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La suave lluvia que mató a más de 200 renos en un archipiélago al norte de Noruega

La suave lluvia que mató a más de 200 renos en un archipiélago al norte de Noruega
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Svalbarð significa ‘orilla fría’ en nórdico antiguo, la lengua de los marinos que posiblemente llegaron a las costas de ese archipiélago perdido de la mano de Dios a principios del siglo XII. Para el siglo XVI, ya se había convertido en una base ballenera para ingleses, neerlandeses y españoles.

Allí, junto a 15 o 20 tipos de mamíferos marinos y 165 plantas con flor, conviven solo cinco mamíferos terrestres: el zorro ártico, el oso polar, un pequeño roedor ártico, el ser humano y el reno de Svalbard, una especie autóctona propia de las islas que, según el Instituto Polar Noruego, está a punto de pasarlo muy muy mal.

200 renos muertos

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A principios de los 80, había unos 600 renos en las Svalbard. Para 2014, de la mano del cambio climático que templaba las temperaturas, la población había ascendido a 1000. No es casualidad, desde hace mas de 40 años los científicos del Instituto Polar Ártico han estudiado su población como indicador de la ecología de la tundra y el círculo polar.

Este verano, mientras elaboraban el último censo, las alarmas se dispararon. Los investigadores han encontrado más de 200 renos muertos a causa del hambre. Una cifra sin precedentes que amenaza con poner en aprietos a una de las especies de reno más estables del mundo.

¿Qué ocurrió? Según los investigadores, que llovió. Llovió en diciembre, algo inaudito que provocó que enormes extensiones del archipiélago se cubrieran con hielo. Los renos pueden escarbar en la nieve, pero tienen dificultades serias para hacerlo en el hielo. Esto ha reducido drásticamente la cantidad de comida disponible en los meses de invierno y se ha llevado por delante casi un 20% de la población.

En Svalbard el clima cambia el doble de rápido que en el resto del mundo. Pero aunque no lo fuera, casos como este, nos enseñan que, aunque para los seres humanos que viven allí las diferencias son sutiles, una simple lluvia en invierno puede diezmar una especie entera. Esta es la verdadera cara del cambio climático.

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