Cinturón de Kuiper. Haumea y el resto de objetos de su “familia” se encuentran en el Cinturón de Kuiper. El cinturón abarca una región de nuestro sistema solar situada tras la órbita de Neptuno extendiéndose a lo largo de decenas de unidades astronómicas (es decir, decenas de veces la distancia promedio entre Tierra y Sol).

Se trata de una región densamente poblada (en términos relativos) por objetos conocidos como objetos del Cinturón de Kuiper, objetos transneptunianos o plutoides. Haumea es uno de estos objetos. El planeta enano orbita a alrededor de 6.430 millones de kilómetros de nuestra estrella, a la que da una vuelta cada 285 años.

Es en este vecindario donde Haumea y un puñado de objetos semejantes “hermanos” se encuentran. Un reciente estudio ha tratado de desentrañar el origen de Haumea y los objetos que conforman su “familia”. Según explica en una nota de prensa Jessica Noviello del Centro Goddard de la NASA, quien encabezó el estudio, el objetivo era saber “cómo algo tan raro como Haumea y su familia llegaron a surgir”.

Dependiendo de los modelos. Sabemos muy poco de Haumea y el principal motivo es su distancia, que hace difícil observar el planeta enano a través de telescopios terrestres (y ninguna sonda ha llegado a su entorno). El equipo de la NASA contaba con tres parámetros clave de los que partir: tamaño y masa estimados de Haumea, y su velocidad de rotación.

Con la ayuda de modelos matemáticos pudieron estimar nuevos parámetros, tales como la densidad del planeta y de su núcleo, así como el tamaño de este. Después reintrodujeron estos parámetros en nuevos modelos, éstos capaces de “mirar hacia atrás”, es decir, de realizar una simulación de cómo Haumea llegó a ser.

El Haumea primigenio. El trabajo de Noviello y su equipo ha sido publicado a modo de artículo en la revista The Planetary Science Journal. En el artículo detallan sus hallazgos sobre cómo podría haber sido el Haumea primigenio. El planeta habría sido un 3% más masivo y voluminoso. Los investigadores probaron diferentes combinaciones hasta comprobar qué variables se ajustaban mejor a los datos observados.

A partir de esta información, el equipo creó su hipótesis sobre la historia de Haumea. Ésta se remontaría a los inicios del sistema solar, cuando los planetas aún se estaban formando. Haumea habría colisionado con un objeto masivo. Este impacto no sería, sin embargo, el causante de la “familia” haumeana.

Ésta habría aparecido por efecto de la rotación aún más rápida que Haume habría tenido en aquellos momentos iniciales. Esto habría hecho desgajarse parte de las capas exteriores, creando estos objetos en su entorno y a la vez reduciendo su masa y su velocidad de rotación a la presente.

Observando desde lejos. Haumea es tan lejana que los astrónomos tuvieron que recurrir en 2017 a su tránsito frente a una estrella para poder analizar este cuerpo. Se trata de una técnica semejante a la que se suele utilizar para descubrir y analizar exoplanetas, los planetas que existen fuera de nuestro sistema solar.

La principal diferencia es que los exoplanetas se analizan cuando pasan frente a la estrella a la que orbitan, mientras que en el caso de Haumea, los astrónomos recurrieron a una estrella muy lejos de la nuestra. Fue así que fue posible detectar el anillo que rodea a este curioso planeta enano, quizá el más raro de entre los que conocemos en nuestro sistema solar.

Imagen | Instituto de Astrofísica de Andalucía, IAA-CSIC

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